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El fenómeno de AMLO y el peligro de debacle del PRI

María Elena Yrízar Arias

Andrés Manuel López Obrador ha sido candidato a la Presidencia de la República en dos ocasiones anteriores: en 2006 y 2012, en coaliciones por el PRD, PT y MC. Después de haber perdido las anteriores elecciones, el 9 de julio de 2014, se formó el partido político Morena, con la participación de AMLO, donde hubo cambios políticos muy marcados en el país, pues, al surgir este partido, muchos de los militantes de izquierda del PRD se unieron a este nuevo partido, lo que significó una desbandada del perredismo, dejándolo prácticamente inexistente en muchos municipios. Un caso muy importante se dio en Matehuala y Cedral, ya que dejaron el PRD para sumarse con López Obrador a Morena. Lo mismo pasó en la Huasteca potosina, donde goza el tabasqueño de amplia aceptación y ahora en la Zona Media, del distrito de Rioverde.

El 16 de marzo pasado, López Obrador se registró ante el INE como candidato presidencial de la coalición “Juntos Haremos Historia” conformado por Morena, PES y PT. Esta nueva participación de AMLO lo coloca como el aspirante más conocido a la Presidencia de la República. Desde el inicio de campaña política, López Obrador ha estado como puntero en las encuestas de preferencia electoral. Desde luego como resultado de sus encuentros que tuvo durante los últimos 12 años en sus múltiples recorridos por la república y el amplio conocimiento que la ciudadanía tiene de él.

En las visitas de AMLO por este estado potosino, el lunes de esta semana estuvo en  Tamazunchale y Ciudad Valles, donde se celebraron mítines políticos con un lleno impresionante de simpatizantes que lo recibieron con entusiasmo y entrega, y luego, al día siguiente, fue a Rioverde, la ciudad más emblemática de la Zona Media, donde por cierto la ciudadanía y los mismos priístas se sienten enojados con su partido por haber lanzado a Óscar Bautista  y Fabiola Aguilar como diputados federal y local, como según el PRI, “las buenas cartas de presentación”, lo que les ha ganado el rotundo rechazo de la ciudadanía de la región. Y los priístas enojados no tienen empacho en decir que van a votar por López Obrador. Volviendo a Rioverde, le echan la culpa a la representante del gobierno, Rosa María Huerta Valdez, de no haber organizado el evento como merecía el candidato Meade. Pero la realidad es que en la región, muchos ex priístas ya no quieren saber nada del PRI, porque los candidatos están muy quemados de corruptos y cínicos, y la militancia priísta no pueden entender las razones por las cuales son los candidatos del  partido.

Bueno, miren ustedes, están tan mal los priístas de esa región, que el mitin de José Antonio Meade fue un chasco, ya que evidencia que el PRI potosino está en crisis, pues muchos de los priístas no fueron al mitin, en Valles, hubo aproximadamente dos mil personas, que fueron convocadas por Jorge Terán y Yolanda Cepeda.

En la Huasteca y Zona Media, efectivamente a AMLO le fue bien, en su forma populista de hacer política, encajando perfectamente en el ánimo de sus seguidores, pues les tiró a los corruptos del gobierno. AMLO se ha venido convirtiendo en un fenómeno político, posiblemente porque ha sido tenaz y por ello convence.

La prueba está en la cantidad de personas que concurren a sus mítines y que no son acarreados, llegan solitos y llenan los espacios donde se organizan los  encuentros. Está en el ánimo de la ciudadanía, lo que se verá plasmado el 1 de julio próximo, cuando se den los votos de castigo y enojo en contra del priísmo, se ajustarán las cuentas entre los enojados, quienes en este momento sus militantes sólo están de espectadores, ni trabajan ni andan promoviendo el voto del PRI ni nada, están como en huelga de brazos caídos.

El enojo popular es muy fuerte, aunque no lo quieran creer los directivos del PRI, que no se dan cuenta que han ignorado a las bases priístas y cuadros importantes de calidad moral, pareciera que lanzan candidatos para perder.

Eso de los candidatos ciudadanos no ha gustado, la prueba está en que Luis Mahbub, candidato al Senado de la Republica, no levanta la campaña, no lo quieren ni los priístas, por la simple razón de que no es militante del PRI y que en dicho partido existen personajes distinguidos que bien pudieron ser seleccionados como candidatos. No era necesario traer uno de los empresarios. Este simple hecho es lógico que encabrona a los priístas. Muy difícilmente ganaría. Y más que lo están exhibiendo como un patrón explotador de menores en las obras que hace su compañía.

Igualmente los candidatos a diputados, no los apoyan los priístas. La prueba está también con José Luis Romero Calzada, diputado local por Salinas, ahora candidato a diputado federal por el distrito II, de Soledad de Graciano Sánchez. Declaró que su familia y él han sido víctimas de agresiones, por lo que responsabiliza al gobernador Juan Manuel Carreras López de lo que le pueda suceder.

Así están las cosas con los priístas, estos son los niveles que se manejan en tierra potosina y la ciudadanía en general que están llena de hartazgo y rabia en contra del gobierno y de los corruptos, que se han enriquecido a costa del pueblo, aunque han denunciado corruptelas, no hay resultados en la Fiscalía Estatal. ¿A qué le tiran? Obvio que a perder.

Hay toda una vorágine política a favor de López Obrador, en donde aquellos indecisos encuentran una esperanza de un cambio verdadero. Todo se definirá el 1 de julio próximo. Aunque renunció Margarita Zavala, sus simpatizantes no se irán con Anaya, lo consideran traidor. Más se enturbian los comicios con estas cosas. Mientras que el PRI nacional invita a Margarita Zavala a sumarse con Meade, difícilmente sus seguidores la apoyarán o ella aceptará. Sería una incongruencia política. Además, a estas alturas de las campañas, la decisión de Margarita no va a modificar “la correlación de fuerzas” de las próximas elecciones.

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