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Escabroso tiempo mexicano

Ignacio Betancourt

E l próximo jueves 22 de octubre a las 19 horas se presentará el libro Crónicas de Agua Señora: la intimidad de un despojo, en la sala Francisco de la Maza del museo Francisco Cossío (avenida Carranza 1815), con los comentarios de José Luis Plata, Leocadia Jacobo, Felipe Jacobo y quien esto escribe.

En días pasados inició el diálogo entre los nuevos funcionarios de la Secult y el Colectivo de Colectivos Mariano Jiménez, se espera que cese el boicot que desde hace un año realizan los burócratas asignados al Centro Cultural Mariano Jiménez (CCMJ), quienes desde que se creó el Colectivo de Colectivos (para impedir la desaparición del Centro e iniciar una coordinación ciudadana) han mantenido su asedio; los primeros meses las agresiones de los empleados de la Secult en el Centro se realizaban de manera encubierta pero en los meses recientes lo han hecho de forma abierta y provocadora. Los integrantes del Colectivo de Colectivos esperan que con la intervención de las nuevas autoridades termine la confrontación y se restablezca el funcionamiento de la Comisión Mixta (tres integrantes de los colectivos y tres empleados de la Secult), pues a través de ella y con la supervisión (si es necesario) de la Secretaría de Gobernación se determina el funcionamiento del CCMJ. El Colectivo de Colectivos ya prepara su programa de eventos para el próximo año e informa que difundirá de manera puntual el desarrollo de sus actividades y de su relación con la Secult.

Y pasando al México que los gobernantes intentan remediar sólo con declaraciones televisivas, habría que señalar que en los años recientes han ocurrido en el patrio territorio más de ciento cincuenta y un mil asesinatos (sí, 151 mil asesinatos), más de veintiseis mil despariciones (sí, más 26 mil desaparecidos), casi un millón de personas de todas las edades han tenido que abandonar sus domicilios debido a la violencia criminal impune (sí, casi un millón). Escabroso este tiempo mexicano con un gobierno dictatorial y esquizoide que habla de un país en donde según ellos todo es magnífico y los gobernantes son los más lúcidos, honestos y además solidarios con la población, y por lo tanto la ciudadanía debe alabarlos y agradecerles todos los bienes que en su locura se imaginan otorgando al afortunado mexicano que tiene la suerte de ser gobernado por ellos. Si tales funcionarios no vivieran en un mundo inventado a la medida de sus impunidades (por lo mismo ajeno totalmente a la realidad que padecen millones de ciudadanos), se podrían dar cuenta que su cinismo ha rebasado con mucho los límites tolerables para cualquier ser humano y que esa forma de gobernar (dada su disfuncionalidad), pronto habrá de concluir pues cada día resulta más insoportable y ofensiva. ¿Cuántas leyes tendrán que inventar funcionarios y grandes empresarios e imponerlas a sangre y fuego para mantenerse depredando? ¿Cuántos ejércitos requerirán para imponer su orden? ¿Cuántas cárceles deberán construir para encerrar a los millones de inocentes que se nieguen a someterse a sus aberraciones?

Según el Inegi el desempleo afecta a casi 5 por ciento de los mexicanos, de los 32 estados que conforman el país 17 registraron una desocupación que rebasa la media nacional (Nayarit, Estado de México, Tabasco, Querétaro, Sonora, entre otros), al mismo tiempo el sector informal de la economía llegó a 27 por ciento en agosto pasado. Según el Centro de Estudios del Sector Privado (Ceesp) la inflación en el país se mantiene en niveles bajos sólo debido a la precarización de los salarios y al deterioro del consumo alimentario de las familias, pero además con una tendencia a agudizarse debido a la creación de empleos en donde “se pague menos de dos salarios mínimos”. La inflación no se dispara sólo debido al bajo crecimiento de la economía pero inevitablemente incide en el deterioro del consumo; en su analisis económico ejecutivo semanal el Ceesp señala que de 2007 a 2014 se perdieron en México “3.2 millones de puestos de trabajo con ingresos superiores a tres salarios mínimos”, aunque en ese mismo periodo 5.4 millones de personas lograron emplearse lo hicieron con ingresos inferiores a los tres salarios mínimos o en la informalidad.

En cuanto a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos declara la urgencia en México de una nueva ley que “debe dar respuesta a las desapariciones cometidas tanto en la denominada guerra sucia como las que ocurren en el contexto actual de violencia e inseguridad”; ante esa situación los integrantes del Comité Estudiantil Ricardo Flores Magón declaran que “el gobierno quiere prolongar el caso para cansar a los padres y los estudiantes. Le apuestan al desgaste y al olvido”. Por lo tanto todos deberíamos insistir en aquello de “ni perdón ni olvido”.

En medio de este panorama aun se suman las declaraciones del nuevo secretario de Educación, un lamentable funcionario (prepotente por ignorante), que se empeña en sentirse liberador cuando sólo es un joven verdugo cumpliendo los encargos de sus patrones; mister Nuño repite hasta la saciedad que con él los maestros ya son libres (sic) y que no están obligados a protestar por órdenes de la CNTE, como si los reclamos magisteriales existieran por imposición de los dirigentes y no fueran simple y llanamente una legítima manifestación en contra de los múltiples atropellos gubernamentales, ahora no sólo determinados por el gobierno sino de manera explícita por la propia cúpula empresarial.

Del poeta guatemalteco Otto René Castillo (1936-1967) van dos fragmentos de su conocido poema Vámonos patria a caminar: (…) Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.// Yo bajaré los abismos que me digas./ Yo beberé tus cálices amargos./ Yo me quedaré ciego para que tengas ojos./ Yo me quedaré sin voz para que tú cantes./ Yo he de morir para que tú no mueras,/ para que emerja tu rostro flameando al horizonte/ de cada flor que nazca de mis huesos.// Tiene que ser así, indiscutiblemente.// Ya me cansé de llevar tus lágrimas conmigo./ Ahora quiero caminar contigo, relampagueante./ Acompañarte en tu jornada porque soy un hombre/ del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo (…) Así es la vida de los pueblos, amarga y dulce,/ pero su lucha lo resuelve todo humanamente./ Por ello patria, van a nacerte madrugadas, cuando el hombre revise luminosamente su pasado./ Por ello patria,/ cuando digo tu nombre se rebela mi grito/ y el viento se escapa de ser viento./ Los ríos se salen de su curso meditado/ y vienen en manifestación para abrazarte./ Los mares conjugan en sus olas y horizontes/ tu nombre herido de palabras azules, limpio,/ para lavarte hasta el grito acantilado del pueblo,/ donde nadan los peces con aletas de auroras.// La lucha del hombre te redime en la vida (…)