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El malestar no ha amainado

éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo

Marchas, mítines, pintas
Operativo sospechoso
Raptos y negaciones

Ricarlos I

CampanaL os estudiantes volvieron a tomar la calle. A pesar de los “logros” que el gobierno federal presume respecto a las investigaciones sobre la desaparición de 43 normalistas en Iguala, el malestar a nivel nacional no ha amainado, pues las mismas investigaciones han revelado una red de complicidades que ayer, a una sola voz, universitarios y alumnos de escuelas privadas y públicas, exigieron se terminen, pues es una percepción generalizada que en todos los gobiernos del país hay delincuentes infiltrados, en mayor o menor medida.

Durante el miércoles en todo el país se registraron movilizaciones, conferencias, talleres, protestas, marchas e incluso pintas contra los partidos políticos, a quienes se acusa de coludirse con el crimen organizado tanto en tiempos de campaña como para gobernar. San Luis Potosí no fue la excepción. Con una marcha en la que superaron la demostración anterior, con alrededor de 3 mil asistentes, debido a la unión al contingente de universidades privadas como la Marista y el Tec de Monterrey, se demostró que los estudiantes potosinos se sienten identificados con la tragedia de los normalistas.

La presencia en varios eventos de un padre de familia cuyo hijo se encuentra desaparecido, y uno de los sobrevivientes de los hechos violentos del 26 de septiembre, no hizo sino catapultar el enojo de los jóvenes presentes por el actuar del gobierno guerrerense, empatizando con ellos, pues según la opinión de muchos presentes, el autoritarismo es un modo de actuar muy arraigado entre los policías de cualquier nivel, soldados y marinos, quienes aprovechando su portación de armas y la indefensión ciudadana contra el sistema judicial, golpean, humillan y encarcelan con la venia de jueces y ministerios públicos, a quien no agacha la cabeza ante ellos.

Si bien antes se criticaba sólo a los partidos en el poder, el clamor popular ahora incluye a todos los colores. En una rápida respuesta a esto, el gobierno estatal a través de Cándido Ochoa condenó las pintas que se hicieron sobre las fachadas de los partidos políticos en la capital potosina, e incluso justificó el enojo de sus dirigentes. A esta defensa de los partidos se unió la Iglesia católica, que ya había manifestado que no se iban a unir a las marchas de los estudiantes y salió a decir, en voz de Juan Jesús Priego, que aunque sí se unen al pedido de justicia, no a los actos que, a su modo de ver, son vandálicos.

De la misma manera, tanto cúpulas partidistas como sus diputados pidieron “no enrarecer” el ambiente político, estando tan cerca sus procesos de selección interna. Afirman que en el estado “estamos muy lejos de estar como Guerrero”, y que no tienen relación alguna con la delincuencia organizada en San Luis Potosí.

CampanaMientras tanto, en redes sociales despertó suspicacias un operativo realizado por varias corporaciones policiacas, incluyendo a Marina y Ejército, en el poniente de la capital, apenas unas horas antes de que las marchas estudiantiles iniciaran. Después las autoridades a través de Twitter aclararon que se detuvo a un escolta privado con armas de fuego, pero al acreditar éste su portación, el asunto no pasó a mayores.

CampanaY sobre las desapariciones de menores, el secretario de Seguridad Pública capitalino, Arturo Calvario, se unió a las voces oficiales que niegan que exista un aumento en este delito o una banda de robachicos operando en la ciudad, esto a pesar de que en Facebook y Twitter diariamente aparecen advertencias sobre intentos de rapto. También a esta negación se unió la SEGE, cuyo titular, aunque admitió que tomarían precauciones, señaló que ningún padre de familia se ha acercado a reportar desapariciones o secuestros.

CampanaAl mismo tiempo, las quejas de los ambulantes que se sienten discriminados por Comercio municipal, por no pertenecer a las asociaciones de informales afines al PRI, se mantienen. Nuevamente la OFAP arremetió contra el actuar del titular, José Juan Pérez Guillén, reafirmando también las quejas que los comerciantes establecidos del centro acusan contra él, que usa a los ambulantes como botín político.

Al respecto, el funcionario señalado negó que haya ruptura con los establecidos, como varios líderes afirmaron en días previos, o que se dé preferencia a unos grupos u otros. Afirmó que se trata sólo de una confusión, al igual que la supuesta inclinación que guarda por los antorchistas.

JSL
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