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¿Despachar o dar sólo la espalda al sistema?

Carlos López Torres

L as atrocidades del “sistema” y sus administradores no tienen fin. Sobrevienen desde antaño; se suceden periódicamente y han transitado sexenalmente desde la primera etapa del viejo PRI, pasando por los sexenios del no menos anciano PAN hasta el retorno de “nuevo” instituto de tres colores, sólo para horrorizarnos a dos años del Pacto por México, cuya tumba no han dejado de cavar aceleradamente sus autores y protagonistas más comprometidos.

La acometida contra la educación pública, escalada desde la horrorosa noche del 26 de septiembre que se ha cebado contra los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero,  cobrando seis muertes y 43 jóvenes desaparecidos, no sólo ha conmocionado a la sociedad mexicana, sino a la opinión pública mundial que se ha manifestado de las más diversas maneras en todos los continentes, para  devastar a despecho del peñanietismo y sus aliados, la costosa imagen del publicitado momento mexicano y su protagonista el presidente de la república.

Sin embargo, la movilización ciudadana, cuyo componente juvenil ha advertido no sólo el desdén oficial por su futuro y los riesgos que ello implica cuando además el actuar va acompañado del pensamiento crítico, como de manera coherente han mantenido desde siempre los jóvenes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, no se ha circunscrito a la manifestación y la protesta, ha trascendido hasta la reflexión seria y decidida para preguntarse: ¿Cuánto más aguantaremos con estas instituciones podridas, que lo único que garantizan es la impunidad de los artífices y beneficiarios del “sistema”?

Hay quienes, como el vicario general de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, Benjamín Moreno Aguirre, sugieren que es tiempo de hacer una “ limpia”, que bastaría con “despachar”, es decir, dar por muertos a aquellos miembros de los partidos que puedan manejarse de manera deshonesta, para mejorar el sistema político mexicano, aunque no deja de advertir la posibilidad de que se genere un fenómeno de abstencionismo en las próximas elecciones de 2015, mismo que describe como: “un clamor popular de desacuerdo de decir que no tenemos fe, no tenemos confianza de quienes nos gobiernan; de los partidos políticos”.

Otros participantes de la inconformidad ciudadana, como el destacado poeta y dirigente del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia, insisten en su llamado para lanzar un boicot electoral para darle, ahora sí, “la espalda a las próximas elecciones intermedias del país y desde allí plantear las condiciones para rehacer a la nación”.

Por su parte, sacerdotes jesuitas, como Conrado Zepeda, lamentó en una homilía que la constante sea la “aparición de fosas por todos lados, que haya más de 26 mil desaparecidos y gente injustamente encarcelada, como los líderes yaquis”, señalando que esta situaciones no son hechos aislados. Asegurando además que México vive “una situación de emergencia”.

En medio de esa diversidad de ideas y reflexiones, los viejos comunistas que editan el periodiquito comunista en el número 08 de su publicación hacen un llamado contra la impunidad, la unidad del pueblo indignado en las calles, donde señalan:

La impunidad, que ha sido característica de los criminales gobiernos del capitalismo mexicano, debe ser combatida en las calles, las plazas y los centros educativos y de trabajo, por el pueblo indignado y sus estudiantes, cada vez más conscientes. La impunidad viene de décadas atrás, de las grandes represiones a los ferrocarrileros y maestros en los años 50; a los campesinos y estudiantes en los 60; de la guerra sucia en los 70; y de las masacres del neoliberalismo de los 80 a la fecha: 500 perredistas, Aguas Blancas, El Charco, Acteal, Atenco, Appo, etc. Masacres que no han tenido castigo hasta ahora. La unidad, que se viene forjando en las calles, en las acciones concretas, en las formas de organización horizontales, con libertad de expresión y con mucha creatividad, debe avanzar y debe multiplicarse. Por la presentación con vida de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, por la democratización del IPN, por la solución a las demandas de los trabajadores del SME, la CNTE, etc. Todos a las calles, todos a apoyar y difundir las acciones que se están realizando en todas las ciudades y pueblos, a lo largo y ancho del país. ¡Ni una lucha aislada más!

El debate y la acción están en curso. ¡Hay que participar!

JSL
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