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Falta de calidad y competencia en el transporte urbano de SLP

Enero es un mes difícil. En muchos aspectos para muchas personas, este mes es uno en el que se siente mucho frio pues el invierno arriba de lleno a nuestra tierra, además en lo económico se habla y muchos sienten esa tan común “cuesta de enero” donde se pagan las penitencias de los excesos en los gastos y quizá hasta en la comida que dejaron las fiestas de diciembre.

 Además de lo anterior que comento, en nuestra ciudad, enero es un mes que para muchos significa un abuso. Sí. Pues en la Ley Estatal de Transporte se contempla un aumento que de facto es “automático” de la tarifa a los camiones urbanos y al banderazo de salida de las tarifas en los Taxis. El argumento que emite la autoridad para justificar este aumento en el costo de los pasajes es que sigue la lógica de que sus precios se homologuen con los aumentos que se dan por año al salario mínimo, el cual aumenta la cínica cantidad de dos pesos cada vez en aproximado.

El anterior argumento es una mera forma legal (recordemos que no todo lo legal significa que sea justo) para hacer vinculante un muy pernicioso acuerdo político que por años se ha replicado entre el Gobierno y los pocos concesionarios y jefes gremiales que poseen las empresas que brindan los servicios de transporte público en la ciudad. En razón de esto importa comprender el fondo de este problema.

Este viernes 15 de enero entraron en vigor los incrementos a las tarifas del pasaje de los camiones urbanos en veinte centavos. Con lo que su costo actual quedó en 7 pesos con 80[1] centavos y las tarifas de Taxi también incrementaron a la par que las del camión en un 2.13 por ciento acordado por el Consejo Estatal de Transporte de SLP, el cual reúne al Gobierno estatal y municipal, concesionarios y “representantes” de los sectores industrial, comercial, educativo y estudiantil así como otros de la sociedad civil.

Todo lo anterior, es un ejemplo de cómo el acuerdo político garantiza para el conocido “pulpo camionero” (como se le conoce en lo local a los pocos concesionarios del transporte urbano en SLP)[2] un mercado que se mantiene cautivo, pasivo pero sobre todo sin competencia efectiva. Esto tiene como consecuencia que los aumentos en el servicio que prestan estos pocos concesionarios del transporte en la ciudad, tengan una lógica que depende en estricto del acuerdo político; antes que de variables como la calidad, comodidad y eficacia del servicio que prestan.

Lo anterior es un óbice evidente para emprender una política pública completa sobre el transporte urbano en la capital potosina. Es un obstáculo que ha impedido haya la suficiente voluntad política para planear inversiones en una infraestructura superior de transporte, como el proyecto de metro-bus para SLP el cual nunca ha pasado de hablarse y quedar solo en “veremos”. Asi ni siquiera pensar en adaptar una línea de tren ligero metropolitano utilizando algunas líneas férreas que se usan muy poco en el interior de la ciudad, u otro tipo de inversiones que dieran mayor eficiencia y calidad al sistema de transporte público de nuestra ciudad.

Esto además ha ocasionado como es lógico que el poderoso y temido gremio taxistas se oponga por completo y con amenazas a la posible entrada de la empresa Uber en SLP. Aunque aún eso sea solo una especulación. Pero muy temida por los lideres taxistas locales. Taxistas que en otros lados donde opera la empresa originaria de California incluso han bajado a golpes a los choferes de Uber para detener la competencia como en el DF.

Como siempre sucede en estos casos de “falla de mercado” donde unos pocos se constituyen como carteles en el mismo. Los perjudicados son siempre la población y las clases trabajadoras que utilizan el servicio. Todos aquellos que solo pueden moverse en camión y cuando no queda de otra pues en taxi, pagan un servicio caro el cual aumenta cada año por el motivo político y que además deja mucho que desear en términos de calidad.

Una vez más y como en muchos otros casos que suceden en el país. Este es un problema que revela la precariedad de las instituciones públicas de nuestra localidad y país. Pues estas instituciones tienen una lógica de proteger y garantizar los acuerdos con clientelas políticas que dirigen gremios poderosos y que a cambio operan de forma corporativa en pro de la movilización de votos para políticos determinados o en apoyo a sus gobiernos. En el caso de los transportistas, estos, movilizan de manera literal con sus camiones a masas a los mítines o eventos de los políticos en el poder.

Entonces. Empero, la lógica de este diseño institucional es una de mantener transacciones en los favores políticos. Antes que garantizar los principios de un mercado sano. Es decir, en vez de garantizar la entrada de más y mejores competidores, y que el Estado se cerciore que se mejora con esto la calidad del servicio. El tipo de política de transporte urbano en SLP, impide la entrada de nuevos competidores efectivos y el costo caro de esa nula competencia lo pagan los usuarios.

Una vez identificado el problema, la pregunta clara es ¿qué hacer al respecto? Y esta respuesta es un tanto evidente. Pues movilizarse ante la injusticia de esta tramposa política de transporte público en la ciudad. Externalidades negativas al respecto las hay: ha habido muchas dolorosas muertes de usuarios y personas en accidentes en el transporte urbano de SLP y una inaceptable pasividad del Gobierno ante los casos trágicos. Hay también casos de explotación y abuso laboral a los operadores en algunas de estas empresas, y una vez más pasividad de la autoridad al respecto.

Con lo cual la movilización de los sectores que son afectados está más que justificada. Es si bien cierto que cada año este tema divide a muchos y hay solo algunas valientes protestas estudiantiles esporádicas al respecto. Que luego no terminan por concretarse en un movimiento más estructurado y con metas específicas. Pero eso no deja de ser un impedimento para organizarse mejor y movilizarse.

También la oposición política en nuestro parlamento local juega un papel importante pero  como ciudadanos indignados tenemos que exigirles con mayor énfasis a sus diputados que como representantes en la institución legislativa tomen la causa popular de luchar por un cambio en la política de transporte urbano local. Hasta ahora, solo MORENA SLP se ha manifestado en las redes sociales contra este injusto aumento. Con lo cual espero que con mayor razón su representante en el Legislativo obre a la altura de las circunstancias y al menos proponga cambios en esa injusta Ley Estatal de Transporte, para replantearla y atender el problema con una política pública moderna que garantice calidad y competencia.

Por último señalo que si bien enero es un mes adverso en muchas circunstancias. Y que muchos no pueden sumarse a luchar contra este injusto problema. Es importante que los que podamos nos involucremos. Sobre todo los estudiantes, pues son los que con mejores oportunidades de tiempo y espacio se pueden organizar para tomar conciencia del problema y movilizarse para en concreto demandar una política pública de transporte público diferente y justa para SLP.

[1] http://planoinformativo.com/nota/id/436109/noticia/urbanos-y-taxis-aumentan-sus-tarifas.html

[2] Véase la información que facilita Ciudadanos Observando A.C. al respecto: http://www.ciudadanosobservando.org.mx/news/el-transporte-urbano-mal-de-muchos-/

Hector Alonso Vázquez
Hector Alonso Vázquez
Politólogo por la UCEM; Candidato a Maestro en Asuntos Politicos y Políticas Públicas, por el COLSAN.