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1 mayo, 2015
Engañosos
1 mayo, 2015

El proceso de banalización

Ignacio Betancourt

E l día del compadre, el día de la madre, el día del libro, el día del niño, el día del cáncer de mama y un largo etcétera; en nuestra espinosa cultura nacional harto se fetichiza. Según el diccionario, el fetiche es un objeto de culto, especialmente entre los pueblos primitivos; el mecanismo manipulador es similar a las maneras tradicionales y generalizadas de conmemorar, por ejemplo, a la revolución mexicana: pintándole bigotes a los niños y vistiendo de chinas poblanas a las niñas. Se reducen a expresiones caricaturescas conceptos mucho más complejos de lo que se imagina, e incluso con los gobiernos panistas se reinventó un nuevo calendario celebratorio cambiando una fecha por otra con el pretexto de fomentar el turismo.

Un buen libro puede ser una bomba mental pero en el día mundial del libro a éste se le transforma en un regalo con un moño colorido, independiente de autores o contenidos; a la Revolución de 1910, donde murieron más de un millón de paisanos y se obtuvieron avances significativos en diversos rubros, se le vuelve una fiesta que al siguiente día se olvida sin que se difundan sus proclamas o su historiografía; el día de la madre todo se reduce a un jodido regalo sin reflexionar en las drásticas transformaciones de la familia actual o en las condiciones de la mujer, sus exclusiones, su utilización; o como ayer con la celebración del niño, omitiendo datos tan espeluznantes como el hecho de que actualmente en el país laboren (dice el Inegi) cerca de tres millones de niños de entre cinco y 17 años provenientes de hogares pobres.

El problema no son las celebraciones festivas, la alegría siempre será bienvenida, lo terrible es el ocultamiento de realidades insoportables y el proceso de banalización y comercialización de fechas con alto contenido simbólico o contestatario. Y qué decir de lo que aún se sigue llamando “día del trabajo” el cual bien podría llamarse “día de la explotación”. Curioso esto de la mexicana catástrofe laboral, hace algunos años todavía se reclamaba por los bajos salarios, ahora se ha llegado a niveles tan atroces que pareciera que ser explotado es una fortuna en relación con lo inmisericorde del desempleo, cuyos principales beneficiarios resultan el crimen organizado (mucha mano de obra barata y prescindible) y funcionarios y políticos en turno de control (mucha compra de votos y manipulación).

Al rato ya tendremos en el itinerario nacional de celebraciones el “día del secuestrado” (12 mil 532 durante el calderonato y 9 mil 790 en lo que va del peñanietato), ah, y también el mayor de todos los festejos: el “día del corrupto”, a iniciativa presidencial el cien por ciento del Congreso aprobará las nuevas celebraciones y propondrá el “día del traficante de órganos humanos” y el “día del tratante de personas”. Fetichizar resulta siempre buen negocio, especialmente para quienes viven de la miseria y la ignorancia de la población (inducidas alegremente desde el poder político y empresarial).

El sábado 25 se realizó la Segunda Mesa Redonda organizada por el Colectivo de Colectivos del Centro Cultural Mariano Jiménez, como siempre, no faltaron los teóricos del voluntarismo y las generalizaciones (no es lo mismo Guerrero que el DF), aquellos y aquellas que siempre a la mano tienen las soluciones más formidables para los trágicos problemas del país, con un solo asegún: resultan incapaces de explicar el cómo concretar las salvadoras soluciones. Dice Gustavo Esteva: “No votar puede expresar rechazo eficaz a las clases políticas, pero no debemos permitir que se confunda con apatía o indiferencia”. ¿Por qué los grandes impugnadores sólo intensifican sus acciones en los periodos electorales? También se dijo que antes de nada urge un diagnóstico lo más incluyente posible de las posibilidades contestatarias de la sociedad mexicana de hoy. ¿Se ha discutido suficientemente sobre las condiciones para una transformación del país, desde arriba o desde abajo?

El tema electoral no sólo tiene que ver con las elecciones, o ¿por qué será que los católicos protectores de pederastas en la iglesia potosina se atreven a satanizar como “terroristas” a quienes llaman a no votar? Es la misma estrategia sicosocial de la publicidad gubernamental, cuando llamando a votar con anuncios desvergonzadamente mentirosos lo único que logran es el rechazo a tal farsa; tienen mucho interés en que la gente no vote para mantener bajo su control todas las instancias de decisión por lo menos hasta el año 2024.

Y volviendo a la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, se han reanudado las sesiones de la Comisión Mixta, conformada por tres representantes de la Secult y tres de los colectivos del Mariano Jiménez, ya se planteó iniciar el análisis de la integración del concepto de “Comisión Mixta” (hasta hoy inédito) en el organigrama de la Secult, pues urge refuncionalizar la vocación histórica del Centro Cultural cuyas actividades han sido sostenidas de manera ininterrumpida y exitosa, desde hace seis meses por los volectivos que impidieron su desaparición.

Por cierto, una denuncia algo a destiempo: ¿Sabía usted que la Secult, hace algunos meses, de la manera más autoritaria e impune, regaló la concha acústica de la colonia Industrial Aviación al párroco de la iglesia de la Santa Cruz, en perjuicio de un grupo de jóvenes que tenían años organizando festivales artísticos para los habitantes del lugar?

En cuanto a los atrocidades en El Colegio de San Luis, ya se ha iniciado un litigio interno que dependiendo de su desenlace (y de la aplicación de lo justo) escalará hasta donde tenga que llegar. La historieta y sus peripecias pueden resultar impredecibles y a final de cuentas ilustrativas de modalidades gandallescas de los grupos de poder locales, abusos que generalmente pasan desapercibidos o son acallados de diversas maneras.

Del poeta norteamericano nacionalizado inglés Thomas Stearns Elliot (1888-1965), a propósito de abriles y de niños, va el inicio de su extraoridnario y extenso poema Tierra baldía: Abril es el mes más cruel: engendra/ lilas de la tierra muerta, mezcla/ memorias y anhelos, remueve/ raíces perezosas con lluvias primaverales/ el invierno nos mantuvo cálidos cubriendo/ la tierra con olvidadiza nieve, nutriendo/ una pequeña vida con tubérculos secos./ Nos sorprendió el verano cuando llegó sobre el paisaje/ con un chaparrón, nos detuvimos bajo las columnas/ y seguimos bajo el sol,/ y tomamos café y hablamos durante una hora./ Y cuando eramos niños, pasando una temporada en casa de mi primo el archiduque,/ él me sacó en trineo./ yo tenía miedo y me dijo: Marie,/ Marie, sujétate bien. Y nos deslizamos cuesta abajo. (…)