El Consejo Consultivo del INAI
17 Febrero, 2017
Reforma electoral y participación ciudadana
17 Febrero, 2017

De que los hay, los hay…

Carlos López Torres

Cuando el río suena, agua lleva, dice el certero refrán. En esta misma columna una y otra vez hemos hecho hincapié sobre la tremenda dificultad de contar en este decadente “sistema” con una auditoría que no reproduzca los viejos vicios y dejadez a la que han llevado a las instituciones los malos gobernantes.

Sin embargo, como dice el viejo dicho popular: no tiene la culpa el pulque sino el briago que lo bebe. Y es que en arca abierta, el justo peca, como dice otra conseja. Los constantes escándalos en la Auditoría Superior del Estado (ASE) no son sino parte de la vieja cultura política y la arraigada costumbre de hacer del erario un modo de enriquecimiento y despilfarro.

Mientras el Congreso del Estado apenas logra aprobar un punto de acuerdo para que la Comisión de Vigilancia presente un informe detallado en relación a los gastos navideños de la ASE, cuyo titular un día dice una cosa y al siguiente cambia la versión, intentando justificar los 743 mil pesos gastados, los diputados estrenan autos nuevos y ya se aprestan a elevarse los salarios.

Parafraseando al alcalde capitalino en el otro tema escandaloso, relacionado con los desvíos que el ayuntamiento le atribuye al ex edil Mario García Valdez, uno diría: “de que se hicieron las cosas mal, se hicieron las cosas mal”, aunque ello no es sólo en la anterior administración, ni sólo en el ayuntamiento presidido por el ex rector Mario García, sino en la que le antecedió, y por supuesto, en la administración estatal anterior a la del gobernador Carreras López.

Por eso es justo y necesario, como dicen los sacerdotes durante la consagración, que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) publique en el caso San Luis dónde andamos mal en materia de uso de los recursos de orden federal, dado el silencio de nuestros “representantes” en el Congreso de la Unión, quienes andan más preocupados por mantener sus elevados sueldos y prestaciones que en vigilar el dinero del pueblo.

Acaso por ello, como bien dice el presidente de la Coparmex en la entidad, Jaime Chalita Zarur, al referirse a los funcionarios manos largas: “se roban lo que quieren, los acusan, pero nunca se les mete a la cárcel, y si los meten a la cárcel en un año salen y no regresan lo robado”. O sea, que en el caso mexicano, ni el antiguo dicho que reza: de lo perdido, lo que aparezca, se puede aplicar a los corruptos funcionarios.

Pues sí, de que los hay, los hay; el trabajo es dar con ellos… gracias a la simulación, la hipocresía, la institucionalizada corrupción y la impunidad.