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Del prestigio a la descalificación

María Elena Yrízar Arias

E n la convocatoria publicada el 8 de mayo pasado por el Congreso del Estado, se buscó galardonar con la Presea Plan de San Luis a la persona que contribuya a un bienestar social, por lo tanto, se exhortó a la ciudadanía a que propusiera a potosinos que a través de su obra intelectual, política y social, o por sus actos cívicos y ejemplar servicio contribuyan a las causas del pueblo mexicano.

Como respuesta a la convocatoria fueron 10 los candidatos a recibir tal presea: Elías Naif Chessani, Óscar Rodríguez Rodríguez, Jesús Ernesto de la Maza Jiménez, Manuel Fermín Villar Rubio, Vicente Guerrero Cruz, el Pentatlón Universitario, Pedro Félix Gutiérrez Turrubiartes, Florencio Puente Sías y Joseph Vilet Compeán, todos reconocidos y prestigiados.

La Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Sexagésima Legislatura analizó la documentación de los candidatos y emitió el 5 de julio pasado un dictamen a favor de Villar Rubio para recibir la presea. Al difundirse la noticia el rector de la UASLP dijo que sería para él un gusto y un honor recibir el galardó por parte del Congreso del Estado. Señaló que “es un reconocimiento inmerecido” para él ser propuesto para recibir el máximo galardón que se entrega a nivel estado a los ciudadanos que han puesto en alto en nombre de la entidad.

En el argot sociopolítico es costumbre, por cuestiones de modestia, que la persona galardonada diga que es un reconocimiento inmerecido. Dijo Villar Rubio que inclusive tuvo la oportunidad de platicar con el presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, diputado Crisógono Sánchez Lara, a quien agradeció la postulación y le comentó que se trataba de un honor. Pero, desafortunadamente para el rector, en la sesión extraordinaria del Congreso del día 10 de agosto pasado, determinaron la desaprobación del dictamen de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. Así, en votación secreta con ocho sufragios en contra, siete a favor y cinco abstenciones, se dio la nueva decisión, que dejó fuera a Villar Rubio.

Si la expresión de considerarse que no merecía ese reconocimiento fuera cierta por parte del rector de la Universidad, entonces desperdició un momento importante donde pudo haber renunciado a recibir la presea y consecuentemente pudo haber sido un acto de mayor prestigio para su persona, porque si bien tiene sus méritos para haber llegado a ser rector de la máxima casa de estudios potosina y ser una persona honorable, podría hacer congruentes sus palabras con esa realidad. Lo que sí está muy claro de entenderse es que el rector nunca imaginó que si bien se anunció el dictamen de merecimiento de la presea, no sabía que tenemos diputados de temporal, que un día dicen una cosa y luego reculan. Y que un acto de honorabilidad del Congreso que han querido igualar con personas prestigiadas, pues resulta hasta de preocupación que un día calificaron en la Comisión de Cultura que preside Crisógono Sánchez en un sentido y luego el pleno de la cámara, de plano como veletas, por donde les pegan los aires se van y votan en contra por donde les dan línea.

Lo más triste de este asunto es que en la comisión lo calificaron de merecedor y entonces, en el pleno de los diputados, ahora resulta que al rector lo han sancionado con una negación por falta de prestigio y méritos.

Las decisiones políticas tienen una llamada razón de estado, que nada tiene que ver con la razón, pero de que le perjudicó la muerte del niño que se ahogó en el campamento organizado por la Universidad, no hay mayor duda, tampoco de que las presiones de la madre del menor al Congreso y al gobierno del estado han dejado mella en este asunto y allí se volvió asunto de Estado. A ver cómo les va a los demás candidatos, no vaya siendo que son también personas desprestigiadas y sin méritos.

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