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En cada barrio, una prepa

Federico Anaya-Gallardo

El pasado viernes 13 de abril la Universidad Iberoamericana Ciudad de México invitó a los asesores económicos de los candidatos presidenciales para exponer sus propuestas. No se trató de un debate, sino de conferencias sucesivas. Acudieron los asesores de Anaya Cortés (Chertorivski), Meade Kuribreña (Madrazo) y López Obrador (Esquivel). Las preguntas de la audiencia a este último reflejaron el miedo generalizado que se ha sembrado entre los votantes. ¿Es Andrés Manuel un mal administrador de las finanzas públicas? Esquivel recordó al público que la experiencia histórica señala lo contrario: el Gobierno del Distrito Federal fue administrado financieramente no sólo con pulcritud, sino con férrea disciplina macroeconómica. Y el hoy candidato de Morena logró eso con el equipo financiero que ahora le acompaña, encabezado por Carlos Ursúa, de El Colegio de México. Este equipo ha calculado que la disciplina financiera y la racionalización del gasto público pueden ahorrar anualmente 400 mil millones de pesos –más que suficiente para emprender programas sociales razonables y urgentes.

Uno de esos programas apoyará a los jóvenes con transferencias monetarias directas. En las redes sociales esto ha causado un gran escándalo, pues se supone que sería un “premio a la holgazanería”. Esquivel aclaró que eso es falso –pues el programa incluirá incentivos para que el o la beneficiaria encuentren su camino al empleo, la capacitación técnica o la continuación de sus estudios. La necesidad de hacer esto fue demostrada recordando a quienes le escuchaban el desastre de la deserción escolar luego de la secundaria. Demostró también que no asegurar mejores oportunidades a los jóvenes de hoy implicará un problema mayúsculo de incremento de la pobreza dentro de algunas décadas, cuando esas personas lleguen al final de su vida sin educación, sin empleo de calidad y sin pensiones.

Esquivel no detalló más acerca del proyecto educativo del obradorismo, pero aquí haré un ejercicio de memoria respecto de lo realizado en la Ciudad de México entre 2000 y 2006. El centro de la propuesta fue la construcción de al menos una escuela preparatoria en cada una de las alcaldías –y la creación de la primera universidad pública de la entidad. Las preparatorias se abrieron dentro del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) fundado durante el trienio del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas (1997-2000). Conviene recordar que la primera prepa del IEMS se abrió en la vieja Cárcel de Mujeres, en Iztapalapa. (Ver el reportaje de 2000 por Édgar Alejandro Hernández en El Universal: http://archivo.eluniversal.com.mx/cultura/4623.html)

La prepa de “Casa Libertad” como se rebautizó a la vieja penitenciaría había nacido “desde Abajo”. El último regente priísta del DDF, Espinoza Villarreal, había planteado construir una nueva cárcel de alta seguridad en el lugar. Desde 1995, los vecinos de la ex-cárcel se movilizaron. La Unión de Vecinos de San Miguel Teotongo organizó un “abrazo a la cárcel” el 17 de marzo de 1995 (a cuatro meses de iniciado el sexenio de Zedillo y a menos de un mes del ataque a traición del ejército contra los zapatistas de Chiapas). Agarrados de las manos, los vecinos hicieron una cadena humana alrededor de las nueve hectáreas del terreno de la cárcel abandonada. Dos meses más tarde, convocaron a una consulta en las colonias y barrios del área para discernir qué hacer con el terreno. Se votó crear una preparatoria. Se paró el proyecto de una nueva cárcel. Pero ninguna autoridad apoyó la apertura de la escuela.

Cartel del movimiento barrial a favor de una prepa, circa 1997.

Dos años más tarde, en 1997, los vecinos tomaron el estacionamiento, montaron carpas y empezaron las clases con 300 estudiantes y 30 profesores organizados de manera autogestiva. David García Colín Carrillo, docente y sindicalista en el actual IEMS recuerda: “esa lucha y nivel de conciencia no caen del cielo. En esa zona de Iztapalapa habían migrado comunidades que provenían de Oaxaca, Guerrero, Puebla; de las regiones más pobres del país; llevan sus tradiciones de lucha, se organizan contra el corporativismo priísta para conquistar para sus barrios agua, drenaje, pavimento, teléfono, etcétera. Sus métodos de lucha son de plantones, marchas y los proyectos autogestivos; todo dentro de las tradiciones del movimiento urbano popular que durante los años 70s y 80s crece y se desarrolla en las zonas marginadas –ciudades perdidas– de la capital y otras regiones del país.”

A fines de 1997, con la llegada del primer gobierno democrático del DF, al fín, se retoma el proyecto popular y se abre la primera de las preparatorias del IEMS. A partir de 2000, el reto del IEMS sería replicar el ADN popular de la primera experiencia en todas las delegaciones. Paradójicamente, para ello era necesario limitar el acceso a cada prepa a tres o cinco kilómetros a la redonda. Esto daría preferencia a las y los adolescentes de los barrios circunvecinos y enraizaría a las comunidades académicas con su entorno social. En compensación se trataría a todos los aspirantes en absoluta igualdad eliminando los exámenes de admisión y estableciendo como sistema de ingreso un sorteo.

Durante 2001 el GDF consiguió los terrenos para construir 15 nuevas preparatorias. En esa ocasión no se incluyó a las delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez y Venustiano Carranza –el casco central y próspero de la metrópoli. En sus territorios había suficiente oferta educativa en ese nivel. Por lo mismo, se pudo construir una prepa más en Iztapalapa y dos en Tlalpan. En esta última demarcación el IEMS tuvo dos de sus mejores experiencias comunitarias.

Tlalpan-2 se estableció en Topilejo (falda sur del Ajusco) luego de acordarse con la asamblea ejidal que la comunidad entregaría al IEMS un terreno en comodato con la única condición de que el mismo se dedicase permanentemente a la educación de los jóvenes de esa población aún rural. El plantel se bautizó “Otilio Montaño” para recordar al redactor del Plan de Ayala.

Tlalpan-1 se estableció en la colonia Belvedere (falda norte del Ajusco), una de las últimas urbanizaciones antes de llegar a los bosques. Igual que los colonos de Iztapalapa-1 que rescataron la ex cárcel de mujeres, los de Belvedere estaban movilizados desde hacía años. Las organizaciones populares eran aguerridas. Destacaba entre ellas el Frente Popular Francisco Villa (FPFV, los “Panchos Villas” tan vilipendiados por los medios de derechas). Esta organización ayudó a localizar el terreno y facilitó el traslado de materiales para la obra. Sin embargo, al momento de inaugurar los cursos surgió un grave conflicto.

La organización tenía una lista de las y los muchachos que “debían” quedar inscritos. La directora general del IEMS, Guadalupe Lucio, les explicó que eso no era posible pues el ingreso era por sorteo. El FPFV se movilizó, primero en la colonia, y luego frente a las oficinas del gobierno central, en el Zócalo. La postura de la maestra Lucio y de la secretaria de Desarrollo Social, Raquel Sosa, fue inflexible. El modelo del sorteo no cambiaría. Se sostuvieron largas pláticas en varias ocasiones. La más impresionante fue la última. La recuerdo bien: una muchacha de no más de 16 años contó la historia de su familia, el esfuerzo de sus abuelos y sus padres por tomar la tierra, construir vivienda precaria, regularizar su terreno, mejorar el barrio. La ilusión de todos ellos se concentraba en ella. Su ilusión era entrar a la Prepa. Le parecía injusto que luego de todo el esfuerzo familiar, su inscripción dependiese de la suerte. El llanto le ganó al final. Luego de ella hablaron dos ancianas, que habían estado en todas las reuniones previas. (Los liderazgos femeninos de estas comunidades son muy importantes.) Una de ellas rememoró la aventura de la colonización de los pedregales, y recordó cómo los priístas siempre se llevaban todos los beneficios porque estaban amañados con la gente del gobierno. La segunda anciana terminó la idea de su compañera: ellas no iban a ser como los priístas. Les había costado entenderlo pero ya quedaba claro. La lista del FPFV era lo mismo que las listas corporativas del viejo PRI. Si la gente había luchado tanto no era para hacer lo mismo. La organización había ganado derechos para todos y no sólo para ella misma. Era duro pasar por el sorteo, pero el sorteo hacía iguales a todas las hijas de todas las familias.

Doy testimonio que llegar a la conclusión que relato costó mucho debate. Para las funcionarias habría sido más sencillo ceder en el principio del sorteo y asegurar que la organización se convirtiese en “socio permanente” de ellas. No lo hicieron porque, igual que las dos ancianas de la colonia Belvedere, ellas llevaban toda su vida luchando por construir una sociedad diferente. No iban a traicionarse en el momento del triunfo. Por supuesto, el primer sorteo de la Prepa Tlalpan-1 fue el más vigilado de todos. Finalmente fue el azar el que formó la lista de los inscritos. Y, como suele suceder, los resultados fueron variados –no todos los de la organización entraron, pero no todos fueron excluidos. Para todos era evidente cuál era el siguiente esfuerzo: mejorar las instalaciones, aumentar la matrícula… y que hubiese más prepas. Ese plantel se llama “Francisco J. Mújica” en honor del constituyente que soñó con la educación pública gratuita para todos los mexicanos.

Este es un ejemplo concreto del liberalismo popular que inspira al obradorismo. El reto es multiplicar experiencias como estas hasta el punto en que ninguna persona joven que desee estudiar se quede sin un asiento en el sistema educativo. Por cierto, nada se regala en la vida: los y las estudiantes del IEMS, pese a sólo contar con dos opciones de evaluación en sus materias (aprobada o reprobada), demostraron sobradamente su calidad obteniendo, a partir de 2004, muy buenos resultados en los exámenes de admisión para las grandes universidades públicas (UNAM, IPN, UAM). Las dos ancianas del FPFV que concluyeron aquél debate en 2001 pueden estar orgullosas de sus nietos y nietas.

Para un resumen de la creación de la primera Prepa del IEMS, ver el artículo de Colín Carrillo citado arriba en https://marxismo.mx/el-origen-de-las-prepas-del-df-iems-y-la-lucha-democratica-y-popular/

Un relato con más detalles se puede encontrar en Delfina Alavez Neria & Gonzalo Varela Petito, “El proyecto del Instituto de Educación Media Superior del Distrito Federal”, en Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, Vol. XIII, Núm. 2, 2012 en www.redalyc.org/pdf/270/27024538005.pdf

JSL
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