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Israel López Monsivais

El pasado 22 de febrero en el Congreso local de San Luis Potosí el diputado José Luis Romero Calzada en asuntos generales arremetió contra los Gallardo. Subió a tribuna con un pollo de plástico y una jaula con dos aves vivas; colgaba una cartulina donde exhortaba a alzar la voz (https://labrecha.me/?p=155354).

Romero Calzada es un político polémico y protagonista. Jamás pensé coincidir en algún tema con él. Admitimos que en esta ocasión tiene algo de verdad lo expuesto por el legislador al referirse al silencio de la prensa local en las denuncias, irregularidades y autoritarismo de las administraciones encabezadas por la gallardía.

En su intervención el parlamentario priísta realizó un llamado al cuarto poder. Expresó que era increíble que los medios nacionales publicaran notas y columnas sobre los Gallardo, mientras en SLP no se habla. Abro un paréntesis para realizarle una precisión a Romero Calzada. No todos los periodistas y articulistas potosinos son iguales. Jaime Nava Noriega, Guillermo Luévano, Oswaldo Ríos Medrano, Leonel Serrato, Eduardo José Alvarado Isunza, son algunas plumas que han denunciado las irregularidades y excesos de las administraciones gallardistas.

Anotaré que La Jornada San Luis, Astrolabio Diario Digital, Pulso Diario de San Luis (por citar algunos) han informado las anomalías de los gobiernos de la zona metropolitana. Cierto es que periodistas reconocidos han difundido las investigaciones e incremento de riqueza que no han aclarado Ricardo Gallardo Juárez y Ricardo Gallardo Cardona.

La gallardía invierte millones de pesos en la difusión de sus gobiernos. Portales digitales que hablan maravillas de ellos y páginas que atacan a sus adversarios. Con sano criterio se puede revisar los estados financieros de los ayuntamientos de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez para ver quiénes son los medios de comunicación favorecidos con los contratos de publicidad.

Históricamente la prensa en México ha sido controlada con los contratos discrecionales de los gobiernos. Famosas son las palabras de José López Portillo y Pacheco, “…no pago para que me peguen”. Julio Scherer García, en su libro El poder: Historias de familia, documenta el uso de recursos públicos para silenciar y comprar conciencias en los gobiernos del partido hegemónico. Escribe que “el sistema enriquece a quien mejor le sirve, y mientras le sirve más lo enriquece”.

En concreto, periodistas aceptaban el pago mensual como si fueran empleados de la banca especializada, desviación de fondos. En contraste, ahora los regímenes utilizan sus presupuestos para controlar a los medios de comunicación. Azam Ahemed, periodista del New York Times, expone que los gobiernos tienen la idea que al pagar no se les debe criticar, es un soborno directo. Les indican la línea editorial, suprimen artículos, escriben columnas defendiéndolos y suprimen o hacen caso de investigaciones.

En resumidas cuentas, todos los medios de comunicación tienen dependencia de la publicidad pública. El Internet está acabando con la prensa escrita. Es necesario recalcar que la Suprema Corte de Justicia de la Nación se manifestó para que el Senado regule el derrame del dinero público de una manera parcial, que se logren equilibrios entre los medios de comunicación y los poderes del Estado.

Cabe entonces preguntarse: ¿cuál debe ser el rol de la prensa? Evocaré la película The Post: los oscuros secretos del Pentágono, dirigida por Steven Spielberg, protagonizada por Meryl Streep y Tom Hanks. Se reconstruye la relación entre Katharine Graham, primera mujer editora y propietaria del Washington Post, y el editor Ben Bradlee con el poder político, una disputa por la libertad de expresión.

Editores, empresarios y periodistas combaten las presiones políticas y judiciales para publicar documentos confidenciales que exponían secretos, mentiras y la participación de cuatro períodos presidenciales norteamericanos en la guerra de Vietnam. En lo personal, considero que la mayor lección de la película referenciada es que los comunicadores tienen la obligación de informar a los ciudadanos, ser un contrapeso del poder.

Exactamente, si existe un silencio de algunos medios potosinos, usted querido lector puede buscar y comparar las diversas publicaciones. Examinemos brevemente el tratamiento de la agenda local. Finalmente, es necesario defender la libertad de expresión contra los gobiernos autoritarios.

Twitter: @francotiradort1

Israel López Monsivais
Israel López Monsivais
Abogado y Maestro en Gestión Pública; Catedrático, FCA, UASLP.