Aeropuertos mexicanos registran aumento de 6.5% en flujo de pasajeros durante 2017
17 diciembre, 2017
Los 386 diputados que votaron por meter la Internet a un embudo
18 diciembre, 2017

El escándalo navideño

Luis Ricardo Guerrero Romero

Ese escandaloso ruido que los recién llegados vecinos hacen por las noches ya ha sido suficiente, los gemidos son comunes en las notas de audio del whatsapp, pero no resulta divertido cuando son tus vecinos los que recrean tales quejas, y menos en fechas navideñas, y menos aún cuando los citados vecinos son un grupo de enamoradas romies: Melina, Galilea y Brisa, son por así decirlo un terceto de mujeres que llegaron a la privada a desmontar la privacidad. Mi esposa dice que debemos respetarlas y no decirles nada, y, además, el que hayan llegado en estas fechas ha de ser un augurio de la venida de los tres reyes magos, hasta asoció sus nombres con el de los tres reyecillos alegóricos que la devoción popular profesa. Pero esta tarde —aprovechado que mi mujer nuevamente salió— iré a hablar con ellas de modo cordial para solicitarles modulen sus expresiones orgiásticas o que pongan música mientras duran sus saturnales celebraciones. Que, dicho sea de paso, estas tres señoras sí celebran la navidad como es, puesto que eran las saturnales festividades lo que se conmemoraba en otros tiempos y no la llegada de un Santa o algún dios.

Al llegar a la puerta y luego de haber escuchado un escándalo del tipo genital-sexual, timbré con insistencia para poder dialogar con las tres activas damas (pienso tendrán unos 40-45 años), pero nadie abrió, quizá fue la vergüenza o la emoción que las detuvo, o tal vez el cansancio; así que dejé un recado debajo de su puerta solicitando su discreción, y para evitar problemas firmé con el alias de: Noel. Llegada la mañana del día siguiente encontré el recado que hube escrito en la sala, Miré a mi esposa con incertidumbre mientras mi pulso vacilaba sosteniendo ese papel. Y antes de pedir una explicación ella me dijo: —Noel, no pasa nada, sólo fui a experimentar por qué tanto escándalo y sabes, hoy estás invitado a verificar con nosotras ese por qué.

El escándalo sea cual fuere su motivo de ser, siempre es incómodo. En el relato anterior el escándalo provocado por las romies resultaba además vergonzoso según la moral del tal Noel. Ahora bien, este sustantivo que traemos entre tanta perorata se registra a partir del griego σκανδαλον, (scandalon> escandalon> escándalo), que literalmente significa: tropiezo, perturbación, trampa y obstáculo, en pocas palabras: piedra con la que se topa. No obstante, el sentido que aglutina la piedra es amplísimo, y habrá de notarse que, si imaginamos caer una piedra en un voladero o en el mar el ruido que emitirá el impacto sería tempestuoso, escandaloso. Asimismo, que en el camino exista un obstáculo que nos impida avanzar, ya sea de modo metafórico o no, será un tormento. Parece ser que el vivir o estar en un escándalo es realmente un inconveniente, si deseamos concentrarnos y hay escándalo, si queremos tener paz o se quiere dormir, será imposible si el escándalo reina. Siempre es mejor que reine el silencio en las columnas para seguir erigiendo la verdad. El peor de los escándalos es el exceso, el escándalo es un exceso que arruina la paz.