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Exigencias a los políticos actuales

María Elena Yrízar Arias

La ciudadanía tiene a su alcance los medios de comunicación masivos para enterarse de la vida política en general y, en los medios sociales, para mirar, comentarios, fotografías que algunas personas se toman al lado de los políticos, o que los mismos políticos o sus enemigos de partidos o personales suben y dan a conocer las diversas opiniones en favor o en contra de las actuaciones de los personajes y lo que sucede en el entorno de esa actividad, a través de los gobernantes, diputados, presidentes municipales y otros representantes de diversas secretarías del mismo gobierno o de los poderes del estado, lo que ubica a la política actual como un asunto de mayor importancia para la ciudadanía y a los políticos los obligan los tiempos actuales a ser personas muy bien informadas, a ser claros y muy congruentes, entre sus discursos y sus actos, si es que quieren seguir en esa misma actividad o ser descalificados.

Lo anterior se fundamenta en el hecho de que la ciudadanía tiene demandas sociales claras y muy concretas al gobierno del estado, a través de  sus representantes, ya que la expectativa ciudadana es muy alta, inclusive para calificar el desempeño de los funcionarios públicos. Tal como sucedió en el calificativo otorgado al gobierno de Fernando Toranzo y sus diversos funcionarios públicos, que llevaron el estado a ser el primer lugar de corrupción a nivel nacional, según los resultados de los estudios del Inegi. Y a la ciudadanía misma la llevó a tolerar todos los desmanes del gobierno estatal anterior.

Hace varios años era muy difícil saber realmente qué pasaba con los políticos, porque el mismo sistema era más cerrado y cualquier asunto que pusiera en peligro a cualquier político se controlaba de diversas formas, siendo la más eficaz el comprar el silencio en algunos casos a los ofendidos o intimidarlos con la misma fuerza del estado, pero los tiempos actuales exigen de los políticos mayor eficacia, capacidad, honestidad y más virtudes que reivindiquen la actividad política. Pero esa ciudadanía que les lleva el seguimiento a esos personajes casi usa una lupa para que no se les escape ningún detalle, con base en los cuestionamientos que tienen para con los políticos.

Desafortunadamente para algunos diputados no han entendido que las viejas costumbres de ser tapaderas unos con otros han quedado desfasadas, porque generalmente ahora sí se sabe rapidísimo lo que hacen para bien y para mal, sus errores, desaciertos, sus declaraciones desafortunadas, en fin, ya casi nada pueden ocultar, porque las sesiones son grabadas y los videos están en Internet, así que no se pueden escudar en ninguna negativa, porque hay pruebas contundentes de lo que dicen y hacen. Lo que les obligará a estar acorde con las demandas actuales, porque por un lado tienen menos credibilidad, ya que están desprestigiados en lo general y se van a ver en la necesidad de cambiar sus actitudes, a ser o parecer más maduros. Lo que sí parece un asunto urgente para los partidos políticos es que necesitan nuevos cuadros muy bien preparados, sobre todo académicamente, y que les guste la actividad política, porque también es un asunto entre la vocación y la capacidad de desempeño, que no se está viendo en este momento en el Congreso potosino, por ejemplo, que han sido calificados y reprobados en el desempeño de sus funciones. Así que el mismo futuro les exigirá promover y preparar a mejores políticos, creo que nos lo merecemos.

La demanda actual es de políticos con más inteligencia, cuando menos que entiendan de lo que se trata su trabajo, que si quieren ser servidores públicos, comprendan que servir es su labor, no servirse de sus puestos para seguir haciendo de San Luis Potosí lo mismo. El hartazgo de la ciudadanía es evidente, la prueba está en que ni el PRI ni el PAN están gobernando a la capital y su zona conurbanada con Soledad de Graciano Sánchez. La ciudadanía ya no creyó en los partidos políticos tradicionales. Se cansó de ellos. Hay enojo.

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