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El sicario despersonalizado

Luis Ricardo Guerrero Romero

Hemos oído hablar de ellos, los medios de comunicación son amables en decirnos algo sobre sus vidas, están en todas partes y en ninguna a la vez. Ellos son ubicuos, ellos son importantes para el que tiene la ley, es más, la justicia se ocupa de ellos para que el ciudadano viva tranquilo, sin embargo, estas personalidades son también diestros en la economía y distribución de bienes, más que algunos que están a cargo de nuestros bienes.

Los sicarios de las novelas colombianas, de las noticias mexicanas, de los altercados policiales que salen en series norteamericanas. El sicario podría ser cualquiera que guarde bajo una envoltura un arma letal para atentar contra el otro. Mi vecino puede ser un sicario, yo al pretender hacerle daño a alguien puedo serlo. La cuestión sicaria vive en las venas del civil incivilizado. Nos educaron para ser sicarios al ver más por el prójimo que por el semejante, el próximo (el que está próximo de mí) puede ser mi vecino, pero ese tipo ¿es mi semejante? El sicario vela por sus próximos, sus proxenetas, pero no por sus semejantes.

La especie humana es semejante pero no toda es próxima de toda. El sicario desenvaina su sica (su espada de tipo oriental) y se dispone a matar al semejante que no vio como próximo. El despersonalizado sujeto: asesino (sikarios), ―del griego,σικαριος, está listo para atacar y ataca. Yo deseo que este año se acaben los sicarios, esos que con traje de buenas personas, aprovechándose de su indumentaria abusan de los demás, humillan, ofenden, lastiman al mundo y a su sistema. Porque al lado de ese tipo de asesinos del alma ni: la Barbie, o el Ponchis, el Bebito, ni Daniel Arizmendi, o el santo Chapo significan algo. Antes aún, seguro que, por malas elecciones de alguno de los despersonalizados, a estos últimos el hombre los ha juzgado. Habrá quienes sean amigos sicarios, y habrá quienes sean mecenas de éstos. Pero como se dijo renglones arriba, hay sicarios de cuello blanco que acaban con el alma, antes de mutilar al cuerpo. Cuidémonos todos, seamos urbanos.