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El avance centralizador

Carlos López Torres

E s evidente que la práctica política desde la postrevolución dio al federalismo una dinámica centralizadora, “que más que como doctrina como forma específica de actuaciones gubernamentales”, se hizo patente en nuestra realidad política para consolidar los intereses de la nación. Según se reconoce en una parte de la exposición de motivos e iniciativa de decreto que reforma y adiciona el artículo 115, enviada al Congreso de la Unión por el entonces presidente Miguel de la Madrid en 1982.

Con dicha reforma dio inicio un proceso de descentralización que, debido a los hábitos culturales propios del autoritarismo prevaleciente no logró transitar cabalmente, como tampoco lo ha logrado la reforma político-electoral para la transición democrática.

A estas alturas, con las llamadas reformas estructurales estancadas y combatidas desde su aprobación, especialmente la relacionada con la educación, quien duda que finalmente el centralismo se ha impuesto no sólo a partir de la mutación de la estructura jurídica, sino en el ejercicio político de los gobernantes.

El centralismo financiero y político del sexenio peñista ha logrado prácticamente meter en cierta medida al redil a los despilfarradores gobernadores, quienes con su fuero y mediante la complicidad de las legislaturas locales, han abusado de las recaudaciones propias, pero sobre todo de las participaciones federales de las que dependen en gran medida.

La simulación institucional y el engañoso manejo financiero de los gobernantes, consentido por los beneficiarios del uso irracional y corrupto del presupuesto, ha generado sin embargo no pocos escándalos en los que se han visto envueltos algunos gobernadores, mismos que han permitido al centro justificar la centralización férrea de los recursos, en aras de una racionalización presupuestaria y el combate a la corrupción, dicen los centralistas.

En entidades como la nuestra, las tradicionales prácticas centralistas, atenuadas que no dejadas, por el sexenio de la abulia y la omisión, se han reinaugurado para hacer sentir la presencia del nuevo gobernador “que sí oye y ve a sus gobernados”, dicen algunos.

Al tiempo que se intenta evitar que las regiones y municipios se mantengan en medio de la anarquía y las corruptelas que ello propicia, se intenta no aflojar en el control de los municipios a partir de darles “línea” para la elaboración de sus proyectos de acuerdo a las vocaciones regionales. Sedesore no sólo debe combatir la pobreza, sino también apoyar proyectos que generen desarrollo, afirma el titular de la dependencia, Alberto Elías.

Por su parte, Rogelio Azuara, delegado federal de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en el estado, al aceptar que ya no esperan un aumento en las participaciones, sino que estas sean similares a las de este año, establece que definitivamente los alcaldes deberán armar muy buenos proyectos para que el gobernador del estado pueda gestionar los recursos para infraestructura, ya que el presupuesto federal se recortará.

Austeridad y centralismo van de la mano en esta etapa de la globalización. La uniformidad en todos los ámbitos avanza. ¿Será que el municipio libre resista la tendencia?