Querer mejorar a la clase política es un sueño guajiro
16 noviembre, 2017
Sin partido… y sin recursos
16 noviembre, 2017

Guajardo da vuelta en U

Propone lo que rechazó
Billete verde: 19.73 pesos

Carlos Fernández-Vega

Víctima de su propia trampa (todos los huevos en la misma canasta del TLCAN e híper dependencia del vecino del norte), el desesperado gobierno peñanietista no ata ni desata, en vías de empeorar, y a estas alturas de la “negociación” teleciana, con ánimo de revivir al cadáver propone exactamente lo que condenó dos meses atrás; es decir, la pretensión del salvaje de la Casa Blanca de “revisar” cada cinco años el propio tratado comercial.

Justo el pasado 17 de septiembre el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, declaró que revisar quinquenalmente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), como lo exigió el secretario estadunidense de Comercio, Wilbur Ross, “es contrario a la filosofía de los acuerdos comerciales y generaría incertidumbre; de admitirse esa cláusula se mandarían malas indicaciones a los inversionistas de los tres países sobre el mantenimiento y longevidad del acuerdo comercial… Además, no existe ningún acuerdo comercial que contenga ese tipo de cláusulas” (La Jornada, Susana González).

Pero, ¡sorpresa!, ayer, el propio Guajardo dijo que en la quinta ronda de “negociaciones” (que comienza el próximo viernes) “México propondrá evaluar la continuidad del TLCAN cada cinco años. Hagamos un compromiso de que cada cinco años evaluemos (la continuidad del Tratado). No pautar una muerte súbita”, es decir, propondrá algo “contrario a la filosofía de los acuerdos comerciales” (Guajardo dixit).

Por frases de ocasión no para (“hay vida después del TLCAN”; “tenemos un plan B”; “preparamos una respuesta macroeconómica”; “Estados Unidos pierde más que México”; “no es el fin del mundo”, etcétera, etcétera), pero lo cierto es que la desesperación gubernamental es total.

Todo indica que sólo en Los Pinos y zonas dependientes se creyeron su propio cuento de que la salvaje actitud de Donald Trump era, primero, simple “pose” de campaña electoral y, después, mera “estrategia de negociación”, porque en los hechos –según decían– tal personaje era “amigo” y “socio”.

Un año después de ganar las elecciones y tras 10 meses en la Casa Blanca, Trump ha golpeado permanentemente a México y a los mexicanos, y ridiculizado al inquilino de Los Pinos (aquí Peña Nieto no habla de bullying), a quien ningún argumento o mandarriazo lo hace cambiar de actitud frente al salvaje que despacha en la Oficina Oval.

De por sí el “barco” nacional cercano está de zozobrar, y el inminente sepelio del TLCAN le pone más lastre a la economía mexicana. Todo apunta a una situación extrema por el fin del cuento teleciano (primer mundo y para los depauperados mexicanos un nivel de vida tipo Noruega), pero el apanicado gobierno peñanietista no reacciona y se le juntan los pendientes.

La quinta ronda teleciana inicia el próximo viernes, pero Ildefonso Guajardo, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, y el representante estadunidense de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, “acordaron no asistir para que los negociadores puedan continuar en los capítulos clave avanzados en la ronda cuatro”, de acuerdo con un comunicado de la Secretaría de Economía. ¿Ya para qué?¿Bajaron el perfil de la reunión como una señal tácita de que todo acabó?

De cualquier suerte, comunicó la Secretaría de Economía, “algunos grupos técnicos se empezaron a reunir a partir de ayer. Cerca de 30 grupos sostendrán reuniones de trabajo durante la quinta ronda, la cual concluirá el 21 de noviembre”. Bien, pero ¿cuándo propondrá Guajardo lo que dos meses atrás rechazó “tajantemente”?

En vía de mientras hay que recordar que dos semanas atrás, y ante el empantanamiento de las supuestas “negociaciones” telecianas, la Cepal subrayó que “la mejor opción para México sería profundizar su integración con el resto de América Latina y así amortiguar el efecto adverso del término de sus preferencias actuales con Estados Unidos”. El impacto positivo resultaría “ligeramente mayor si dicho acuerdo coincidiera con el término del TLCAN. Ello se debe al previsible desplazamiento de las importaciones mexicanas desde proveedores estadunidenses a los de otros países de la región”.

La Cepal también advirtió que en el escenario “extremo” (el TLCAN llega a su fin), “los efectos sobre las importaciones de México desde Estados Unidos, en comparación con las de América Latina y el Caribe, muestran la intensidad de la caída esperada para México. Al mismo tiempo, tal escenario revela el enorme potencial que otorga al resto de la región un gran mercado como el mexicano, especialmente en los sectores agrícola, ganadero, agroindustrial y automotor”.

Pues bien, no se sabe si en la desesperación Ildefonso Guajardo recordó lo dicho por el organismo regional o simplemente fue una frase de ocasión, pero el hecho es que ayer el otrora sonriente secretario de Economía dijo que ante la posibilidad de “desencuentros” en las “negociaciones” del TLCAN, “la integración de las economías latinoamericanas puede ser, por primera vez, una realidad” (La Jornada).

De hecho, desempolvó a un organismo regional (Aladi) y mostró su vena poética: “México puede concretar una asociación estratégica para aprovechar los nuevos vientos que soplan en América Latina y poder liderar, junto con Uruguay, una nueva época para la Asociación Latinoamericana de Integración”. Y lo dijo durante un encuentro con empresarios mexicanos y uruguayos (¿o paraguayos?).

Como de la nada, el titular de Economía dijo que “hay que aprovechar la reconversión de Argentina hacia la apertura de mercado y los nuevos vientos en Brasil para que, por primera vez, la visión de integración latinoamericana sea una realidad. México debe ahora enfocarse en la diversificación de los mercados de exportación y de importación”.

Qué bueno, aunque resulta algo tarde, porque esa misma opción debió tomar el gobierno mexicano 23 años atrás. Pero en lugar de ello se puso de tapete con el vecino del norte, y ahora no sabe ni cómo ni para dónde.

Las rebanadas del pastel

Va para récord: a la carencia de titulares de la PGR y la Fepade; sin fiscal anticorrupción y sin determinar quién será el próximo gobernador del Banco de México, el inquilino de Los Pinos ahora suma la ausencia de relevo en la Auditoría Superior de la Federación, cuyo plazo legal venció ayer. ¿Qué tal?… Otro que no siente lo duro sino lo tupido es el tipo de cambio: ayer, en instituciones bancarias, cerró jornada financiera en 19.73 micro pesos por dólar, en vías de emporar.

Twitter: @cafevega

[email protected]

 

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.