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Del pasmo oficial al nuevo ciclo delincuencial

Carlos López Torres

L a mitomanía, esa constante tan cara a la narrativa oficial, usual en cuanta ocasión se requiere para tratar de explicarnos lo inexplicable con afanes de desconcierto, se replica. Ahora con la explicación del comisionado de la Gendarmería Nacional, Enrique Galindo Ceballos, cuando afirma que la llegada de 300 elementos a nuestra entidad no obedece a que hayan aumentado los índices delictivos de la delincuencia organizada, ya que San Luis Potosí se mantiene a la baja en incidencia de ese tipo.

Iguales declaraciones hacía el omiso gobernador Toranzo Fernández cuando la delincuencia se había posicionado de buena parte de la región Huasteca. Sin embargo, los hechos no tardaron en dar la razón a los habitantes de las comunidades del municipio de Aquismón, quienes recuerdan cómo vieron con sorpresa que en menos de dos sexenios la red caminera mejoró sensiblemente. Así, dicen, los viejos caminos vecinales polvosos e intransitables en importante tramos, fueron pavimentados a la par que el inusitado tránsito de camionetas lujosas tripuladas por desconocidos armados se incrementaba, mientras en algunos ranchos de la región la presencia de extraños era ostensible.

De pronto, cuentan, el municipio empobrecido, de población mayoritariamente indígena, aunque gobernada desde siempre por los mestizos, se convirtió en un centro de operaciones de los grupos delincuenciales que operaban en la Huasteca sur, con la consecuente pérdida de la seguridad de la población que inmediatamente después padeció los horrores del secuestro, la extorsión y los asesinatos nunca esclarecidos, ante el pasmo de las autoridades locales y las estatales que se empeñaban en negar la infiltración de la delincuencia que, al decir de algunos lugareños, hasta el basurero municipal controlaban.

La detención del jefe de un grupo delincuencial hace sólo unos días en el estado de Jalisco, a quien se le atribuía el cobro de cuota a los constructores al servicio de algunos ayuntamientos de la región, despertó la sospecha sobre la existencia de algunas constructoras cuyo propiedad, se conjetura, sería atribuible al mismo delincuente detenido; por lo que se ordenó una investigación de cuyos resultados aún no se ha informado.

Sin embargo, para algunos pobladores del municipio de Aquismón, ha quedado claro que fueron los mismos delincuentes quienes gestionaron, además de otras obras, los caminos pavimentados que comunican la cabecera municipal con San Pedro de las Anonas, con entronque a la carretera Valles-Tamazunchale; con Tambaque y Tamul que entronca con la carretera Valles-Rioverde y otros caminos que salen al estado de Querétaro.

Durante el periodo de violencia criminal que envolvió a Ciudad Valles, Ciudad Santos, Huichihuayán y Tamazunchale, entre otros lugares huastecos, algunos grupos sobrevivientes lograron enraizar en la región manteniendo la inseguridad, la extorsión, el secuestro, los asaltos carreteros y los robos al turismo, como el caso de Xilitla, donde últimamente los extranjeros han sido víctimas de los delincuentes, aunque el secretario de Turismo se niegue a reconocer el daño ocasionado a la imagen del pueblo mágico.

En estos días aciagos para la población, nuestra entidad sigue padeciendo por los cuatro puntos cardinales la presencia de diferentes grupos delincuenciales, lo mismo en el Altiplano, especialmente en Matehuala, donde recién fueron secuestrados dos hermanos que luego aparecieron ejecutados en un rancho del municipio de Cedral.

En la zona metropolitana, ante el pasmo del gobierno torancista, quien se obstina en mantener un numeroso grupo de policías estatales que no lograron acreditar los exámenes de confianza, siguen apareciendo ejecutados por doquier; aunque el Consejo de Honor y Justicia de la policía municipal suspende sin poner a disposición de alguna autoridad competente a policías por presuntos nexos con el crimen organizado, quienes al cabo de unos resultan ser jefes de plaza del narco.

¿Serán capaces algunos de los gendarmes recién desempacados de hacer mínimamente alguna labor de inteligencia, ante la incapacidad del gobierno estatal para detener el avance delincuencial en las cuatro regiones del estado?