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El que por su gusto es buey…

Óscar G. Chávez

Alguien de manera precisa señaló –siento no recordar si de manera verbal o escrita ni al autor del apotegma– que el diputado Sergio Desfassiux nació sin el sentido del ridículo. La amnesia temporal viene en descarga de la culpabilidad del aludido, quien así pensará que tal vez es invención del que esto escribe; no quiero estropear sus magistrales ponencias, obligándole a revisar cuanto periódico ha circulado desde el momento en que tomó posesión de su encargo, ni de generarle algún tipo de odio genuino a cuanto columinsta cruce en su camino.

Lo cierto es que los reporteros, comentaristas noticiosos, columnistas, y versados en política y marrullerías, no hay un día a la semana, o más de ser posible, que no dediquen sus atenciones al prístino diputado perredista. Sale sobrando que me detenga en explicaciones y análisis del estado de la cuestión del entorno del diputado y del perredismo en San Luis Potosí, ya por todos son conocidos.

Vengo a romper el monopolio de las concesiones de los taxistas en San Luis Potosí, hay más de 10 familias que manejan el taxismo en San Luis Potosí, hay familias que tienen más de 100 concesiones, sentenció emulando al romano pontífice cuando habla ex cátedra y adquiere el don de la infalibilidad. Desafortunadamente en el caso del diputado, cuanto dice, y no sé si cuanto piense, en la mayoría de las ocasiones le resulta contraproducente.

Hace algunos años, un admirado historiador me comentaba, al referirse a una obra impresa que aludía al siglo XVI en cierta ciudad, pero es que éste [autor] no sé da cuenta que es bueno ser ambicioso pero no pendejo, nada hay del XVI sobre esto. Evidentemente no soy alguien que tenga la impropiedad de decir algo así a un diputado, menos a éste que tanto han lastimado y convertido en varón de dolores; sin embargo encaja a la perfección.

Resulta obsceno, que sea un diputado de izquierda el que proponga abrir este sistema de transporte a la iniciativa privada. Lo cual en sí no es malo, por el contrario, como lo señala el vocero del arzobispado, la inserción de nuevas opciones para la ciudadanía garantizará un servicio acorde a la competencia y necesidades de los potosinos.

De nueva cuenta se demuestra que el carácter veleidoso del diputado lo obliga a buscar la forma de posicionarse frente a sus compañeros diputados, frente al electorado y frente a los medios de comunicación; pero al parecer su incapacidad de entendimiento no le permite darse por apercibido de que la totalidad de sus propuestas parecerían propias de alguno de los indigentes agoreros pueblerinos que pululaban en los bajos del Palacio Municipal potosino, todavía a mediados de la década de los ochenta.

Por otro lado tampoco podemos pensar que don Sergio es un hombre de mala voluntad o es afecto a actos de lujuriosa perversión legislativa, ya que si lo fuera y los practicara, habría encomendado la propuesta al diputado Óscar Vera.

Más aún, la bonhomía o falta de ingredientes reposteriles del desfasiuxado perredista, hicieron ver el día de antier que no busca confrontarse con nadie, permaneció a buen resguardo, quizá refugiado en el templo de la Compañía frente al óleo de Santa Eduviges, patrona de insolventes, evitando así cualquier discusión con el enfebrecido gremio de taxistas que emulando los hinchas de Boca en partido contra el River, exigían su presencia para increparle su siniestro proceder.

Fue la arcángel guardián del Congreso, quien no con espada flamígera en la mano, sino con su encantador don de la palabra, logró disuadir a los ruleteros. Relució la mano izquierda de Beti Benavente, como flashes y reflectores sobre su rostro, y los invitó con agradable sonrisa  a que desistieran de intentar siquiera un imaginario auto de fe, contra el huido diputado; éstos aseguraron por lo alto y lo bajo, que si bien no lo intentarían contra aquel, sí lo harían contra cualquier sistema de transporte similar, pero ajeno al de su gremio, que circulara sobre los adoquines potosinos.

También permaneció a prudente distancia, aunque en realidad no sabemos a cuánta, el secretario de Comunicaciones y Transportes, quien no se atrevió a hacer acto de presencia; cierto es que la iniciativa partió del perredista, pero al fin la entidad que regula el funcionamiento de los autos verdes es la dependencia que dirige. De seguir así queda claro que a diferencia de alguien que le es muy cercano, no llegará jamás a una secretaría de gobierno.

Quienes tampoco dieron la cara fueron las fuerzas policiacas municipales, cuando el embravecido enjambre de taxistas, amenazó con armar una sacualtipana si los trabajadores de la dirección de parquímetros se atrevían a inmovilizar sus unidades estacionadas alevemente sobre el área de paga en la vía pública. Queda claro que ninguna dependencia de seguridad tiene la voluntad y energía para enfrentar y meter en cintura, a este sector de terroristas motorizados, que envalentonados siempre por la montonera solidaridad, arremeten contra cualquiera que por infortunio se atraviese en su trayectoria. Espero no hayan olvidado ya a los dos jóvenes masacrados por un grupo de estos sicarios verdes en el crucero de periférico y el camino a la presa, el año pasado.

Es curioso que una simple iniciativa, acompañada de las siempre bien aderezadas declaraciones de Sergio Desfassiux, hayan dado para esta serie de apreciaciones sobre una pequeña manifestación que ocurrió el día martes en el centro de la ciudad y los actuares de algunos de sus protagonistas. Por fortuna, la actividad lingüística del diputado de marras da para ensalivar cualquier coyunta. Mientras tanto, él posa para las cámaras con sonrisa de carismático renovado y mirada de nirvana sin fondo.