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El medio es el mensaje

Pilar Torres

Hay ocasiones en las que se tiene la mejor intención, pero falla el planteamiento. Como cuando vas a ser el orador en la ceremonia de graduación de la universidad y quieres preparar un discurso que impresione gratamente a propios y extraños. Algo que sea contundente y sensibilizador; sencillo y al mismo tiempo, conmovedor. Te paras ante la concurrencia y comienzas diciendo: “Antes que nada, quiero agradecer a mis queridos profesores, a quienes debo lo poco que sé…”. Todos se ríen y probablemente, te seguirán recordando el hecho varios años después.

La anécdota parece un ejemplo de lo que ocurre cuando, a la hora de emitir un mensaje, se tiene la intención, pero no la idea. Algo muy parecido ocurrió en estos días en las redes sociales, con la imagen de una persona sosteniendo un cartel que decía: “Racismo es aspirar a hablar inglés o francés antes que una lengua indígena”.

Evidentemente, las burlas, críticas y memes sobre aquel cartel, no se hicieron esperar. Cuando un mensaje está mal planteado, la discusión se banaliza y el efecto es contraproducente. Sobre todo, si se trata de un tema tan delicado como el racismo en un país como México, que está dejando morir a la mayoría de sus lenguas originarias. Este es un asunto muy complejo y multifactorial. Cuando un mensaje está mal planteado, los memes posteriores son bien merecidos (no así la falta de respeto). Sin embargo, en algo tiene razón la chica de ese polémico cartel: la identidad comienza en la lengua.

“Nuestra lengua es muy poderosa, no queremos que se pierda, pero tampoco queremos que caiga en malas manos”, dice una mujer indígena refiriéndose a su lengua materna, que está a punto de desaparecer. Esta es una línea de la película Sueño en otro idioma en la que, entre otras cosas, se aborda indirectamente cómo se puede confundir multiculturalismo e inclusión con la apropiación cultural. Es decir, cuando algunos elementos pertenecientes a una cultura minoritaria son tomados por una cultura dominante, sacados de su propio contexto y utilizados con fines distintos a los suyos (por ejemplo, vender artesanías piratas, plagiar diseños textiles, lucrar a costa suya).

Nadie en su sano juicio diría que debe dejarse de enseñar inglés en las escuelas, aunque fuera en aras de un nacionalismo bien intencionado. Pero es un reto promover el conocimiento y ejercicio de los derechos humanos, así como fomentar la convivencia intercultural. De alguna manera, la apropiación cultural también es inevitable en un mundo globalizado. Pero el uso incorrecto e inadecuado de la cultura indígena es una forma de colonialismo.

En cuanto al tema educativo, los indicadores son claros al mostrar la gran desventaja que enfrenta la población indígena. Según el informe emitido por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, para 2014, la tasa de analfabetismo entre los indígenas de 15 y más años fue tres veces mayor que la tasa nacional. Además, en 2014, solo 56.7% de los jóvenes hablantes de alguna lengua indígena contaba con educación básica completa. Estos resultados tienen su origen en la poca pertinencia cultural de la enseñanza que han recibido los estudiantes indígenas. Es necesario que la educación que reciban los niños indígenas asegure el pleno dominio del español y la lengua materna y avanzar gradualmente en la eliminación de la discriminación cultural y lingüística; de lo contrario, las lenguas indígenas seguirán desapareciendo.

Quiero pensar que la intención de aquel cartel del racismo y las lenguas indígenas era buena, pero fue pésimamente ejecutada, haciendo corto circuito entre el emisor y el receptor. Así como para el estilo barroco el fondo es forma, hoy podemos afirmar que el medio es el mensaje, como decía el autor canadiense Marshal Mc Luhan. Esta afirmación es al mismo tiempo un oxímoron y una metáfora. Su intención parece ser llevarnos a plantear cada medio en particular, cuál es el mensaje que transmite y qué efecto llegará a producir. Es decir, nos plantea el autor que no están tan separados como parecen, de la misma manera que ocurre con lo verdadero y lo aparente. Los medios –en este caso, las redes sociales– favorecen la difusión de un mal mensaje porque es el método y no el contenido lo que constituye el mensaje en sí. Así, el proceso de culturizar a las personas no depende de la transmisión del conocimiento, sino de la manera en la que éste se transmite.

Termino estas líneas con el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos que en lengua Náhuatl dice: Nochímej ti tlakátij ika tlamakixtilístli, san se iuíkal to tlapialísti uan san se iuíka to tlaatlachiális. Nochímej tij píaj tlalnamikisístli, takíti to tsontékoj uan monéki ti moknelísej. (Todos nacemos libres, con los mismos derechos e iguales en dignidad. Todos tenemos inteligencia, podemos pensar y debemos comportarnos amistosamente).

@vasconceliana

Arte huichol.