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Malas noticias
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El derecho al hambre

Ignacio Betancourt

C ontinuando con las declaraciones estúpidas de los miembros del gobierno federal va la de la señora Rosario Robles, proferida el lunes 6 de julio durante la presentación de la Medición de la Pobreza 2012-2014 en el Consejo Nacional de Evaluación de la Política del Desarrollo Social (nuevamente los títulos largos que se supone otorgan mayor credibilidad); la dama en cuestión afirmó buscar que: millones de mexicanos tengan acceso a un derecho fundamental consagrado en la Constitución que es el derecho al hambre. Aunque de inmediato intentó corregir su inconsciente verdad lo dicho fue dicho.

Los comentarios de los lapsus (ilusorias certezas) cada vez más frecuentes en el gabinetazo federal (¿será un contagio?) se prestan de manera única para entender parte de las subjetividades de quienes destruyen al país actualmente. Para el gobierno la pobreza es un insumo principal en el control ciudadano, al que se considera con derecho eterno olvidando que las mentiras inevitablemente se traicionan a sí mismas. Si a lo anterior se le suma el indescriptible descrédito en que la palabra de todo tipo de poderes ha caído en el México actual las consecuencias no pueden ser peores. Cada que Peña Nieto (o similares) aparece sonriendo y declarando, paradójicamente la frustración del poder irradia plenamente. Diría la ortodoxia freudiana: dime de qué alardeas y te diré de qué careces.

El derecho al hambre, el derecho al desempleo, el derecho a ser abusado, el derecho a ser desaparecido, el derecho a ser vilipendiado, el derecho a humillar, el derecho a engañar, el derecho a ser impune. En estos tiempos de “legalidad” impuesta a dentelladas hasta los asesinatos se realizan a nombre de la ley; el robo es el premio a la “inteligencia” corrupta, la mentira es la virtud de todo tipo de funcionarios (policiacos, académicos, empresariales). No resulta nada incoherente que la filosofía desaparezca de los programas escolares.

La impunidad que corroe todas las instancias gubernamentales (y otras) no sólo se traduce en beneficios para los cínicos, también se vuelve la gota que derrama el vaso de lo soportable para el ciudadano (o el académico). En San Luis Potosí los explícitos intereses de las élites científicas, políticas, religiosas, empresariales (no sólo las blancas y racistas), autonombradas indispensables para la vida del Estado e incrustadas desde siempre en casi todos los contextos (generalmente propiciadas por el PRI y el PAN durante décadas), hoy se ven afectadas y actualmente lucen preocupadísimas, entre otras cosas por la llegada de un nuevo presidente municipal a la capital del estado; ensombrecidas por la posible pérdida de sus tradicionales y lucrativos negocios hoy intentan reposicionarse de la mano de políticos de todos los colores y luchan, a su manera, por asimilarse prontamente a las nuevas condiciones.

Pasando al cómic de El Colegio de San Luis y el inocultable autoritarismo con que algunos de sus servidores públicos suelen manifestarse, complicando la existencia de notables investigadores e investigadoras generalmente afectados por los diversos intereses “institucionales” (que muchos esperamos puedan superarse en las actual coyuntura), la historieta se enriquece con nuevos personajes ahora que salen a flote las tropelías de uno de los miembros de la familia calderonesca integrado al Colsan. A raíz de los excesos del Dr. Pascual las vicisitudes de la narración ocupan nuevos rumbos y hasta se puede hablar de recientes renuncias forzadas de investigadores, de plagios espectaculares, de los siempre favorecidos y hasta de los inevitables satanizados. Una aclaración: en la entrevista que Javier Nava Noriega, periodista de La Jornada San Luis publicada el pasado miércoles 8 de julio, en donde la Dra. Isabel Monroy, presidenta del Colsan, afirma que fui yo quien propuso el ingreso del Dr. Pascual al Colegio, debo decir que o tiene mala memoria o de plano miente; ella sabe muy bien quién invitó a Mercedes Zavala Gómez del Campo y a su marido Juan Pascual Gay. Considero necesaria la aclaración para que no se me cuelguen milagritos ajenos.

Por cierto, en el Colsan ya se perfila otro institucional golpeador (doble juego, carambola de tres bandas) quien encubiertamente agrede a este atribulado denunciante de algunas de las atrocidades que por el Colegio deambulan (las “atrocidades” acostumbran deambular de corbata, o con vestuarios exóticos y levitan, se arrastran o se metamorfosean); pero golpeadores y atrocidades serán motivo de un nuevo capítulo (si algo inesperado no sucede) en esta historieta que cada vez parece más un cuento gótico.

Y pasando al semanal reporte sobre la nefasta Secretaría de Cultura se señala que independientemente de la reciente ausencia de sus representantes (Mauricio Gómez, Hector Trejo y Juan Martín Cárdenas) quienes según lo firmado en la Secretaría de Gobernación el pasado mes de octubre deberían reunirse periódicamente en la llamada Comisión Mixta con los tres representantes del Colectivo de Colectivos “Mariano Jiménez”, aunque no lo hagan no importa el incumplimiento pues hace ya casi un año los coordinadores ciudadanos del Centro Cultural que intentó desaparecer Xavier Torres Arpi lo mantienen en permanente actividad (pese a las provocaciones y a la absoluta carencia de apoyo por parte de la Secult) y ya anuncian sus Talleres de Verano para niños (a partir de diez años), a realizar del lunes 13 de julio al viernes 7 de agosto. Los talleres serán de pintura, dibujo, construcción de papalotes, escritura creativa, apreciación cinematográfica entre otros, se realizarán de mañana y tarde en 5 de mayo 610, Centro histórico, y se puede pedir informes al 814 73 93 de nueve a 14 horas en días hábiles, y personalmente los jueves de 19 a 21 horas en la Asamblea permanente de los Colectivos, en el mismo lugar.

Del poeta francés Arthur Rimbaud (1854-1891) su poema titulado “Democracia”: La bandera encajada en el paisaje inmundo,/ y nuestras palabras enmudeciendo a los tambores.// En los asilos alimentaremos la más cínica prostitución/ y aplastaremos las lógicas revueltas/ en países irónicos y destemplados,/ al servicio de las más monstruosas explotaciones industriales y militares/ ¿Cuánto más veremos aquí y no importa dónde?/ Reclutas y voluntarios tendremos una filosofía feroz,/ ignorantes en cuanto a ciencia, apabullados por lo confortable/ y a mí qué me importan los demás./ Esa es la verdadera encomienda,/ al frente, ¡marchen!