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El neoliberalismo y el Derecho mexicano (1/3)

Juan Ramiro Robledo Ruiz *

E l impacto del fenómeno neoliberal en la legislación mexicana desde hace tres décadas ha marcado al país por sus efectos en la economía y la política nacional.

A los inicio de los años ochenta, ingleses y norteamericanos concibieron un acuerdo involucrando a los países europeos occidentales y a las potencias capitalistas mundiales para modificar el orden económico internacional, en favor de las grandes empresas multinacionales. Se trataba de replantear el liberalismo con una nueva versión que traspasara fronteras para abrir las políticas proteccionistas de los países y crear prácticamente un gran mercado global capitalista, con reglas económicas comunes.

Los más importantes países se abocaron a promover esos cambios y pusieron a los organismos financieros a operar con el resto del mundo para tal fin y adicionalmente frenar el desempeño de las economías socialistas.

Contaron con la ayuda del Vaticano, cuyos motivos propios fueron suficientes para sumarse y de paso intervenir contra las “filosofías ateas”.

Se requería inducir los cambios en las políticas domésticas de los países y promover las reformas legales necesarias. No costó mucho trabajo y prácticamente todo el mundo occidental adaptó en una veintena de años sus normas jurídicas y prácticas económicas.

Así, en nuestro país los primeros cambios llegaron en el periodo de Miguel de la Madrid bajo la conducción de su secretario estrella; en 1987, poco antes de destaparlo como su candidato sucesor, Carlos Salinas obligó a las centrales obreras a pactar con el gobierno y los empresarios medidas de contención salarial (que prevalecen a la fecha con un grave deterioro del nivel de vida de la clase trabajadora), reducción de tasas de intereses, congelación de algunos precios, con el objetivo principal de controlar la inflación que tenía años desatada.

La elección del 88 llevo al gobierno salinista a aliarse con el PAN, cuyo programa e ideología era y es compatible con el nuevo liberalismo mundial. El PRI tuvo que empezar a modificar su discurso y sus documentos, dejando el nacionalismo revolucionario como una entelequia, a la fecha ya totalmente hueca. Lo último fue autorizar en su programa de acción la generalización del IVA y la apertura del sector energético al capital privado.

A la sazón nació el PRD como una corriente de pensamiento que acaparó entonces la oposición a esta nueva ideología gobernante, aunque sin la capacidad para detener las transformaciones que vinieron enseguida. Hoy parece que ya abandonó su original lucha.

Comenzaron entonces las modificaciones legislativas, que trocaron la Constitución en aspectos fundamentales históricos, conformando un giro diametral de la razón de ser del Estado mexicano: paulatinamente ha ido abandonando el carácter de Estado benefactor que le había dado la Asamblea de Querétaro de 1917, para dar paso al Estado liberal, gendarme, abdicante de sus compromisos sociales.

A partir de aquel  momento se sucedieron sin intermitencia cambios a la Carta Magna y a las leyes de derecho público, acordes con los dictados de las potencias económicas extranjeras, colocando las instituciones nacionales, la gestión del gobierno, las normas, al servicio de la nueva economía de mercado mundial.

* Profesor de Derecho Administrativo de la UASLP.

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