Protesta con acordes
24 junio, 2015
Permisividad silenciosa
24 junio, 2015

Cuentas inconsistentes e impunidad anticipada

Carlos López Torres

T estigos mudos del impacto social y las graves consecuencias derivadas de los apetitos financieros e irregulares de los políticos profesionales que administran los municipios, los habitantes de las 58 demarcaciones ni se enteran del destino final de sus impuestos y contribuciones, aunque entre la resignación y la rabia no atinan a encontrar las formas para exigir el cese de la impunidad y el resarcimiento del daño a su bienestar una y otra vez pospuesto.

¿Cuántas obras dejaron de realizarse o permanecerán inconclusas debido a los actos de corrupción que ocultan los miles de millones de inconsistencias que revelan las cuentas municipales sólo de 2014?.

Sin embargo, la rutinaria revisión de las cuentas públicas llevada a cabo a partir del informe presentado por la no menos cuestionada Auditoría Superior del Estado (ASE), para que sean solventadas por los funcionarios de los ayuntamientos salientes, según dicen los diputados, no es sino el reflejo de la decadente función del Poder Legislativo, instancia que al final de cuentas termina por convertirse en un auténtico convidado de piedra en el grotesco espectáculo de la impunidad prevista.

Una vez más, son los funcionarios de las dependencias del Ejecutivo quienes aderezan el coctel de cuentas inconsistentes de los 58 ayuntamientos revisados por la ASE. Por lo pronto los ex secretarios de Salud deberían ser investigados, aunque sólo el anterior tenga acusación formal sobre presuntos fraudes de obras inconclusas o fantasmales, ya liquidadas algunas.

Hay otros casos en algunas instancias que se les echó tierra como el de la Comisión Estatal del Agua, en la que el cambio de titulares, se dijo, obedeció a presuntos malos manejos de cuyo seguimiento jamás se informó. O el reciente del Imes, por citar sólo algo relacionado con la opacidad institucionalizada por el torancismo.

Algunos ediles gozan de impunidad prolongada, como el caso de la alcaldesa de Cerro de San Pedro, quien ha llegado a acumular todo tipo de inconsistencias en sus cuentas durante los nueve años que ha gobernado el pequeño municipio a nombre del PRD, Conciencia Popular y PRI, respectivamente.

Y todavía algunos ilusos sostienen que los ciudadanos se encargarán de impedir mediante el voto la reelección de aquellos malos ediles cuando estos pretendan reelegirse según lo establece la reforma política puesta en práctica. Como si la transparencia y rendición efectiva de cuentas fueran ya un nuevo hábito en medio de la arcaica cultura política prevaleciente.

Más aún, como si la participación de los ciudadanos en el control y fiscalización del erario fuese ya parte de una nueva relación gobernantes-gobernados.

En unos días se presentarán al pleno de los diputados los informes sobre cuentas públicas de los tres poderes, los ayuntamientos y los organismos auditables. ¿Y qué sigue?