Bloquean ejidatarios carretera a Guadalajara
2 Septiembre, 2015
Si la Morena pide más
2 Septiembre, 2015

Final del espejismo municipal tricolor

Carlos López Torres

L a pretendida tercera administración consecutiva, acariciada por el PRI-gobierno en el municipio capitalino, no sólo se negó a quienes intentaron pasar por alto el descontento popular e ignorar la evidente desazón entre el electorado, que provocó la intencional impunidad que se le dispensó a la antecesora del inevitable desastre municipal.

El final de la historia de los gobiernos del tricolor concluye con hoyos por todos lados, como un reflejo de los incontables baches que, por doquier, acechan lo mismo a transeúntes que automovilistas, ciclistas o motociclistas en medio de la penumbra de las olvidadas calles de la hondonada capitalina.

Según aconseja el viejo dicho popular: para que acaben las chinches hay que quemar el petate. Sin embargo, en su vano intento por tapar el sol con un dedo, se apostó al tiempo que dicen todo lo cura y hasta hace olvidar las penas, aunque el ensueño se desvaneció frente a una realidad que exige cambios en el ejercicio político-administrativo, que el “equipo” saliente del ayuntamiento no entendió o no supo ni quiso hacer.

Los resultados están a la vista: ante la inseguridad creciente en el área metropolitana la creatividad, la imaginación y la prevención brillaron por su ausencia; para colmo las aportaciones del Subsemun, rigurosamente etiquetadas y precisadas fueron prácticamente desperdiciadas y manejadas sin la transparencia y pulcritud en beneficio de los ciudadanos capitalinos.

El sobrendeudamiento rebasó las posibilidades financieras de quienes al inicio de la gestión municipal justificaron su inacción debido al enorme pasivo que recibieron, para finalmente recurrir al infaltable remedio de pedir prestado sin guardar las formas, es decir, violentando la legalidad por la que tanto velan, dicen los funcionarios.

Por enésima ocasión, las contralorías de todos los niveles, especialmente la municipal en este caso, dejó constancia de su ineficiencia e ineficacia, amén de la falta de voluntad política del cuerpo edilicio para exigir sin miramientos que se aplicaran las facultades de la propia oficina contralora en el escandaloso caso de la ex alcaldesa priísta.

Ya metidos en la arbitrariedad, los funcionarios municipales de todos los niveles, con más poder, compromisos e intereses que cuidar que los regidores, supuestamente defensores de la comunidad, hicieron de leyes y reglamentos caso omiso para permitir todo tipo de infracciones sin obstáculo alguno en materia de desarrollo urbano, medio ambiente, construcción, etcétera.

El trampolín político en que se ha convertido el municipio capitalino ha derivado en una especie de espacio politiquero que tiene poco que ver con la definición compartida por no pocos estudiosos del derecho municipal, que sostienen: “El municipio es la institución jurídica, política y social, que tiene como finalidad organizar a una comunidad en la gestión autónoma de sus intereses de convivencia primaria y vecinal, que está regida por un ayuntamiento, y que es con frecuencia, la base de la división territorial y de la organización política de un estado”. ¡Qué distantes estamos los vecinos de la demarcación de la teoría y práctica municipales!