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¿Cuándo se piensa rescatar el potencial del Centro Histórico de SLP?

capital

Un par de fin de semanas atrás, dos de mis amigos acompañamos a otros dos amigos que nos visitaban fuera de SLP por un pequeño recorrido por el Centro Histórico de nuestra capital. No es difícil que los visitantes reconozcan que nuestro Centro Histórico tiene sin duda muy bellos edificios y lugares dignos de tener un mayor potencial turístico. Y sin embargo, como anfitrión en el recorrido sentí un poco de pena con nuestros visitantes por el estado deplorable de muchas calles y banquetas del primer cuadro de nuestra ciudad. Además había zonas no muy alejadas de la Plaza de Armas muy oscuras y donde se siente un aire de inseguridad, pues nuestro paseo fue en la noche.

Lo anterior me dejó desde ese par de semanas atrás una constante inquietud. Y esa es que nuestro Centro Histórico y su potencial como atracción turística de primer nivel y el rescate de sus espacios públicos y culturales, ha sido una especie de problema evadido administración tras administración, ya sea esta municipal o estatal.

No es muy difícil tampoco identificar a primera vista los problemas que enfrenta el Centro de nuestra Capital. Pues basta hacer un fácil recorrido a pie para constatar que hay problemas de inseguridad, ambulantaje descontrolado, contaminación aérea y visual, tráfico y estacionamiento, muchos edificios que necesitan buenas cantidades de inversión pública y privada para ser convertidos en espacios turísticos, comerciales, o culturales de primer nivel, e incluso hay una zona de tolerancia a la prostitución a menos de dos minutos de distancia de la Plaza de Armas y la Plaza del Carmen (Plaza que por cierto es un ícono de la juventud potosina, solo observe tal lugar una tarde cualquiera para ver la mayoría de jóvenes que ahí se encuentran) lo cual revela la pasividad y el dejar hacer de las autoridades sobre el delicado tema de la trata de personas, y también revela la falta de voluntad política sobre cómo generar políticas que rescaten tales espacios públicos.

Además tales problemas que menciono, generan lo que en la literatura de la política pública se conocen como “externalidades negativas” estas son en grandes rasgos; las secuelas o consecuencias que impactan en el entorno y en la sociedad producto de cualquier problema público. Por ejemplo, problemas como: la mala iluminación provoca una potencial inseguridad, el tráfico ocasiona contaminación y que la gente llegue tarde a sus destinos o trabajos; la prostitución inseguridad en las zonas rojas y riesgos sanitarios, el ambulantaje sin reglar contaminación visual y riesgos de seguridad. En síntesis, si se piensa en cada uno de tales problemas que padece el Centro, las externalidades no son más que negativas. En contraparte, entonces el reto es rescatar esos espacios públicos de nuestro Centro Histórico para combatir tales problemas y entonces que dejen como resultado el otro tipo de externalidades que también se mencionan en la literatura de las políticas públicas, es decir las positivas.

Pensemos entonces que si se rescatan las plazas públicas y edificios y las calles se iluminan bien, entonces habrá en consecuencia una mayor sensación de seguridad y bienestar por quien transita en el Centro; la ampliación de la atracción turística de hostelería, bares cafés y restaurantes dejaría derramas económicas y produciría puestos de trabajo, y en general una buena percepción de nuestra Ciudad por parte de quienes nos visiten; la ampliación de la agenda y espacios culturales del Centro elevaría a su vez el turismo; construir estacionamientos públicos de calidad  generaría mayores espacios en las calles para el tránsito vehicular y su agilidad en horas punta; la reubicación o formalización de comerciantes ambulantes coadyuvaría a un Centro limpio y contribuiría que tuviesen mayor seguridad económica para sus familias; el combate a la trata de personas y la reubicación de la zona de tolerancia coadyuvaría a una mayor seguridad y a proteger los derechos de las mujeres. Y como estos supuestos, se pueden pensar en más externalidades positivas si se atienden los problemas que padece el Centro.

Sugiero en estas líneas entonces que el problema central son todas esas externalidades negativas. Y que una posible explicación acerca de que el Centro Histórico de SLP esté tan descuidado y siga descuidado administración tras administración, se debe en concreto a la falta de voluntad política por parte de los gobiernos municipal y estatal. Y además muy precaria organización y cooperación entre los actores de inmediato involucrados: (Gobierno, Residentes y Comerciantes formales e informales) que nunca han tenido la oportunidad de tener un encuentro serio para generar acuerdos que concreten reglas claras de lo que debe ser el Centro Histórico de nuestra ciudad y cuantos recursos se deben de invertir en él para generar como resultado una transformación urbana positiva del primer cuadro de la ciudad.

En este sentido, el rescate del Centro importa porque es la posibilidad de ofrecer mejores espacios públicos, culturales y turísticos a los que vivimos en esta ciudad y a nuestros visitantes que se llevan una impresión buena o mala de la misma. En razón de esto, sería una buena idea que el Presidente Municipal o el Gobernador en turno visitara un fin de semana como cualquier otro ciudadano, los centros históricos que quedan cerca de nuestro Estado; es decir, el de Guanajuato, León, Querétaro o Zacatecas. Todos ellos ejemplos de buenas organizaciones urbanas y turísticas, y aunque no están exentos de problemas sin duda puede verse que los gestionan de una mejor manera, y son sitios muy atractivos para el turismo nacional e internacional.

De alguna forma, nuestro Centro Histórico refleja también la precariedad del nivel político que tenemos en SLP. Pues el observar tantos problemas desatendidos solo muestra que los Gobernantes se preocupan más por quedar bien con potenciales clientelas políticas en vez de generar políticas públicas integrales que los atiendan. Si bien es aplaudible y en hora buena que se rehabiliten arterias tan importantes como la AV. Universidad, también se necesita crear consensos y diálogos más amplios para que con la misma efectividad y rapidez con la que se realizó esa obra, se concreten que serie de reglas y de políticas se pueden articular para rehabilitar con urgencia, en estos dos años siguientes, el potencial de Nuestro Centro Histórico.

Pensar en construir políticas públicas al respecto es prioritario. No solo generar la exposición mediática de que se atienden ciertos problemas. Por ejemplo el asunto del ambulantaje que se despejó de un día para otro a inicios de diciembre, ya que de poco sirve que se retiren los comerciantes informales del Centro si no se destina al menos alguna otra solución para que las personas que se ganan la vida en el comercio informal se formalicen, y trabajen en un nuevo Mercado Municipal o en la ampliación y modernización de los ya existentes.

También es tiempo de invitar a colaborar con la reconstrucción del potencial del Primer Cuadro de la Ciudad a otros actores privados nacionales con la posibilidad de invertir y transformar. No hay por qué temer su participación si esta beneficia el objetivo del rescate y conversión del espacio público. Otro ejemplo que en esto destaca y con quien se puede realizar un acercamiento desde el Gobierno, es la Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México que preside Carlos Slim. Esta es una organización que con una metodología de trabajo seria, a la que vale la pena dar un vistazo[1], fue muy importante para la inversión y el rescate de espacios públicos y edificios en plena decadencia en el Centro Histórico de la Capital del País; pues ellos cuentan con experiencia y recursos organizativos como para que contribuyan al rescate de ciertos edificios históricos monumentales en el Centro de nuestra ciudad. Muchos de estos edificios dan tristeza de solo ver el estado precario en el que se encuentran, como el Edificio Ipiña, con un potencial tremendo para el turismo o la cultura, es un inmueble muy bello en su arquitectura pero bastante descuidado que necesita ser restaurado por completo para mejorar el espacio y el entorno que ocupa, y sin duda plantear su restauración puede ser el primer paso para revitalizar nuestro decaído centro.

En suma pretendo con estas líneas ofrecer una crítica constructiva, sobre cómo atender los problemas del primer cuadro de nuestra ciudad. Pues en esa parte de nuestra urbe se padecen los problemas que ya mencioné y que están desatendidos, y en consecuencia dicho descuido constante genera serias externalidades negativas que impiden el Centro se convierta en un mejor espacio público y en un digno y deseable espacio cultural y turístico. Lo escribo como ciudadano y como potosino que siente algo de tristeza y preocupación por su descuido. Insisto por último en que se nota el potencial del centro de nuestra ciudad, pero que parece atado cada tres años a no poder estar a la altura de otros muy bellos Centros Históricos de nuestros Estados vecinos, que son muy placenteros de visitar y demuestran el nivel suficiente por el cual han sido declarados patrimonios históricos de la humanidad.

[1] http://fundacioncentrohistorico.com.mx/principios-y-objetivos/

Hector Alonso Vázquez
Hector Alonso Vázquez
Politólogo por la UCEM; Candidato a Maestro en Asuntos Politicos y Políticas Públicas, por el COLSAN.