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¿Dónde está la oposición en SLP?

Guillermo Luévano Bustamante

Desde hace por lo menos tres trienios he venido notando la falta de una oposición política partidista en la capital de San Luis Potosí. No se me malentienda, ha habido grupos y movimientos sociales que han impugnado públicamente las decisiones –malas, por lo común– de la alcaldía capitalina en estos años previos, pero parece que los partidos políticos, sus comités municipales capitalinos, han dimitido de esa chamba, o no les interesa o no la consideran redituable electoralmente y con ello pierden. Y pierde la comunidad, porque si de algo podrían servirnos las dirigencias de los partidos políticos sería para vigilarse entre sí, para acotar el margen de actuaciones absurdas o contrarias al interés colectivo, pero no, no están cumpliendo ese cometido.

No suelen aparecer las dirigencias de los comités municipales en la prensa, no han cuestionado los excesos del alcalde perredista, ¿dónde está y qué hace Maximino Jasso del PAN, Sara Rocha del PRI? ¿Quiénes son las personas al frente de los comités municipales de San Luis Potosí de Morena, PT, Conciencia Popular, Panal, Partido Verde, etcétera?

Como frase extraída del guión de una serie televisiva de comedia, de los partidos políticos “no esperamos nada y aun así logran decepcionarnos”, hemos visto el vergonzoso espectáculo público en que han convertido a la Legislatura local en lo que va de su gestión, cuando acceden a cargos públicos del Poder Ejecutivo tampoco se han destacado por notables o acertadas decisiones, más bien por cometer los mismos errores magnificándolos, en la alcaldía han pasado ya los signos de tres organismos partidistas, PAN, PRI, PRD y no se nota un rasgo, un sello propio, un despliegue de decisiones de estadista, una administración comprometida con la comunidad, honesta y eficiente.

Ya sabemos que ese papel de gestores, de administradores, de representantes no les sale muy bien, pero uno esperaría que en la expectativa de ganar la siguiente elección no bastara con esperar la previsible serie de errores y aspirar entonces a relevar al partido actual. O también esperaría que la estrategia electoral incluyera un plan de mediano plazo con trabajo cotidiano, posicionándose frente a los temas de la ciudad, proponiendo alternativas, organizándose, vigilando y exigiendo de la mano de sus simpatizantes, militantes, potencial electorado, o marcando una agenda en medios de comunicación locales, haciendo ver lo que podrían hacer mejor de estar en el cargo, pero no.

Y es que la ciudad tiene problemas, muy otros que los que se discuten en la plataforma estatal o en la Legislatura, que son urgentes y que la gente percibe como más inmediatos y cercanos. La toma de posición en la capital del estado es una vía que han dejado de transitar, ya no digamos por legítimo interés en los problemas de la ciudad y la gente que la habita, hasta por el asunto que les incumbe de ganar elecciones con base social que respalde luego su actuación.

Ojalá me refutaran los comités municipales de los partidos, ojalá me equivocara y haya sido omiso en detectar las actuaciones, los posicionamientos contundentes, las acciones precisas y puntuales de crítica y propuestas contra las medidas lesivas que ha emprendido la gallardía en la capital. Por ahora y como siempre es la propia ciudadanía la que impugna al ayuntamiento a través de diversas organizaciones sociales, no es raro que los partidos políticos vayan perdiendo continuamente su ya escasa credibilidad.

Twitter: @GuillerLuevano

Guillermo Luévano
Guillermo Luévano
Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Investigador en la UASLP, SNI, columnista en La Jornada San Luis.