Ceepac-OPLE, sesión cancelada
16 octubre, 2014
Dip. Juan Jose Jover
Diputados que firmaron la iniciativa para pensiones, en contra, aseguran
16 octubre, 2014

¡Gargantones!

Óscar G. Chávez

A Fidel Briano Rincón por  el aporte preciso del término.

S i aún no ha cambiado la retórica y la tonada verbal de la cápsula de opinión Aquí y Ahora, ¡Gargantones! es el calificativo que ha utilizado, al menos desde hace veinte años el abogado Fidel Briano, para referirse a los insaciables políticos presupuestívoros que se resisten a desempeñar un cargo público si no reciben a cambio un más que decoroso emolumento.

Pese a los entrópicos procesos en que se encuentra inmersa de manera permanente la sociedad potosina, las opiniones de Briano –quien parece ajeno a todos los cambios– siguen presentes. El adjetivo el día de hoy pareciera que puede ser utilizado ex profeso para referirnos a nuestro honorable cuerpo legislativo, el cual ha rebasado cualquier límite de moralidad al haber signado –al parecer sin leer– la iniciativa de ley propuesta por el diputado Eugenio Govea Arcos, que viene a ser la puntilla mortal a toda imagen de decencia y probidad que pudiéramos pensar existe en la legislatura potosina.

El hecho que pueda otorgarse una pensión a nuestros representantes legislativos, es por el simple de concebirla, aberrante y absurda; como nauseabundo es el actuar del que la propuso y los que la avalaron, traicionando una vez más la confianza y la esperanza que en ellos habían depositado sus electores.

Sin embargo el día de ayer, una mayoría de los diputados locales, siguiendo el ejemplo del popular y no menos nefasto Chógono, dejaron en claro que reculan, recurriendo una vez más a la práctica ya común en esta legislatura, que cada vez se constituye en más desprestigiada que las que le antecedieron.

El hecho no es para menos, numerosos sectores de la sociedad potosina, aún el mismo gobernador (quien atinadamente señaló que él una vez concluido su encargo, vuelve al ejercicio de su profesión) hicieron patente su repudio a esta iniciativa, que de haberse echado a andar y aprobado, hubiera constituido una carga más al erario en lo que se refiere a manutención de especies parasitarias.

Aunque a primera impresión pudiera parecer inverosímil que un político de los niveles de Eugenio Govea hubiera propuesto e impulsado esta infame iniciativa; basta analizar su trayectoria para considerar que después de todo es concebible que su perturbada y errática mentalidad política fuera la que la gestó.

No es necesario recordar que procedente de su natal San Ciro de Acosta –antigua colonia militar fundada en las estibaciones de la Sierra Gorda–, se formó laboral y moralmente en la fábrica de maquillaje de cuentas públicas de los turbios regímenes priistas, que es Productividad, el bufete contable de Marcelo de los Santos. El que con hienas anda, aprende a ingerir carroña.

Luego durante su gestión como dirigente del PAN local, fue quien logró asegurar la entrada de su partido al proceso de alternacia partidista. No obstante abjuró después de ese partido y se afilió al desangelado Movimiento Ciudadano –el clásico surgimiento de los facciosos despreciados desde el siglo XIX–.

Sin embargo pareciera que hoy anhela un merecido respaldo financiero luego de sus largos años en el trajín legislativo: seis de senador, nueve de diputado local; es justo un respetable retiro que se refleje en sus finanzas, que al día de hoy supongo no serán nada despreciables, ya que le han permitido adquirir alguna bonita finca en las cercanías de la plaza de Aranzazu. Entre espinas, en efecto.

No se alcanza a comprender una actitud de esta naturaleza en un personaje formado en la recatada ideología social de Manuel Gómez Morín; los trastornos de Govea se ven reflejados en sus órbitas oculares, hoy desideologizadas por el dinero. Sin embargo su comportamiento no es para nada lejano e incluso es comparable con el de su homólogo en curul, pero éste miembro de Acción Nacional, quien ha considerado que es justo que los legisladores puedan tener una pensión digna luego de su retiro.

Si consideramos –hipotéticamente– que quien logra alcanzar una curul posee la capacidad suficiente para realizar diplomáticos amarres durante su gestión, es lógico pensar que tendría también la misma capacidad para lograr obtener un encargo laboral, dentro o fuera de la política, que le permita obtener ciertos ingresos al menos los años posteriores a su desempeño como legislador; esto descartando la opción de que lograra enquistarse dentro de las cúpulas de su partido, ya que ahí sería otro trampolín acorde a sus ambiciones.

Si en un simple ejercicio –sin la intención del análisis profundo– recapitulamos sobre la trayectoria de las instituciones políticas potosinas, llegaremos a la conclusión que el pasado sigue en el presente: las mismas corruptelas que benefician a los integrantes de la clase política potosina; negocios desde el Congreso que permiten –sin conflicto alguno– llevar grandes cantidades a sus bolsillos sin fondo; fluyen las torcidas leyes, las generosas partidas, los caprichos. Se pisa y se denigra una vez más el sufragio de los que en ellos creyeron. Sí, ¡gargantones!

#RescatemosPuebla151  

JSL
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