Ayuntamiento aún no ha entablado diálogo con Vigue, reconoce Aranda
28 enero, 2016
Acusan de fraude a funcionario de la Financiera de Nacional de Desarrollo
28 enero, 2016

El Maquiavelo detrás de Victoria Labastida

María Elena Yrízar Arias

La sicóloga Victoria Amparo Guadalupe Labastida Aguirre es una política potosina de origen priísta, que se desempeñó en diversos cargos de la administración pública, tanto en la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, como en la Gestoría de Gobierno del Estado. Fundó el Programa Estatal de la Mujer, y en 2002 llegó a ser la oficial mayor del Congreso potosino. De 2006 a 2009 se desempeñó como diputada local.

Cuando su partido, el PRI, la postuló como su candidata para la alcaldía capitalina, el electorado tuvo en Victoria Labastida una expectativa esperanzadora de terminar con los dos gobiernos municipales anteriores de origen panista, así que al celebrarse las elecciones, llego a ser presidenta municipal, tras obtener 43.9 por ciento de los votos en los comicios de 2009.

En febrero de 2010, la presidenta municipal Victoria Labastida recibió varias críticas por parte de la oposición luego de anunciar la instalación del parque acuático San Luis Somos Todos, el cual tuvo un costo de 4 millones de pesos. En esa ocasión el diputado local  perredista Felipe Abel Rodríguez Leal declaró: “estamos a tiempo de que la presidenta municipal pusiera tantito interés, que dejaran de pensar en el gobierno municipal como un negocio familiar y se pusieran en términos de generar soluciones para el municipio” http://www.sinembargo.mx/24-02-2013/535242.

La afirmación de Rodríguez Leal se sustentaba en el hecho de que fue público y notorio que atrás de Labastida estaba su esposo Carlos Valdez, en una actitud maquiavélica, hizo y deshizo con su esposa, para influirla en las acciones y decisiones que tomara con motivo de su desempeño, cuando ella fue presidenta municipal.

Carlos Valdez González Salas –quien falleciera el sábado pasado en la capital– fue un personaje que también ejerció influencia personalísima y política sobre la alcaldesa, ya que él había tenido experiencia cuando estuvo a cargo de los servicios administrativos del breve gobierno estatal del mandatario interino Teófilo Torres Corzo, entre 1992 y 1993. Sobre este hecho, el ex regidor Miguel Naya dijo que “Labastida Aguirre ya había trabajado con los integrantes de su gabinete o se los recomendó su marido, refiriéndose al secretario del ayuntamiento Emigdio Ilizaliturri y su tesorero Agustín Soberon, principalmente.

La ex diputada perredista Guadalupe Castro Almanza, quien fue compañera de Victoria Labastida en la 58 Legislatura local, afirmó que “a Labastida Aguirre le pesó el marido”. Al referirse al gobierno labastidista, aseguró que  “está la mano del esposo Carlos Valdez, a la señora le parece que no separó el parentesco del señor y lo que era el ayuntamiento, eso es un vil fracaso en política, poder y en cargos de elección”, criticó Castro. Por su parte el ex regidor Gonzalo Benavente asegura que las decisiones importantes se tomaban en la oficina de Carlos Valdez, en la colonia Vista Hermosa. “Ahí operaban”.

La popularidad de Victoria Labastida se derrumbó apenas terminó su gestión. Su sucesor, Mario García Valdez, dio a conocer que el municipio enfrentaba una deuda millonaria, que le había dejado Victoria Labastida. Mientras tanto, el gobierno de Fernando Toranzo fue omiso en proceder inmediatamente en contra de la ex presidenta municipal y al ingresar Carreras López como gobernador ya se había librado una orden de aprehensión en contra de Labastida y sus colaboradores. Total, así parecería que el anterior gobierno sí hizo justicia y el actual no se involucró. Era muy probable que Carlos Valdez, como buen maquiavélico,  conociera a fondo las entrañas del poder y supiera que a su esposa no la procesarían por asociación delictuosa y podría alcanzar fianza para obtener su libertad, tal como sucedió con ella y sus colaboradores.

Hay normas no escritas que son cumplidas entre los políticos, una de ellas es cuidarse las espaldas. Así, Victoria Labastida fue acusada de peculado y ejercicio indebido de la función pública. Por lo tanto, aunque haya cometido delitos graves, las averiguaciones penales no fueron en ese sentido, así que los cálculos maquiavélicos de Valdez no le fallaron. Victoria, en cierta forma, salió victoriosa, al menos en lo jurídico. Fue el cinismo del cinismo. Pero todavía no está dicha la última palabra, habrá que esperar la justicia.

[email protected]