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En el Colsan, complicidades y compromisos

Ignacio Betancourt

E l poder se desmorona, todos los poderes se desmoronan (es parte de su naturaleza), pero como no todos los poderes tienen a su disposición ejércitos y policías ni a jueces o ministerios públicos, algunos deben abandonar discretamente los espacios tradicionalmente usufructuados y expropiados a naturales representantes; de la eficacia de su impunidad dependerá la sobrevivencia de los postreros que ocupen los lugares de la depredación ¿quiénes serán los próximos saqueadores? ¿podrán mantener la indispensable impunidad?

Los intentos desesperados por contener la imparable insurgencia magisterial llevan a gobiernos estatales y federales a aplicar las más descabelladas soluciones, suponen que imponiendo dirigencias o reprimiendo salvajemente resuelven los problemas, sin percatarse que solamente los agravan. El problema no son los profesores, el problema es un sistema sindical hoy agónico y millones de pobres que se han cansado de ser sólo alimento para sus depredadores.

Ni convirtiendo al país en cárceles y en cementerios se podrá sostener uno de los más incapaces gobiernos federales de que se tenga memoria. La estructura piramidal que ha gobernado al país durante casi un siglo se derrumba, es algo tan inevitable como el que todo aquello que no cambia se pudre, la putrefacción corroe al sistema político mexicano y su caída arratrará a millones de justos y pecadores; la ceguera de los autoritarios les hace ver fantasías en donde se imaginan eternos, monstruosidades autogeneradas, caricaturas de sí mismos. El voluntarismo de los sin escrúpulos se hunde por falta de asideros en una realidad en la que cada vez resultan más anacronicos y disfuncionales, ahora sí que ni la virgencita de Guadalupe les podrá ayudar a mantenerse.

La historieta de El Colegio de San Luis sigue poblándose de lamentables peripecias e inauditas vicisitudes, van tres semanas de la denuncia (local, nacional e internacional) sobre el plagio del Dr. Juan Pascual Gay a un trabajo del Dr. Guillermo Sheridan (UNAM), sin que la presidenta del Colsan se manifieste en función de la gravedad de lo acontecido; tal actitud afecta cada día a la institución y a sus investigadores, pero complicidades y compromisos parecieran pesar más. Las peripecias del comic titulado “Justicia divina o dónde comienza la omisión y termina el encubrimiento” se intensifican, se presiente mar de fondo dados los parentescos de trangresores y beneficiarios; pese a todo resulta espectacular la omisión de funcionarios públicos más ocupados en oscurecer que en aclarar. Ya sólo falta que organicen una votación (por supuesto anónima) para elegir al transgresor más simpático.

Hasta hoy lo más que ha hecho la Dra. Monroy es dar entrevistas en medios locales y nacionales en donde miente en defensa del plagiario y parece no darse cuenta de la gravedad del problema en el que cada vez hunde más a la institución que se supone preside, en la cual prácticamente es imposible señalar cualquier manifiesta irregularidad pues su control es absoluto, de ahí que deba recurrirse en cierta medida a expresiones simbólicas: el teatro, el video, el comic, la telenovela, el cuento, manifestaciones que pronto habrán de prohibir y castigar con nuevos reglamentos pues imaginan las autoridades del Colsan que para el sostenimiento de la impunidad basta con amenazas e intimidaciones reglamentadas desde el más cínico de los olimpos; en el comic o la telenovela se verán entre nubes los cínicos, vestidos de blanco y con aureolas brillantes, arrojando por la boca sapos y culebras mientras sonríen con gracia sin igual.

Y pasando a la infaltable Secretaría de Cultura, coincidentemente dirigida por un familiar de la Dra. Monroy, el ingeniero Xavier Torres Arpi, mejor conocido como Mr. Sueño Profundo, habrá que señalar una de las más siniestras y actuales componendas, la del nefasto partido Nueva Alianza con un pequeño grupo de artistas incondicionales de la Secult (siempre dispuestos a ofrecerse como representantes de la comunidad artística) y la propia Secult, ahora intentando todos ellos cambiar la recién aprobada Ley Estatal de Cultura para invalidar su respectivo Reglamento, y pasarse por lo menos el próximo sexenio haciendo y deshaciendo según su antojo con el pretexto de que se carece de Reglamento.

Las únicas ideas de la burocracia cultural aparecen sólo en torno a las maneras de medrar impunemente, y como ahora les estorba el aprobado Reglamento se alían con personajes tan menores como un joven diputado llamado Jaén Castilla Jonguitud quien en complicidad con algunos burócratas de la Secult y sus infaltables cortesanos, intentan un último atentado contra la ciudadanía al excluirla de toda iniciativa cultural obligando a los interesados a ser simples coadyuvantes de sus burocráticas ocurrencias. Parece que se quieren despedir con esa postrera burla. ¿Se saldrán con la suya? Está por verse.

Va el poema de Charles Bukowsi (1920-1994) titulado Ustedes saben y yo sé y tú sabes: Que cuando se desgarra la sombra amarilla/ cuando salta el gato de mirada furibunda/ cuando el viejo cantinero se apoya en la barra/ cuando duerme el colibrí/ Ustedes saben y yo sé y tú sabes/ cuando los tanques maniobran en campos de batalla ficticios/ cuando tus neumáticos recorren la autopista/ cuando el borracho de whiski barato grita a solas por la noche/ cuando crían con esmero a los toros para los matadores/ cuando la hierba te observa y los árboles te observan/ cuando el mar alberga a criaturas vastas y verdaderas// ustedes saben y yo sé y tú sabes/ y la tristeza y la maravilla de dos zapatillas debajo de la cama/ el ballet de tu corazón en danza con la sangre/ jovencitas del amor que algún día detestarán los espejos/ horas extraordinarias en el infierno/ un almuerzo con una ensalada asquerosa// ustede saben y yo sé y tú sabes/ el final, tal como lo concemos ahora,/ parece un truco vil después de nuestro vil sufrimiento pero// ustedes saben y yo sé y tú sabes// la bizca locura de la euforia total/ sabemos que al final no nos han engañado// ustedes saben y yo sé y tú sabes// cuando nos miramos las manos los pies las vidas la forma de ser/ el colibrí dormido/ los asesinados de los ejércitos/ el sol que te devora cuando lo miras// ustedes saben y yo sé y tú sabes// que derrotaremos a la muerte.