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25 mayo, 2015
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25 mayo, 2015

El desastre que nos amenaza

Carlos López Torres

E ntre motivos políticos, simulación, apatía, corruptelas e instituciones inoperantes y débiles, nuestra entidad se encamina apresuradamente hacia el desastre ampliado.

Las noticias no son nada buenas por más que los funcionarios, los partidos y sus candidatos, los empresarios y hasta las iglesias traten de minimizarlo o de plano ignorarlo con la intención no confesa de no crear alarma en estos tiempos de debacle electorera.

No es sólo el panorama urbano de abandono que ha prevalecido durante los últimos trienios de gobierno tricolores en la capital, alrededor de la alameda Juan Sarabia o el Centro Histórico, paralizados sin explicación razonable alguna, lo que le da a la capital un aspecto de pérdida irreparable de su otrora calidad de señorial, sino el entorno periférico cuyo mantenimiento denota el incumplimiento de obligaciones de la autoridad encargada de dotar de un mínimo de servicios a sus habitantes.

Aunque frente al desastre que prevalece en la Huasteca, agravado ahora por el temporal y las tormentas que primero afectaron a Ciudad Valles y sus alrededores, para extenderse después a la Huasteca sur, afectando de manera lamentable a Tamazunchale y San Martín, así como las intransitables carreteras y caminos sin mantenimiento adecuado todo el sexenio, lo ocurrido en algunos municipios de la zona Media y el Altiplano pareciera ser un asunto menor.

Esta vez, la Coordinación Estatal de Protección Civil hace recaer todo el peso del desastre en los meteoros que se han venido sucediendo, sin mencionar para nada las responsabilidades que como dependencia le corresponden por la falta de prevención e incumplimiento de la vigilancia y el control de las construcciones en las márgenes de los ríos y arroyos que se han desbordado.

Aunque la citada dependencia habla de alrededor de mil 800 damnificados, fuentes ciudadanas de la región calculan mayores pérdidas. Es por lo tanto urgente que se transparenten las cifras sin limitarlas sólo a dos municipios con sus respectivas pérdidas en la ganadería, la agricultura, etcétera.

No obstante la aclaración hecha por Protección Civil del estado de que los apoyos del fondo para la atención de emergencia Fonden serán operados observando y haciendo cumplir lo dispuesto en los lineamientos y demás disposiciones aplicables y la entrega a los beneficiarios de los apoyos que se reciban, lo cierto es que la experiencia de incumplimiento y parcialidad con la que han venido operando las autoridades de los niveles estatal y municipales, respectivamente, obliga a los afectados y ciudadanos a vigilar el reparto de ayudas sin distingo alguno y de manera transparente.

Dos son los factores que obligan a redoblar la vigilancia sobre el manejo de los recursos del Fonden, que según el gobierno estatal espera lleguen una vez que la Secretaría de Gobernación emita la declaratoria respectiva de zona de desastre en la Huasteca Sur, lo que ocurriría el próximo miércoles según el dicho del gobierno: el antecedente de incumplimiento de disposiciones en materia de observaciones hechas por la Auditoría Superior de la Federación y la tentación de darle un manejo electoral-partidista a tales recursos.

Suponiendo sin conceder, como dicen los abogados, que en esta ocasión se cumplieran puntualmente todas las disposiciones establecidas en materia del Fonden y lo electoral, lo cierto es que la llegada del lluvioso verano y el abandono prolongado en que se han tenido las ciudades y el campo de la entidad, amenaza con extender otro periodo el desastre que en todos los sentido afecta a San Luis Potosí, por más promesas y compromisos de los candidatos.