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Complacencias
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Entre diputados reprobados te veas

Carlos López Torres

¡Vaya representantes populares que tenemos! Ahora resulta que según la evaluación de Ciudadanos Observando, sólo tres de los nueve diputados federales por San Luis Potosí resultaron aprobados en su desempeño como integrantes de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Aunque la mayoría pertenecen al partido del gobierno, también destaca como reprobado Marco Gama Basarte, del PAN, quien obtuvo sólo tres puntos a diferencia del ex alcalde de Tampacán y ex diputado local Christian Sánchez, quien al parecer no ha presentado iniciativa alguna, aunque aquella ocurrencia de legislar para bajar el precio de las palomitas en los cines pareciera estar condenada al fracaso ante la opinión de algunos empresarios del cine en el sentido de que los precios son altos dado lo bajo de las entradas a las salas cinematográficas.

Algunos de los diputados federales como el mismo Cristian Sánchez, Fabiola Guerrero, Ruth Tiscareño y Cándido Ochoa, a quien no se pudo evaluar, y la perredista Érika Briones, quien obtuvo calificación aprobatoria, no han presentado su declaración tres de tres.

Independientemente de los resultados exhibidos por Ciudadanos Observando, los diputados federales tienen en común con los otros reprobados, los legisladores locales, su distanciamiento respecto a sus “representados”, quienes llevan esperando tiempo suficiente para conocer de boca propia un informe sobre su trabajo legislativo y sus respectivas posiciones frente a la grave crisis de inseguridad que va en aumento en todo el país y, por supuesto, en nuestra entidad.

Frente a la crisis económico-financiera global y el pobre desempeño de nuestros reprobados funcionarios federales, estatales y municipales, no idóneos para los cargos que transitoriamente ocupan, según los malos resultados de las llamadas reformas estructurales, ¿cuál es la posición de los partidos representados en el Congreso de la Unión y cuál en consecuencia es la posición de los diputados federales potosinos?, por ejemplo.

¿Será acaso sólo la de simples gestores para evitar que el brutal recorte se concrete en educación, salud, etcétera, o la de luchar y oponerse junto con el pueblo a que se imponga ese presupuesto neoliberal en su conjunto, una de las tareas de los legisladores federales?

¿Será que frente a la inflación en curso que terminará con una baja drástica del salario real de millones de trabajadoras y trabajadores; así como el tremendo endeudamiento del país y el abandono del crecimiento de la economía interna con el consabido empobrecimiento de la inmensa mayoría de la población, no amerita discusión alguna de cara a “los representados” por parte de los legisladores federales y locales?

Frente al hecho de que México es el país más corrupto de la OCDE y ocupa el decimotercero a nivel global, según la encuesta de Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, sería urgente que el combate a la corrupción se agilizara no sólo con la aplicación inmediata y las reformas a las leyes locales, sino con hechos tangibles a manera de denuncia y comparecencia inmediata de aquellos funcionarios implicados. En San Luis Potosí, por ejemplo, de los mil funcionarios señalados por la Auditoría Superior del Estado (ASE) que deben comparecer para aclarar las observaciones hechas a las cuentas públicas sólo unos cuantos han acudido. ¿Se buscará que no se recorten las participaciones para que los funcionarios de todos los niveles sigan con los mismos hábitos, o en serio, se buscará que mediante la vigilancia de diputados y ciudadanos se inviertan esos recursos para paliar el grave deterioro de la población?