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Gallardo, el Señor de los Alardes

Óscar G. Chávez

Interesante será saber quién es el jurista o el despacho que ha asesorado al Ayuntamiento potosino y en concreto al alcalde Ricardo Gallardo en la guerra jurídica entablada contra la empresa Vigue-Red Ambiental. Recordemos que son ya dos los reveses sufridos por la autoridad municipal; el primero de ellos cuando se le ordenó no impedir la recolección de la basura en diversas zonas de la ciudad que retomó la compañía, y el segundo el día de ayer al otorgar la justicia federal un amparo definitivo mediante el cual se determina que la parte promovente pueda operar de la forma en que venía trabajando hasta el momento en que decidieron suspender actividades.

Resulta más curioso que un personaje de la trayectoria de Marco Antonio Aranda, secretario del Ayuntamiento, y que en algún momento fungió como magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, no hubiera vislumbrado lo que ocurriría, ¿o sí?

Más allá del entretejido legal que apunta al parecer a un fracaso del Ayuntamiento, la percepción ciudadana es muy distinta y seguro cercana a la simpatía con el alcalde; no es para menos, logró posicionarse como el único que hasta este momento, después de dos administraciones, se atrevió a enfrentarse a la compañía que venía afectando las finanzas del municipio.

No se trata de la hidra de Lerna que pierde una cabeza, sino –en un análisis objetivo– está ganando otras; así, es fácil comprender que mediante el ruido provocado en cada nueva hazaña emprendida, logra captar la atención de la ciudadanía y aunque en todas obtenga de manera consecutiva algún revés, al menos consiguió simpatizantes y mostrarse como alguien que intenta enfrentar los vicios arrastrados.

Las estrategias gallardistas de provocar estrepitosos encabezados y comentarios en medios de comunicación, ya muy vistas y que cobraron éxito en Soledad, al ser retomadas por el alcalde hijo, en otro momento, también comienzan a mostrar éxito en la capital, que al paso que vamos pareciera que va a convertirse en el traspatio de aquel municipio.

En alguna columna de la segunda mitad de 2014 señalé que parte del éxito de los Gallardo derivaba del estrepitoso entorno que habían logrado construir al rededor gracias a lo mostrado a los medios de comunicación de penetración masiva. El presupuesto ejercido en aquellos momentos para mantener su maquinaria de comunicación rebasaba por mucho al de la capital, consideremos que si en aquel momento Mario García destinaba entre siete u ocho millones de pesos al rubro, el alcalde soledense destinaba para el mismo fin cerca de 14 millones.

La disposición de tales cantidades evidenció la estrategia empleada, y lo mostraron como un personaje con una imagen construida a partir de la compra de publicidad a los medios de comunicación. La ahora empleada es mucho más efectiva y en términos monetarios resulta mucho más económica: producir ruido a partir de acciones magnificadas, captar la atención y mantenerla, para después, al margen de los resultados, posicionarse como un personaje de acciones de alto impacto entre sus gobernados.

De continuar con este tipo de publicidad, en poco tiempo podría ser percibido de una manera generalizada como quien se ha atrevido a enfrentar los vicios del sistema, pero que por la naturaleza corrupta del mismo, no ha logrado llevar a cabo su cometido inicial. Así vemos que se suman las acciones contra la empresa encargada para instalar luminarias en la ciudad; el retiro de comercio ambulante del centro histórico; la implacable persecución a deudores de las finanzas municipales; la invitación para el ajuste de percepciones salariales entre el Cabildo; la querella emprendida contra la empresa de limpieza; la modificación de las licencias de uso de suelo; el regaño a la directora de la policía de tránsito por la ineficiencia de su corporación; situaciones todas a las que no ha dado respuesta positiva ni ha demostrado su eficiencia, pero mediante las cuales ha logrado aparecer como un gran emprendedor en los medios de comunicación.

Por tanto, cualquier crítica contra él vertida, es explotada también como un capital a su favor para demostrar que no importa la naturaleza de las mismas, sino que éstas derivan de la lucha que ha emprendido en favor de la ciudad y sus habitantes, pero sus perversos detractores le señalan por haber sido el único con la iniciativa para tratar de modificarlas. En ese sentido es lógico percibir entre la ciudadanía el sentir general: no es que no se hubiera podido, ni es que no se hubiera intentado, fue la estructura a la que pretendió enfrentar, otra mafia del poder, la que no le permitió lograr su cometido.

Es el terrorismo argumentativo empleado por Gallardo, al parecer copiado al ahora redimido Sergio Desfassiux, quien no hace otra cosa que repartir bendiciones y hablar del amor que debe ser transmitido entre los seres humanos, luego de olvidar que fue quien pretendió invertir el curso de las aguas negras y llevarlas a los desgraciados de las Lomas. Acción que es claro nunca iba a poder realizar, pero que al menos gracias a la alharaca del sainete pudo impresionar a los que lo escucharon y limpiar la imagen de borrachales que venía arrastrando desde el Ayuntamiento soledense.

Dentro de esta lógica, la estrategia empleada por el gallardismo va por buen camino, poco a poco se percibe y se le ubica como un individuo que contra viento y marea lucha por servir a la ciudad que lo benefició con el voto y posibilitó su llegada al encargo que ahora se esmera en realizar. Existe el riesgo de cualquier forma, que esta estrategia en algún momento se vuelva contra él de la misma manera, escandalosa, que emplea para su posicionamiento.

Esperemos que no tarde mucho la sociedad potosina en general, en percatarse que el santo ficticio al que se ha encomendado y que pareciera que consideran milagrero, no es más que un Señor de los Alardes no contento ya con fiestecitas de capilla, y que busca poco a poco la construcción y consagración de su santuario.