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Elecciones privadas

Renata Terrazas*

Algo anda mal en un país donde los supuestos representantes de la sociedad legislan a espaldas de aquellos a quienes representan, toman decisiones tras bambalinas sobre quienes deberán estar al frente de las instituciones o mandan callar a los ciudadanos que emiten opiniones contrarias a las suyas.

Como ciudadana, en México, una se siente combatiendo en varios frentes. Por un lado los poderes fácticos, todos reduciendo el espacio público y empujando decisiones a favor de sus propios intereses a costa de los demás, de las mayorías. Dentro de esos poderes está uno altamente nocivo, el crimen organizado, el cual no sólo genera un ambiente de violencia y violaciones a los derechos humanos sino que merma las instituciones, genera miedo y reduce al mínimo la vida democrática de un país. Por otro lado, los poderes de un Estado que actúa de manera autoritaria, empuja a las fuerzas armadas a las calles y legisla para garantizar su actuación a costa de la garantía de nuestros derechos. En esa misma línea, enfrentamos también un Estado repleto de funcionarios, gobernantes y representantes corruptos que arremeten contra las instituciones, las debilitan y abren camino para el impune paso de los poderes fácticos.

En este escenario celebraremos elecciones en donde las alianzas a modo con el último fin de sumar porcentajes se mezclan con candidatos independientes sólo de nombre y candidatos que parecen mostrar una cara nueva del viejo modelo que en este sexenio se volvió a hacer presente.

Y es el escenario electoral el que parece opacar todas esas crisis que arrastramos desde hace varios años: de inseguridad, de derechos humanos, de legitimidad, impunidad, corrupción, etcétera. No son las necesidades del país las que se discuten sino los dimes y diretes de los candidatos, las descalificaciones y las acusaciones.

La reducción del espacio público se refleja en el minúsculo debate público que partidos políticos y sus candidatos fomentan, porque ya no se hace política a base de propuestas. En algunos lamentables casos, es incluso el tuiter el que sustituye la propuesta y en donde legisladores como el poblano panista mandan callar a un ciudadano porque no opina como él.

Nos hemos acostumbrado a vivir en un país de prebendas y favores en donde a manera de súbditos vivimos de la gracia de quienes ostentan el poder o en la desgracia por la lejanía con ellos. Por ello, para el senador Lozano le es lógico pedirle a un ciudadano que no opine sobre un tema público, la ley de seguridad interior.

El proceso electoral pareciera que nos invita a observar y participar en y de lo público, pero simplemente nos invita a observar una debatinga de bajo nivel sobre descalificaciones de quienes buscan acceder al poder. ¿Cómo pedirle a la ciudadanía que vote cuando se actúa a sus espaldas, cuando no se informa, no se rinden cuentas y a quienes participan se les manda callar, se les espía, se les ataca?

Cada proceso electoral, pero más el federal, debería ser una invitación a discutir los grandes problemas del país. Tendría que ser el momento en el que convergemos los diferentes sectores de la sociedad a discutir sobre el devenir del Estado mexicano y las prioridades de agenda. Podría ser el momento de renovación democrática no sólo de quienes ostentan el poder sino también de quienes participan y ocupan el espacio público.

La fiesta democrática que podría ser el contexto de las elecciones es hoy un momento de fuerte tensión entre quienes no saben dialogar con el otro, es un momento de vacíos de poder por la falta de institucionalización de las relaciones de poder en México y un momento de incertidumbre en donde se abren las negociaciones para no perder o incluso ganar poder con los que llegarán a los espacios decisorios.

Otra vez nos tocará observar el circo de la política en donde el espacio público se atiborra de intereses privados, me parece que el llamado para la ciudadanía es a empujar un debate democrático, la discusión de ideas y la formulación de propuestas.

* Investigadora de Fundar, Centro de Análisis e Investigación