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El enemigo está en casa

Óscar G. Chávez

E n días pasados los dos principales candidatos a la alcaldía y a la gubernatura por el Partido Acción Nacional, referían una serie de ataques a su persona la segunda y a sus promotores o brigadistas, el primero.

En el caso de la candidata a la gubernatura, es interesante considerar que más que ataque a su persona, fue una adición a su currículo realizada por el notario Eduardo Martínez Benavente. Desafortunadamente este tipo de notas al margen, lejos de ser consideradas como aclaraciones necesarias a la trayectoria de un personaje público que aspira a un cargo de primera importancia para el estado, son interpretadas por los recipiendarios como una denostación a su persona.

Sin el afán de manifestar adhesión a los señalamientos hechos por Martínez Benavente, es de dominio público que los dichos del notario pueden ser excesivos en ocasiones, sin embargo nunca caen en la categoría de falsedades. Abogado finalmente, sus declaraciones siempre tienen el respaldo de las pruebas.

Xavier Azuara, candidato a la alcaldía capitalina, señalaba el hostigamiento muy fuerte que han experimentado miembros de su equipo logístico; fue cuidadoso en señalar el respeto que profesa a sus adversarios, que al igual que él aspiran al mismo cargo. De entre ellos vale considerar a los abanderados del Revolucionario Institucional, Manuel Lozano; de la Revolución Democrática, Ricardo Gallardo; y de Morena, Joaquín Muñoz.

No es imposible la realidad de los ataques referidos, aunque al hacer del conocimiento público los hechos, debería de hacerlo también con los espacios en los que ocurrieron los ataques y con los personajes que los realizaron; esto contribuiría a ubicar los puntos de riesgo, no sólo para los candidatos azules, sino también para localizar espacios en que algún partido, organizaciones partidistas, o personajes concretos hacen uso del terrorismo electoral.

Sin restar crédito a los dichos de Azuara, resulta difícil creer en la posibilidad de estos hechos, debido principalmente a la simpatía con que el partido que él representa goza en la capital. Para nadie es motivo de sorpresa que muy probablemente sea ese candidato el que alcance la victoria electoral en la alcaldía de la capital, en la que de manera recurrente su partido había obtenido triunfos.

La llegada de Victoria Labastida al cargo, sólo lo explica la pésima administración que desempeñó Jorge Lozano; en ese sentido, el voto razonado fue lo que posibilitó el triunfo de esa nefasta mujer que dejó la ciudad y sus finanzas, en un estado por demás lamentable y superó con creces el bajo nivel de su antecesor.

De no haber mediado en la carrera de Mario García el puesto de rector de la Universidad, difícilmente hubiera alcanzado el triunfo en la contienda contra Alejandro Zapata; si bien este último no gozaba ya de la popularidad que tuvo en otros momentos, su buena gestión en la alcaldía aún es recordada.

No obstante que el ex senador Zapata contaba con una trayectoria política de mayor prestigio, es pertinente afirmar que en el caso de García Valdez, se votó por un personaje con la popularidad que le otorgó la rectoría, más que por un político prácticamente desconocido fuera del ámbito universitario.

Hasta estas contiendas electorales, al menos en la capital, nunca había sido mencionado de forma recurrente el ataque a los brigadistas de algún partido, considero que la ciudadanía de la capital cuenta con el suficiente nivel cívico para mantenerse ajeno a ese tipo de situaciones.

Es conveniente considerar, de cualquier forma, que de ser ciertos los señalamientos de Azuara, y de no derivar estos actos directamente de sus contendientes o sus correligionarios, éstos sólo pueden derivar del hartazgo que en materia de política y procesos electorales atraviesa la población en este momento. Pudiera existir otro motivo, y es el encontrar la asociación del joven aspirante a alcalde, con el ex gobernador Marcelo de los Santos.

Para todos los niveles y sectores poblacionales han sido evidentes, por un lado el respaldo que De los Santos ha otorgado a Javier Azuara –incluso podríamos considerarlo como su padrino político y principal promotor–, y por el otro, las deferencias que éste ha otorgado en repetidas ocasiones al contador.

Así, pareciera que el rechazo no es contra los candidatos, o contra el partido, sino contra el padrinazgo continuo del presidente de Productividad, que pareciera perfilar a Azuara para la contienda electoral de 2021. Finalmente el contador siempre apuesta por un triunfador que le proporcionará beneficios; y es más que claro que su delfín se los sabrá redituar.

El caso de Sonia Mendoza no es muy distinto, Jaime Nava Noriega en su columna del día de ayer señalaba de una manera precisa el regreso de Marcelo de los Santos a la vida pública del estado, al haber sido incorporado por la candidata al artificioso Inplade. De ser certero el señalamiento de Nava, y resultar Sonia triufadora en este proceso, no deberá extrañarnos la presencia de Marcelo durante los próximos doce años; aventurándome en considerar a Azuara como su anhelado sucesor.

Así, los rechazos a los candidatos panistas no deberían afectarlos sobre manera, no son personajes de cuidado ni importancia en la política local; no es de la ciudadanía de quien deben cuidarse; no hay por qué magnificar el rechazo a los señalamientos críticos, que finalmente no van dirigidos hacia ellos, sino a su artífice y protector. No hay terrorismo ni persecución pre electoral, el enemigo está en casa.