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Enigmático perito

Luis Ricardo Guerrero Romero

Raras ocasiones sucede algo raro en estas localidades, desde que llegamos a este punto geométrico por todos conocido, hay sin duda cosas que deben ser analizadas con lupa y paciencia. Mi humilde familia y yo, somos de las últimas personas que seguimos las eficaces recomendaciones del maestro: Serenus Sammonicus, gracias a él nuestra familia es de las más longevas que alguien pudiese conocer. Quién pensaría que un nonagenario como yo, ahora este redactando estás líneas mientras se bebe un whisky barato y come tostadas con queso. Somos un tipo de familia legendaria y todo es por nuestro ABRAKADABRA, pero también somos excepcionales por el gusto de muchos al dedicarnos al peritaje.

La mayoría de mis hermanos, hijos, y demás parientes son puros peritos, que no es igual a ser peritos puros. En todo caso habría que pedirle a un perito en peritos que realice un peritaje sobre nuestra familia. Existen entre nosotros muchos tipos de peritos, que más bien son especies de humanos de peritos en: grafoscopia, dactiloscopia, criminalística, balística, informática, psicología, grafología, inglés, foniatría. Desde mi sano juicio debería haber peritos en todo, para que se entienda que sólo sabemos una nada de todo lo que nos circunscribe. Ya Sócrates lo dijo, mientras más se sabe, más se descubre que se ignora.

Quien no ignora a los astros y a la flora fue mi distinguida pareja, ella es un perito en lectura de frentes, sí, eso que se le denomina como: metoposcopia. Con habitualidad le gusta quedarse admirando-leyendo nuestras frentes, mientras palabras inconclusas salen de su boca para luego terminar su lectura de la frente con los versos conocidos del poeta Miguel Hernández, en su poemario Perito en lunas, que en poema “Azahar” leemos: “Frontera de lo puro, flor y fría/.Tu blancor de seis filos, complemento,/ en el principal mundo, de tu aliento,/ en un mundo resume un mediodía./ Astrólogo el ramaje en demasía,/ de verde resultó jamás exento./ Ártica flor al sur: es necesario/ tu desliz al buen curso del canario.” Es obvio que el autor le canta a la Citrus Aurantium, lo que no es claro es por qué hay un sentido oculto en tanta blancura, un sentido que nos dice de cosas. Pero es parte del peritaje en ella, que realiza la metoposcopia.

Es una suerte rara la herencia que legó Serenus Sammonicus a sus creyentes, la familia longeva y perita. La vida de los peritos ha de ser un hecho caótico, ellos nos hablan de cosas que turbiamente hacen mella en nuestros oídos. No se diga de los peritos judiciales, nadie quisiera encontrarse con uno de ellos. Lo que también es una herencia en este sustantivo perito, pues es una palabra latina que pasó al español de modo casi lineal: peritus, (peritos ˃ perito), traducida como el conocedor o diestro. De allí pericia y experto (ex-peritus). Aunque la llegada de esta palabra como ya dije es por medio del latín, no se descarta la colaboración del griego en la voz: εμπειρος (empeiros) el hábil y experimentado. Al suprimir el prefijo /em/, nos resta peiros, elemento que origina el peritus. En suma a tal idea de la pericia, es pertinente recordar que hay relevantes teorías que se inclinan por el conocimiento por medio de la experiencia, es decir de forma empírica, así encontramos a los filósofos: Berkeley, Hume, Mach, Avenarius, Bogdánov, quien nos heredaron una teoría epistemológica idealista con base en la experiencia. Mientras que el empirismo materialista de Francis Bacon, Hobbes, Locke y los materialistas franceses del siglo XVIII, nos dirigen hacia el mundo exterior.

En fin, al buen entendedor pocos peritos. Además habrá que recordar que en una investigación, quien más peros pone para aclarar todo, es el perito.