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El gran pendiente del abasto de agua

Carlos López Torres

L a administración municipal presidida por Mario García Valdez se va sin atinar a resolver mínimamente el grave problema del abasto de agua potable a la demandante comunidad de la demarcación.

Más aún, el problema creció en la medida que las nuevas empresas y las ya existentes, instaladas en el municipio capitalino, consumieron hasta 40 por ciento del agua potable dejando a miles de capitalinos sin el preciado líquido, no obstante el pago del servicio que muchos usuarios siguen haciendo sin recibirlo o, en el mejor de los casos, llevan años de racionamiento.

Aunque no se atreve a precisar responsables del agravamiento del añejo problema, el candidato del tricolor Manuel Meme Lozano, finalmente se ha visto obligado a salir al paso a una serie de denuncias hechas por los usuarios ante los diversos candidatos a la presidencia municipal, prometiendo que ahora sí, de llegar a la disputada silla presidencial municipal, durante su administración se pondrá en práctica el fracasado proyecto Mejora Integral de Gestión (MIG).

Lo que no dice el candidato es cómo le hará para obtener los recursos millonarios que el programa MIG necesita, considerando el aumento de la inflación y, por lo tanto, de la nueva inversión dado el encarecimiento de materiales, mano de obra, etcétera, que las empresas constructoras exigirán en caso de que el próximo ayuntamiento, endeudado como lo dejarán, decida llevar a la práctica la promesa que Meme Lozano hizo frente a un grupo de usuarios sometidos desde hace tiempo al tandeo o de plano a la carencia temporal de agua.

El desempolve del archivado MIG, acompañado del reconocimiento de que “los industriales consumen el 40 por ciento del agua potable de nuestra ciudad”, mientras el restante 60 por ciento se distribuye entre los usuarios, dejando a muchos de ellos sin el líquido y la garantía del derecho humano al agua, no tiene obviamente un respaldo de quienes desde el anuncio del proyecto se negaron a colaborar para su realización.

Ciertamente el desechado programa o cualquier otro que lo supla, deberá modernizar la infraestructura hidráulica para hacer más eficiente la distribución del agua potable que proporciona la presa de El Realito, actualmente subutilizada por la fugas dado el deterioro de la red distribuidora y la ineficiencia operativa de Interapas; lo que además implica convencer al futuro gobernador, toda vez que el actual con su proverbial apatía no fue capaz de mover un dedo para aportar lo que le correspondía para el MIG, en tanto los presidentes municipales de Soledad y Cerro de San Pedro, quienes debían aportar otros millones, finalmente se patrasearon, aunque han hecho el gran negocio con la Minera San Xavier, que gasta millones de litros cúbicos de agua cotidianamente de los municipios de donde extrae el líquido para la lixiviación de metales.

En cuanto a las tratadoras, proyecto también paralizado durante el actual sexenio, la apuesta de Manuel Lozano para reactivarlas con dinero estatal y federal, estaría prácticamente condicionada a la disponibilidad de recursos de ambas instancias: una de ellas endeudada y con muchos pendientes heredados y la otra con un gasto público recortado, en medio de una crisis prolongada.