La UNAM remisa ante agresiones a periodistas
11 mayo, 2015
Incomprendidos
11 mayo, 2015

De la impericia centralista al estallido local

Carlos López Torres

U na vez más, de manera violenta y trágica como es ya una constante que caracteriza la relación gobernantes-gobernados, como se ha vendido dando en esa perversa relación política centro-entidades federativas, la impericia centralista y la debilidad institucional local se conjugan para convertir un conflicto de elemental justicia social y garantía de los derechos humanos laborales a miles de jornaleros agrícolas y sus familias, en un nuevo enfrentamiento Estado-pobladores en el marco de un estado de derecho raquítico.

No hace mucho, escribíamos en estas mismas páginas sobre la vulnerabilidad de los municipios, una mayoría de ellos prácticamente tomados por la delincuencia organizada, controlados por el inmenso poder acumulado de las empresas mineras trasnacionales o los grandes proyectos exportadores agroindustriales como es el caso de San Quintín, Baja California Sur.

La explotación irracional de los recursos naturales a manos del capital foráneo y algunos capitalistas nacionales, preferidos de los gobiernos neoliberales cuya alternancia ha sido nefasta para la inmensa mayoría de las y los mexicanos cada vez más empobrecidos, ha generado una exacerbada contradicción entre los grupos originales que defienden sus derechos ancestrales a la sobrevivencia mediante la explotación racional de sus territorios invadidos, por un lado, y por otra parte, los concesionarios de tierras y recursos cuya voracidad no tiene límites.

Como se sabe, en esta desigual lucha los pobres del campo siempre llevan las de perder, aunque temporalmente obtengan amparo de la autoridad competente, pues a la larga cualquier subterfugio legal termina por imponerse de ser necesario con el uso de la fuerza pública, la represión y el encarcelamiento de los opositores al “progreso” social.

En este contexto, agravado en el caso de la demarcación municipal capitalina por el sometimiento a la práctica impune del saqueo del erario y el endeudamiento consecuente que no sólo ha estancado el municipio de la capital, sino hace inevitable el pronóstico de carencia de recursos financieros y el aumento de impuestos y contribuciones, resulta preocupante que con gran facilidad, sin aportar mayor información que sustente las promesas, los candidatos a la gubernatura y la presidencia municipal, respectivamente, prometan posicionar a la capital como un “liderazgo a nivel nacional en materia de desarrollo económico”, según el discurso del panista Xavier Azuara Zúñiga, candidato azulino a la alcaldía.

Para no quedarse atrás, los descoloridos candidatos tricolores han decidido apostarle al proyecto de ampliación de la zona metropolitana, actualmente conformada por San Luis Potosí, Soledad de Graciano Sánchez y Cerro de San Pedro, para incluir los municipios de Villa de Reyes, Villa de Zaragoza y Mexquitic de Carmona, respectivamente.

Aunque la mencionada zona metropolitana no se ha caracterizado por su coordinación en materia de crecimiento económico o prestación de servicios, ni por una atención mutua a los graves problemas que cotidianamente impactan a los municipios conurbados, prometer como lo hacen Manuel Meme Lozano y Carreras López, mejoría y atención en su caso de derechos como el de la educación, la salud, vivienda o prestación de servicios como la seguridad, pavimentación, alumbrado, agua, etcétera, a partir de la suposición de ampliar los recurso económicos que “canaliza el gobierno federal para apoyar el desarrollo de zonas metropolitanas”, requiere mínimamente de una consulta a los habitantes de las demarcaciones municipales apuntadas, sobre todo a partir del recorte presupuestal en curso.