Video: “¡Fuera asesino!”, gritan activistas a Felipe Calderón en Cancún
19 junio, 2017
Loret de Mola, entre los espiados
20 junio, 2017

El espionaje gubernamental

Guillermo Luévano Bustamante

El inusitado desarrollo del instrumental tecnológico al que asistimos, cuyo uso y disfrute es sumamente desigual, plantea numerosas posibilidades de beneficio para la humanidad, pero también contiene opciones de uso para el control político y la persecución de disidencias de los gobiernos y de los poderosos.

Ayer se difundió profusamente la noticia de que el diario estadunidense The New York Times había encontrado elementos para sostener que el gobierno mexicano espía e interviene los teléfonos y las telecomunicaciones de personas críticas, activistas, defensoras de derechos humanos, opositoras, aparentemente sin la autorización judicial requerida, sino simplemente porque puede y quiere.

Al parecer se trata de una práctica de espionaje dirigido contra quienes la administración federal podría considerar “personas peligrosas” o “sospechosas” o cuando menos críticas de la gestión del titular del Poder Ejecutivo.

Apenas en 2013 Edward Snowden filtró a la prensa internacional la evidencia de que el gobierno de Estados Unidos realizaba espionaje masivo contra distintos objetivos, lo que ha derivado más allá de un escándalo, en tensiones entre el país imputado y otros que incluso han ofrecido asilo político al informático denunciante.

La ciencia ficción y la literatura del siglo XX se quedaron cortas en imaginar cómo los gobiernos, los consorcios, las agencias internacionales, podían vigilar las actuaciones públicas y privadas de las personas. Las novelas distópicas de Orwell, Bradbury o Huxley planteaban escenarios de control masivo, vigilancia política, disciplinamiento social, pero esta realidad está mostrando detalles que acusan una mayor eficiencia en la contención y disuasión de la crítica contra quienes ostentan el poder.

Hay probablemente una versión potosina a este problema. Desde 2015 la prensa local y nacional ha dado cuenta de la posesión del gobierno del estado de San Luis Potosí sobre diverso equipo de espionaje que permite inmiscuirse en telecomunicaciones y hasta controlar a distancia los aparatos intervenidos.

Según una nota de Verónica Espinosa para la Revista Proceso (https://goo.gl/SS5GrZ) desde noviembre de 2013 el gobierno estatal, entonces encabezado por el médico Fernando Toranzo, adquirió equipo de espionaje con un costo de 22 millones de pesos. Y supuestamente la administración actual simplemente heredó ese instrumental pero o no saben dónde está o dicen usarlo escasamente. El periodista Vicente Juárez reportó para el diario La Jornada los detalles que proporcionó la organización Ciudadanos Observando respecto a ese equipo en manos del gobierno potosino (http://www.jornada.unam.mx/2014/08/25/estados/033n1est).

¿Cómo, contra quién y para qué usa el gobierno de San Luis Potosí ese equipo de espionaje del que dispone desde hace años?

Es probable que más allá del uso pretendidamente judicial con fines de investigación criminal, la administración estatal también esté interviniendo las comunicaciones y teléfonos de activistas, periodistas, defensores de derechos humanos, opositores. Pero a menos que haya filtraciones como la de Snowden o investigaciones como la del diario The New York Times, no lo sabremos.

Twitter: @GuillerLuevano

Guillermo Luévano
Guillermo Luévano
Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Investigador en la UASLP, SNI, columnista en La Jornada San Luis.