Entregan al municipio reporte de baches que deben ser reparados
5 agosto, 2015
Reservado
5 agosto, 2015

Gestores dadivosos

Carlos López Torres

U no puede acusar a los diputados locales de no cumplir cabalmente con su cometido; de no mantener la independencia respecto del Poder Ejecutivo, verdadero legislador en este quimérico Estado de Derecho, o de que la soberanía del Congreso, tan llevada y traída, es pura palabrería hueca. Empero, acusarlos de dadivosos cuando ello forma parte de la avejentada cultura política cuyo clientelismo es proverbial, es atentatorio en un sistema basado en la dádiva.

Por supuesto, es correcto que se haya demandado al Congreso del Estado, y concretamente a la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y sus generosos integrantes, quienes se han gastado casi 19 millones de pesos que no son suyos, para apoyar a diversas organizaciones, algunas de ellas fantasmales, sin que los favorecidos estén acaso en condiciones de justificar a su vez el verdadero uso que se dio a los recursos erogados en un acto legal y magnánimo, al decir de los diputados derrochadores.

Uno de esos diputados, al ser enterado de la demanda interpuesta ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, el ocurrente Crisógono Sánchez Lara, expresó en tono que sugería impunidad y sarcasmo: “Qué bueno que nos demandaron”. Para en seguida intentar justificar la discrecionalidad, ese elemento imprescindible de todo gobernante autoritario, para hacer de la dádiva una herramienta que permita favorecer a quienes tanto necesitan de apoyos y se ven condicionados a vender sus conciencias.

Por su parte, el diputado Martín Álvarez, presidente de la Jucopo del Congreso local, tratando de minimizar la demanda de que son objeto, justificó la legalidad del derroche así como su apego a los reglamentos internos que han permitido a la camada saliente de diputados defensores de la gestoría y las dádivas, no sólo desvirtuar su función para privilegiar la gestoría en detrimento del trabajo legislativo, sino usar recursos extraordinarios que los contribuyentes han puesto a su disposición en espera de mejores leyes que efectivamente se cumplan.

Acaso por ello son pocas las voces que se manifiestan conformes con la actividad desempeñada por la Legislatura saliente. El Poder Legislativo sigue siendo uno de los más desacreditados, y por lo visto, menos productivo, amén del papel de comparsa del Ejecutivo quien le impone las decisiones más antipopulares, como el caso de la tenencia vehicular y la fijación de tarifas, merced a la aprobación de una legislación que permite a los permisionarios el aumento automático del precio del pasaje, entre otras disposiciones aprobadas que tienen que ver con los aumentos a servicios y contribuciones.

El momento político, económico y social en franco deterioro, requiere de una verdadera reforma del agotado Poder Legislativo, que le permita la recuperación de su representatividad erosionada por la enorme distancia que lo separa de la sociedad que dice representar, la construcción de una autonomía real y la independencia, hoy prácticamente perdida frente a un avasallante Poder Ejecutivo. ¿Serán los nuevos diputados portadores de una nueva voluntad política para construir un Legislativo acorde con las necesidades de la población?