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Gallardo mal, gallarda solución

Óscar G. Chávez

Mientras la ciudadanía se colapsa frente a la basura y la angustia de que ésta incremente en sus hogares, pareciera que nuestro alcalde no se viera afectado por la ausencia del servicio de recolección que recientemente dio por terminadas las labores mantenidas con el Ayuntamiento.

Cierto es, y debemos reconocerlo, que la autoridad municipal ha tratado en la medida de sus posibilidades de continuar otorgando el servicio a la ciudad, aunque en muchas colonias, la basura se acumula, en parte debido a la falta de conciencia de la misma población. Esa es una realidad de nuestro entorno: muladares urbanos propiciados por los vecinos; indiferencia, prepotencia, y falta de voluntad de las autoridades para sancionar a quienes la generan.

Al problema de relaciones entre Vigue y el Ayuntamiento, se han sumado las diferentes –y muy infructuosas– declaraciones de diputados y un ex presidente municipal; mención aparte merecen las de especialistas en materia ambiental quienes señalan el desequilibrio ambiental y daño a la ciudadanía que esto generará.

Es evidente que el tema será muy socorrido por académicos, periodistas, opinólogos y políticos, en tanto no se alcance una solución real al problema de salud pública. Del Ayuntamiento y la compañía recolectora mejor ni hablar.

Suman ya siete días los del conflicto, y lejos de pensar que se alcanzará una solución, parece que va para largo; no hay, por más que se hable de mediadores de buena voluntad, entre éstos nuestros iluminados diputados, una intención real, por ninguna de las dos partes, para llegar a un acuerdo que beneficie a la ciudad, si no es beneficiándolos a ellos.

Una gran parte de la población potosina ha mostrado una opinión favorable, tolerancia, comprensión y hasta apoyo, a las medidas echadas a andar por Ricardo Gallardo; es lógico, ha repetido cada vez que le es posible, el daño que esta empresa generaba al erario municipal, así como la abulia e indiferencia con que las dos anteriores administraciones se condujeron en materia de pagos.

Es claro, Ricardo Gallardo permitirá que se llegue a una solución con Vigue, sólo si él resulta beneficiado y logra ver incrementado su capital político; de no alcanzar ningún arreglo, no necesitamos especular mucho para considerar que con toda seguridad ya tiene armada alguna estrategia que le permita posicionarse como el héroe que salvó a la ciudad de acabar sepultada entre la basura.

Queda claro que cuenta con el respaldo del perredismo nacional, eso implica, y lo estamos viendo, la colaboración de otros ayuntamientos perredistas que lo han socorrido con el envío de unidades recolectoras de desechos. En este mismo sentido llama la atención el que se invitara a los trabajadores de la empresa, que han sido recortados por la suspensión del servicio, a integrarse al departamento de aseo público del Ayuntamiento.

La trama de la obra teatral, de libreto muy bien elaborado, con toda seguridad continuará, pero lo que ocurra en el espacio intermedio es lo que decidirá las posteriores acciones de Gallardo. Podríamos suponer, aunque sin afirmar, que todo apunta a la constitución de alguna compañía de limpieza, con allegados al grupo gallardista, a la que se otorgará la concesión de la recolección. Incluso es también posible, dada la supuesta vocación de izquierda de su gobierno, que impulse la formación de alguna cooperativa de recolectores y pepenadores, para que sean éstos los que manejen, bajo la supervisión del Ayuntamiento, el mismo servicio.

El oficio político de Gallardo, lo muestra como un personaje que sabe dirigir sus acciones, antes de emprenderlas, a un espacio de beneficio personal, no hablo de enriquecimiento sino de la conformación de una figura de tipo carismática que tenga como meta alcanzar intereses más altos dentro de la política estatal. Dentro del mismo derrotero queda claro que no es alguien que mediante la confrontación inicie un problema para el que sabe que no encontrará solución favorable.

Quizá el único error hasta ahora percibido dentro de ese manejo populista que avanza lentamente en la capital potosina, es el de no haber sabido calcular el alcance de sus declaraciones, mismas que lejos de posicionarlo como un hombre de acción directa, le han restado cierto crédito frente a algunos sectores civiles. Casos concretos lo son el retiro de ambulantes y las famosas luminarias mediante las cuales Mario García afectó leoninamente las finanzas locales.

Aquí valdría la pena considerar si las declaraciones fueron formuladas en un contexto de impulsiva audacia o de un bien estudiado radio de alcance de ellas, ya que mientras por una parte le generó cierta aversión en determinados entornos, logró fortalecerse frente a otros que finalmente son los que le generarán réditos políticos.

Igual es la manera en que se ha desencadenado el problema de la basura, en la que su carta fuerte será más que la audacia o la solución, la imagen que logre proyectar entre la ciudadanía, ya sea como un gran negociador o bien como la de un estratega que logre poner en marcha soluciones alternativas al grave problema.

Y si bien se ha repetido infinidad de veces, en todos los espacios posibles, que la ciudad de San Luis Potosí, no es Soledad, a la larga lo acabará siendo; los puntos que va sumando en las acciones logradas hasta ahora, indican que cuenta con una aceptación mayor que con la que inició su gestión. Es claro, ha emprendido una campaña de operatividad y eficiencia urbana en los espacios que sabe que serán vistos. Es decir, hasta este momento hemos visto lo que él quiere que veamos, y escuchado lo que sabe que queremos escuchar.

El problema de fondo no es el aseo de la ciudad, tampoco lo son las caóticas finanzas del Ayuntamiento potosino, el verdadero problema es el entramado operativo, que a partir de redes clientelares está logrando construir a su entorno, y lograr de una manera muy subliminal, seducir a una gran cantidad de capitalinos. La basura no es sino uno más de los bloques con que se va construyendo de una manera lenta, pero eficiente, un muro amarillo que se prolongará por un amplio entorno regional.