Lo mismo da
25 mayo, 2015
No pasa nada
25 mayo, 2015

Juan José Martínez Becerra

V iernes 22 de Mayo de 2015, 19 horas, me encuentro manejando mi vehículo por el oriente de la ciudad de San Luis Potosí, me dirijo a escuchar y observar el Debate de Candidatas y Candidatos a la Presidencia Municipal de San Luis Potosí organizada por el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (Ceepac).

Me pregunto si acaso acontecerá algo similar a lo sucedido hace tan solo 15 días, el viernes 8 de mayo de 2015, cuando a las 20 horas prendí la televisión, sintonicé un canal por cable y minutos después apareció un locutor agradeciendo al auditorio y explicando la dinámica del debate televisado.

Recordaba cuando me serví un vaso de agua con hielos, tomé mis palomitas, lápiz, papel y me encontré expectante tratando de entender la dinámica del “Primer Debate de las candidatas y candidatos a Gobernador del Estado de San Luis Potosí” también organizado por el Ceepac, mi esfuerzo fue inútil, nunca la entendí.

Y ahora que me encuentro en medio de un tráfico vehicular, no puedo entender tanto tráfico, recuerdo que ayer llovió, ¿será esa la razón?, ¡sí debe ser eso!, entre la mala infraestructura vial y el pésimo drenaje que casi colapsó, las vías de comunicación de la ciudad de San Luis Potosí están insoportables.

¡Dios! son las 19:30 horas, ¡la hora del comienzo del debate y no he llegado a mi destino!, en el trayecto recuerdo que se ha anunciado que habrá una transmisión por la radio, trato de recordar la frecuencia FM y sintonizo, no creo llegar a la hora inicial a ver la televisión, los puentes y los accesos en San Luis a esta hora están saturados, estoy en un estacionamiento andante.

Se ha indicado que por el 103.1 transmitirán el debate… pero es la hora indicada y ¡no comienza!, van 10 minutos de retraso y yo que no llego, 19:40 horas, por fin se escucha la voz de la locutora y da la bienvenida, pienso al interior mío, ¡bendito dios! no han comenzado puntual… y me pregunto si acaso será una ayuda celestial para que llegue a ver la TV, o se tratará de otra pifia más en la producción de estos eventos por parte del Ceepac, sigo manejando.

Por fin llego a mi destino, ¿me bajaré del carro?, ¿deberé dejar de escuchar el debate por un minuto?, decido descender… enciendo la TV, ¡Diablos! no hay cable… el canal 100 no es una opción, recurriré a mi “antena de conejo” y sintonizaré un canal local.

Que buena suerte la mía, ha “agarrado la señal”, veo ante mi por fin a la moderadora y a los candidatos, me pregunto ¿por qué están sentados en medio círculo y no tienen atril?, ¿quizá el Ceepac decidió innovar?, me siento a descansar en un sillón.

En la TV señalan que el Ceepac no realiza encuestas de salida después del debate, ¿esta aclaración será debido a lo acontecido la vez pasada en el debate a gobernadores? Sí… es por eso…

Comienza la presentación y la participación de cada candidato en el debate… ¿he dicho debate? Me equivoqué, esto no es un debate, es una charla entre representantes de partidos.

Parece una mejor copia de lo acontecido hace 15 días, y recuerdo que en la participación de los candidatos a gobernador, uno tras otro leía, casi nadie veía a la cámara, y me preguntaba en aquel momento ¿cómo era posible que fueran candidatos de algún partido político?

Con base en esa experiencia, ¡decido negarme a que en esta ocasión se vuelva a repetir otro somnífero debate!, (ya dijimos que no es debate), ¡no lo podré resistir más!, voy por mis hielos y palomitas, quizá es un asunto de calor y hambre mis malos presagios, trataré de evitarlos.

Mientras preparo mi comida y bebida, comienzan a aparecer las candidatas y los candidatos a la presidencia municipal de San Luis Potosí, y mientras comienzo a comer y beber, pienso que quizá en esta ocasión los candidatos se resistan a las estructuras, defiendan a su familia, provoquen una discusión profunda, se rebelen, y por fin alguno de ellos romperá el tedio de un soliloquio partidista, estoy equivocado.

Pasan diez minutos, veinte, cuarenta, diablos… ¡una hora! y solo veo malos argumentos y pocas ideas, pienso… por lo menos ya casi nadie leyó, algunas y algunos vieron a las cámaras, otros separaron sus manos, otras se veían nerviosas, digo, por lo menos se ve que los asesoraron y prepararon para el debate… ¿que lo hayan hecho bien?… eso es otra cuestión.

Se acusan algunos con otros, pienso ¿por fin habrá confrontación?… no hay respuesta, me siento en mi sillón haciendo aspavientos como cuando un jugador falla un gol… comienzan a interactuar candidatos, uno con apellido de un ex gobernador y otro de nombre Xavier, ¿por fin un debate?… ¡no!, se trata de un diálogo entre viejos conocidos, jóvenes inquietos, jugando a ser viejos políticos, no funciona.

Comentarios contra el candidato oriundo del municipio vecino de Soledad no encuentran respuesta, no obstante, con cierta “gallardía” el mencionado muestra una enorme foto de lo que parece fue la boda del candidato del partido azul, alguien le está colocando el lazo de bodas en un ritual muy emotivo, se alcanza a distinguir que se trata de un ex gobernador, ¿una foto de una boda puede generar un debate?… ¡No, tampoco!, los padrinos son los padrinos y el ahijado no duda en aceptar que su padrino es su padrino, ¡ha! ¡No es ese tipo de padrino!, me equivoqué.

¡Hora cuarenta! ¿Cómo pude estar tanto tiempo con tan solo unas palomitas y tres bebidas con hielos? ¿En qué momento dejé que mi tiempo fuera carcomido por un espacio sin sustancia? ¡No puede ser!, para la siguiente ocasión preferiré comer nachos con queso, saben mejor y sin duda me distraerán de tanto vacío televisivo.

¿Quién ganó el debate? Nadie, porque para empezar y terminar no existió debate alguno, sólo fue un soliloquio multipartidista, donde ellos se oían a ellos mismos, y nosotros escuchábamos muchos argumentos pero pocas ideas.

Por fin se acaba el mal llamado “debate”, todos se despiden, necesito ir por más hielos, cigarros, comida fría, ¡Oh no! ¡Va a llover!… ¡más tráfico vehicular!, la lluvia me recuerda de nueva cuenta lo mal que está el drenaje en la ciudad de San Luis Potosí, no puede ser, se me antojan unos tacos… pero ¿y el debate? para estos momentos ya no recuerdo mucho, sólo pienso dentro de mi, pobre San Luis, tan lejos de un verdadero debate y tan cerca de la política ficción.