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De coqueteos

Óscar G. Chávez

La semana concluyó con la solicitud generalizada que exigía la aparición de Marco Antonio Sánchez Flores, joven de 17 años levantado el pasado jueves por policías de la Ciudad de México. Protestas en redes sociales y en la propia ciudad, hicieron reaccionar al jefe de Gobierno y a sus jefes de Seguridad Pública. Y, de no haber aparecido el joven estudiante de bachillerato pasadas las diez de la noche, las cosas hubieran acabado más mal.

Mientras, en San Luis Potosí, la semana inicia con una duda ¿por qué se agotó con rapidez el número 2152 del semanario Proceso? Si bien las declaraciones de Diego Fernández de Ceballos ofrecen cierto atractivo, pero no el suficiente para lograr la venta total de los ejemplares llegados a esta ciudad. Al parecer esto deriva del reportaje con el que en páginas centrales se obsequió a los Ricardo Gallardo.

Nada nuevo nos dice, o al menos nada que no se hubiera dicho antes o nada que no conociéramos; se repitió lo dicho por Ciro Gómez Leiva, por la revista Reporte Índigo, y en el noticiero de Carlos Loret. La mala publicidad asusta o causa revuelo, que ya para el medio día de ayer, era imposible hallar algún número en los expendios de periódicos y revistas de la ciudad.

El periódico Pulso sin embargo, obsequioso con sus lectores, tuvo el desinteresado detalle de poner al alcance de todos una versión digital e íntegra, de la revista: http://pulsoslp.com.mx/wp-content/uploads/2018/01/Revista-Proceso-27-01-2018.pdf.

Si no hubiera tantos malquerientes de los Gallardo, pudiéramos pensar que tras la perversa publicación se encuentra algún posible candidato a la alcaldía capitalina, alguno con suficientes relaciones familiares o políticas que le permitieran llamar la atención de la revista. Ignoro si un diputado federal las tenga, lo cierto es que abundan los detractores de la familia amarilla, que cualquiera pudo estar tras de este golpe mediático.

Tiempos lindos los electorales, que nos permiten ver todo tipo de conductas, si no, basta ver los tremendos coqueteos que el aspirante a candidato por la alcaldía capitalina, el diputado federal Xavier Nava, sostuvo en la semana, lo mismo con el arzobispo emérito Arturo Antonio Szymanski, que el viernes con connotados panistas en una cena –al poniente de la ciudad– donde abundó la manteca en las enchiladas.

Estas actividades parecen orquestadas desde el CEE de Acción Nacional, pero a través de intermediarios, queda claro que la gente buena a la que representa Xavier Azuara, nunca verá con buenos ojos la candidatura de Gallardo para la alcaldía, y qué mejor que otro chico bien, como Xavier Nava, para que represente al partido.

Con quien no tendrá necesidad de coquetear, pues sostiene una relación cercana desde hace tiempo, es con Emilio Álvarez-Icaza, antes crítico implacable de los partidos políticos, hoy, posible candidato de la coalición PAN-PRD a una candidatura legislativa. Chicos de sociedad al fin, los identifica su cercanía con la derecha ilustrada, que no les permitió ilustrar cómo funcionan las candidaturas ciudadanas.

A propósito de Álvarez-Icaza, vale mencionar que se ha mantenido muy cerca del gobernador Corral, en su marcha hacia la Ciudad de México; marcha a la que al parecer pronto se integrará el diputado Nava.

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Y si para la alianza PAN-PRD las cosas no marchan de una forma satisfactoria, en el PRI todo es tan confuso y absurdo que lejos de buscar mejorar candidatos y, por consiguiente, resultados, han permitido hasta el registro del bufón Romero Calzada como aspirante a una diputación federal por el segundo distrito.

De cualquier manera, no hay mucho de dónde este partido pueda escoger ni mucho en lo que pueda aportar, mínimo es lo rescatable desde el sexenio anterior; el partido que Toranzo desahució, Carreras se está encargando de sepultar. No es que nuestro gobernador no quiera a su partido, simplemente no puede sentir identificación con la institución que nunca ha estado comprometido (y no me refiero a la gubernatura).

Los niveles de popularidad, bajos desde que inició el sexenio, no podrían descender más; es notoria la incapacidad del gobernador para escucha otra voz que no sea la de él. Así se empeñó en imponer a fiscales a modo, muy afines a la estructura que ha integrado. Y bueno, si Cándido supo construir una red de poder en torno a las instituciones encargadas de procuración de justicia, por qué Carreras no habría de elegir a su gusto a los fiscales.

Esto, sin embargo, fue el tiro de gracia a la poca credibilidad que conservaban las instituciones dependientes del ejecutivo estatal. Ya sociedad civil e iniciativa privada se han ocupado de hacer los señalamientos, que para fines técnicos y prácticos, a nuestro gobernador le importan una semilla de tuna partida en ocho.

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La nula efectividad institucional no es exclusiva del gobierno del estado; otro que no ha sabido para qué es el cargo, es el delegado del INAH, pues aunque esencia de su existir es formular declaraciones torpes, un día sí, y el otro también, su personalidad acomodaticia no le permite ocuparse de aquello para lo que en realidad debería trabajar: la protección del patrimonio.

Mientras por un lado suspende una obra de rescate en el primer cuadro, su miopía mental no le permite percibir que ya la antigua cerillera ubicada en las calles de Abasolo y Parrodi, fue demolida a totalidad; mientras que el hotel Nacional, frente a la Alameda, sigue la misma suerte, su interior está a nada de desaparecer. ¿Qué intereses favorece en esta ocasión el arquitecto Machinena?

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Todos los anteriores son dichos escuchados en corrillos, mesas cafeteras, barras mezcaleras, y campos de golf, y aunque pudieran sonar a chismes vertidos en los baños del palacio municipal, la realidad es que los niños de sociedad no van a detener a Gallardo, quien definitivamente no va a soltar la alcaldía a menos que obtenga un beneficio mayor; de cualquier forma, obvio es que buscará la manera de obstruir la candidatura de Xavier Nava. Mientras tanto a este muchacho deberían de explicarle que jugó mal sus cartas, y que nunca es bueno pelearse con quien le permite a alguien alcanzar una meta; también deberían decirle que el coqueteo que está llevando, raya ya en lo absurdo e infructuoso. Que sea congruente, por favor, ¿qué dirían los Meade y el padre Peñalosa?