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Es necesario arriesgarse

Ignacio Betancourt

El antropólogo norteamericano Oscar Lewis (1914-1970) publicó Los hijos de Sánchez en el Fondo de Cultura Económica (México) el año de 1964, luego de un escándalo en el que el gobierno mexicano intentó prohibir su edición. Es un extraordinario libro de antropología en donde a través de entrevistas a la familia de una vecindad del barrio de Tepito se refleja la pobreza de la mayoría de los mexicanos. En la introducción de ese libro señaló el antropólogo: “En verdad, la estabilidad política de México es un triste testimonio de la gran capacidad para soportar la miseria y el sufrimiento que tiene el mexicano común.”

En el año que concluye, el PRI y el PAN (y sus partidos paleros) mostraron el verdadero rostro y por milésima ocasión la ciudadanía ha podido comprobar que no son políticos pues lo que en realidad son es un conjunto de insaciables depredadores. Frente a realidad tan ominosa, de fraudes electorales y opresión, por supuesto que para las cercanas elecciones no se trata de limitarse a votar y esperar un milagro. Lo verdaderamente trascendente además de no dejar ningún frente en manos de los expoliadores de la población, habrá de ser la organización ciudadana independiente para lo cual habrán de probarse todas las opciones pacíficas, que son inagotables. Un cambio real requiere la transformación de todo si se quiere vivir con dignidad. Por lo pronto, en el contexto aún vigente de la dolorosa verdad enunciada por el antropólogo Lewis a partir de sus indagaciones de mediados del pasado siglo, no es ocioso repensar lo expresado en Los hijos de Sánchez.

Por otro lado (cambiando de libro), consulté en estos primeros días del nuevo año ese milenario libro sapiencial del Oriente llamado I Ching, una de las preguntas pertinentes para reflexionar a fondo las respuestas de tan antiguo texto fue: para poder actuar con eficiencia en la transformación de nuestro país, ¿qué deberemos considerar en el 2018 los mexicanos? Lancé las monedas y el libro respondió señalando solamente un hexagrama, el número 60. De manera sintética reproduzco lo que las seis líneas aconsejaron: Las limitaciones dan significación al año. Respecto a lo restrictivo (para la población) es necesaria la mesura para atenuar lo dispuesto gubernamentalmente. No se debe olvidar que restricciones excesivamente amargas producen sufrimiento y llevan inevitablemente a la sublevación. También lo restrictivo necesita límites, por tanto hay que indagar con cuidado sobre la pertinencia de lo restrictivo. Sigue diciendo el libro: Para llegar a ser fuertes se requiere ser dirigido por el deber y por el conocimiento de los límites de lo impositivo. Bajo el mandato del deber (autónomo) se construye la libertad. Eso dijo el I Ching.

Lo anterior lo determinó el azar de las monedas tiradas para pedir la opinión del sapiencial libro oriental (puesto de moda en Occidente en los años sesenta del siglo XX y elaborado hace milenios para orientación de los gobernantes de la antigüedad). No se trata de adivinar, es simplemente una opinión que orienta según su verosimilitud. Para mí es razonable la opinión señalada, no nada más los programas ideológicos guían el actuar ciudadano, todo lo existente aconseja a las víctimas. Tal vez valga la pena ocuparse de lo expresado por el I Ching. Lo más lamentable sería la pasividad ciudadana, es necesario arriesgarse, no hay de otra si se quiere sobrevivir en este país del que se han apropiado los más nefastos. Cada mexicano tiene la palabra en este nuevo año (y en los años siguientes).