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Fiscal Nájera ¿ahora sí protegerán a El Mañana?

Rogelio Hernández López

Cuenta conmigo. Trabajemos juntos en la protección a periodistas. Seamos amigos, me dijo muy afable Ricardo Celso Nájera Herrera, en la visita que le hice cuando recién se acomodaba en su nueva oficina como fiscal especial para delitos cometidos contra la libertad de expresión. No ha sido eficaz. Ahora le planteo que esta ocasión sí cumpla con lo que le ordena la ley y actúe para proteger de verdad al diario El Mañana de Nuevo Laredo.

Le informo por esta vía (por si acaso sus auxiliares no se han percatado), que el domingo 29 de enero esa empresa periodística no pudo circular su ejemplar impreso y también quitó su versión electrónica porque un grupo bien armado de “los malos” de Tamaulipas quería insertar una información; no se la aceptaron y, como otra advertencia para el futuro, golpeó a tres de los trabajadores y dañó uno de sus vehículos de reparto. Lograron sembrar miedo y pavor. No vimos, por ningún lado, la reacción rápida de las instituciones que deben proteger al periodismo.

Le añado que esa empresa es la más asediada y agredida, con violencia desmedida en todo el país, por grupos de la llamada delincuencia organizada. Debe usted coincidir en que eso es muy preocupante para todos los que nos dedicamos al periodismo profesional.

Esta vez fiscal, le pido que no se moleste por esta otra colaboración pública del periodista al que le ofreció amistad. No deseo que actúe usted como lo hizo después del 24 de octubre de 2016 cuando le demostré públicamente que usted ignoraba de la existencia de la averiguación previa AP 115/FEADLE/2013 por agravios y amenazas contra un periodista del entonces gobernador de Veracruz. Después de eso, el periodista-víctima comenzó a ser investigado por presuntos agentes bajo su mando y hasta se ufanaban que usted los había mandado para “que se le quite lo chivato”.

El Mañana no está solo

Algunos medios de prensa, especialmente de la región norteña, informaron del nuevo agravio contra El Mañana desde el miércoles 1 de febrero. Desde ese día, colegas valientes, que convergen en la Red de Periodistas del Noreste, emitieron un comunicado donde demandan la atención del presidente, del secretario de Gobernación, del procurador general, del gobernador, para que ahora sí atiendan este caso que debe tener muchos expedientes abiertos por tanto agravio.

En medio del ambiente de miedo que produjo este nuevo ataque entre periodistas, yo respondí a consultas directas que era obligatoria una reacción rápida –y sin petición de por medio– del fiscal Nájera, del mecanismo de protección a personas defensoras de los derechos humanos y periodistas de la Segob, pero también acoté que, por las experiencias con ellos frente a casos como éste, tardarían demasiado en reaccionar. Y añadí que con frecuencia se molestan cuando un externo les recuerda sus obligaciones.

Sobre la nueva agresión a El Mañana, varios colegas sí reaccionaron en solidaridad y autoprotección. En sus notas nos ratificaron lo que ya muchos sabíamos, que es el diario más asediado en toda la frontera norte y quizá del país:

Según las diversas notas, en 2004 asesinaron a su director en funciones, “un crimen que no ha sido aclarado del todo”.

En 2006, otros de sus directivos tuvieron que refugiarse en Texas por agresiones y amenazas de muerte.

Igual se recordó que en febrero de 2015, el director de El Mañana de Matamoros, Enrique Juárez, fue secuestrado y amenazado, por lo que decidió mudarse a Estados Unidos.

En diciembre de 2015 sus directivos anunciaron medidas especiales por el acoso, las amenazas, como crear protocolos de autoprotección para su personal, contratar vigilancia especial y otros.

La familia Deándar es la propietaria de El Mañana de Nuevo Laredo y de los diarios del mismo nombre en Reynosa y Matamoros. Y ellos, como sus reporteros, editores y el resto del personal tienen derecho a ser protegidos por la importancia social del periodismo. ¿No le parece fiscal?

¿Ahora sí les ofrecerá las garantías que ordena la ley?

Sí hay ley

Le recuerdo también fiscal Nájera que existen las normas que posibilitan a su oficina atraer éste y otros casos. Nos tardamos mucho en presionar para que la PGR pudiera intervenir legalmente ante agravios al periodismo en cualquier parte del país.

Para quien no lo conozca, el Código Nacional de Procedimientos Penales le da marco legal a usted pero también le indica lo que debiera hacer en todos los casos, que no siempre atiende:

“Artículo 21. Facultad de atracción de los delitos cometidos contra la libertad de expresión:

“En los casos de delitos del fuero común cometidos contra algún periodista, persona o instalación, que dolosamente afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta, el Ministerio Público de la Federación podrá́ ejercer la facultad de atracción para conocerlos y perseguirlos, y los órganos jurisdiccionales federales tendrán, asimismo, competencia para juzgarlos”.

Y otra vez le ruego, no se enoje con el mensajero (esa es una de las funciones del periodista). Quizá tengamos oportunidad de encontrarnos nuevamente, cuando le llevemos más casos de la Casa de los Derechos de Periodistas. Si usted sigue en esa oficina pasaré a saludarlo después de que lo haga con la doctora Sara Irene Herrerías, la nueva subprocuradora de derechos humanos. No espero que seamos amigos, pero sí que se sea eficaz en la persecución y castigo a quienes agredan al periodismo.