Autonomía vs neoliberalismo
21 octubre, 2015
México SA
México SA: Exportaciones: focos rojos
21 octubre, 2015

El riesgoso San Luis 

Carlos López Torres

M ientras los tamaulipecos de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) se empeñan en blindar la frontera con el vecino estado de donde provienen, en la capital del estado que los adoptó para salvaguardar la seguridad de los potosinos, los grupos delincuenciales hacen cotidianamente de las suyas.

En tanto los gendarmes federales, el Ejército y la propia SSPE pueblan con sus elementos la región Huasteca, los índices de criminalidad se mantienen igual a los del sexenio de la omisión y la permisividad de triste memoria para las y los afectados, cuyos expedientes que consignan la comisión de delitos diversos se mantienen empolvados, si es qué aún existen.

El silencio impuesto sobre los últimos secuestros de jóvenes, uno de ellos hijo de una ex diputada, y los otros, hijos de profesionistas, son signos nada alentadores sobre la intención de manejarse con la verdad y de bajar los índices de ese delito en aumento, así como el de asesinatos dolosos.

Pareciera que ser joven o niño se ha convertido en San Luis Potosí en un riesgo que cotidiana e inevitablemente hay que padecer, como asimismo suele ocurrir con el aumento de la violencia contra las mujeres y la extorsión de los emigrantes centroamericanos.

Algunos casos son verdaderamente espeluznantes, no sólo porque cada vez se ven más involucrados los menores, sino porque su remisión al Tutelar para Menores no es garantía alguna para su readaptación, dada la inexistencia de políticas públicas integrales para los niños y jóvenes.

Aunque la legisladora Josefina Salazar Báez, presidenta de la Directiva del Congreso del Estado, ha tenido a bien enunciar que ha llegado la hora de trazar políticas de Estado y no políticas de gobierno, reclamando que “es momento de pensar en la próxima generación y no en la próxima elección”, el inmediatismo pareciera irse imponiendo como forma de ganar confianza ante el desastre a que nos llevaron los priístas que desgobernaron la entidad y el municipio más importante de la entidad, especialmente en materia de seguridad pública.

Las balaceras escenificadas en algunos antros en los últimos días en los cuatro puntos cardinales de la zona metropolitana, así como el aumento del clandestinaje o tolerancia disfrazada, de decenas de bares, cantinas y antros, dedicados no sólo a la venta de bebidas embriagantes, sino de algunos estupefacientes, con los consecuentes actos violentos de muertos o heridos, son indicadores de que la implantación de la criminalidad en el estado no es pasajera, como inútilmente se ha venido sosteniendo.

Apoco no resulta preocupante que los criminales en su ajuste de cuentas, usen sistemáticamente armas de alto calibre capaces de atravesar una cortina de una cervecería, para ultimar a un joven y herir a otro que se negaron a salir a sabiendas que serían asesinados, ante los horrorizados vecinos del fraccionamiento La sierra.

Sin embargo, hasta ahora se desconoce no sólo una política pública sobre la seguridad pública, sino un mínimo plan a corto plazo de la autoridad. Es hora de enfrentar el problema que se dejó crecer. No se vale aplicar el socorrido dicho: lo que no fue de mi año, no es de mi daño.