Termina el doble 'Hoy no circula' el 30 de junio, confirma Pacchiano
Termina el doble ‘Hoy no circula’ el 30 de junio, confirma Pacchiano
22 junio, 2016
Houellebecq pone en escena sus obsesiones en museo de París Por Afp
Houellebecq pone en escena sus obsesiones en museo de París
22 junio, 2016

Violencia derivada de la política ¿hacia a dónde vamos?

capital

La violencia derivada de los conflictos políticos parece ser cada vez más visible en nuestro país. Esto indica de manera alarmante que la política no hace bien su trabajo. Es decir, gestionar el conflicto para que no escale a un nivel violento que rebase los límites de la ley y rompa con las garantías democráticas del Estado de Derecho.

El pasado domingo 19 de junio, el conflicto derivado de la “reforma educativa”, la cual no tiene por ningún lado el propósito de reformar el grave estado de la educación en el país, y es más bien una reforma laboral-administrativa donde el gobierno federal busca retomar el control vertical de su gestión; termino en un enfrentamiento violento y sangriento en el cual la Policía Federal disparó municiones de guerra reales contra los manifestantes en el municipio de Nochixtlán en Oaxaca.

 El resultado fue trágico, varios muertos por parte de los que se manifestaban, y cientos de heridos en ambos bandos. Para explicar porqué se llegó a este lamentable punto debemos considerar entonces que algo en el proceso de hacer política falló por parte del Gobierno al implementar su reforma de manera arbitraria y sin espacios para la negociación. Todo apunta y se pueden observar patrones de una clara imposición por parte del Gobierno Federal.

Ahora bien, la responsabilidad primordial es del Gobierno Federal ya que si sabían de antemano, que en los Estados del sur del país hay grandes precariedades y latentes focos de tensión magisterial y conflicto social, entonces la estrategia de la imposición estaba destinada al fracaso. Solo con sangre y fuego pueden imponer una política pública que con claridad necesita otro grado de negociación política particular para las condiciones de esos Estados.

Además, tal imposición y represión deslegitima de entrada toda intención de “reformar la educación” en el país. Este es pues, un asunto de disputa por el poder donde tanto la CNTE como el Gobierno Federal están enfrascados en una lucha de posiciones más que en una negociación política basada en argumentos racionales. Un claro juego de suma cero donde nadie cede nada, y después de la sangre se ve difícil que cedan algo. Fracasa la política donde este tipo de juegos se reproducen.

Si bien la CNTE obra de manera reactiva y violenta ante esa imposición autoritaria, y entonces varias acciones descontroladas como las tomas de calles y carreteras terminan afectando a terceros. Estos son actos ilegales por igual repudiables tanto como el saqueo a comercios y quema de vehículos y oficinas de gobierno. Es por tanto responsabilidad del Gobierno Federal  obrar con inteligencia policial y evitar el derramamiento de sangre a toda costa. Cosa que fracasó.

En todo sistema democrático habrá momentos en los que los grupos antagónicos se enfrenten y desafíen la legitimidad del Estado por diversos medios incluso violentos. Pero tales sistemas democráticos se distinguen de otros en términos de calidad porque no en todos matan a los manifestantes. Es decir, la política hace bien su trabajo y se preserva la vida y derechos humanos de quienes se manifiestan y se llega a una solución o gestión pacífica del conflicto.

La responsabilidad máxima y absoluta de garantizar la paz es del Estado y para eso tiene recursos de autoridad. Aparatos de inteligencia, se supone que hay tecnología disuasiva no letal. Y sobre todo debe preservar los derechos humanos. Hay ejemplos en internet y videos de disuasiones pacíficas-no letales en otras democracias del mundo, y aunque haya provocaciones: si existe el principio por parte de las autoridades de conducirse con razón, civilidad y responsabilidad se obra a la altura de las circunstancias.

Se nota cuando hay una intención de utilizar la política: el dialogo para resolver los conflictos con argumentos racionales. Y también se nota, como hasta ahora lo evidencia el gobierno mexicano, cuando se quiere imponer a punta de balas y toletes, políticas que tienen el objetivo de concentrar el poder en vez de consensuarlo.

Simplificando. Nada justifica la violencia. Nada. Tampoco de parte de la CNTE. Si bien sus acciones han sido reactivas, la estrategia de sus integrantes de no ceder y desplegar una lucha de posiciones ha resultado inefectiva. Ya que no hay muestras de desarrollar una lógica de movimiento social donde sus miembros se pongan de acuerdo para articular un discurso alternativo y constructivo contra la imposición autoritaria de la reforma federal.

En México adolecemos de una izquierda popular y partidista que proponga y construya nuevas ideas. Se replica el discurso de victimización una y otra vez. Se piensa en una lógica política a la usanza del viejo corporativismo priista de acomodar intereses, en vez de generar cuadros alternativos que provengan de la alianza partido-movimiento social. Ese déficit de ideas y esos liderazgos con prácticas rígidas y anticuadas nos hace estar dando palos de ciegos, y recibiendo también las golpizas del poder sin responder, ni quitar espacios a es poder de manera efectiva.

     Si hay una característica en el mundo (véase syrzia o podemos) de cómo las izquierdas ganan en sus respectivos contextos, de cómo ganan espacios de poder. Es que estas deslegitiman el discurso neoliberal hegemónico con argumentos y propuestas alternativas a ese discurso hegemónico. Es decir, construyen ideas alternativas a esas imposiciones arbitrarias y obran en consecuencia. Y si bien en sus contextos también ha existido represión estos han respondido de manera pacífica y en consecuencia con dignidad ante tales actos represivos.

Es elemental. Si en el repertorio de la manifestación se considera la violencia, si se bloquean centros de comercio, si se cierran caminos, calles y avenidas, entonces esa imagen que se proyecta será de abierto rechazo y polarización. Se ganan la antipatía del pueblo –del comerciante, del ama de casa etc. – al que con ironía dicen defender.

En cambio, si se construye, si se manifiesta sin vulnerar las actividades productivas del pueblo, de terceros, si se apela a las ideas y a la razón, y a estrategias para convencer a esas masas que también reciben por parte de los medios de comunicación duopólicos el discurso hegemónico autoritario, entonces ese discurso oficial empieza a ser cuestionado, se deslegitima, se erosiona poco a poco y así se ganan espacios políticos de manera alterna a la violencia.

Para reflexionar y concluir. Es alarmante, inaceptable que la violencia desborde a la política, al debate razonado. Si la tendencia en nuestra sociedad es que más sangre e irracionalidad se siga reproduciendo en los espacios donde se toman decisiones, entonces estamos al borde de algo peor. La prudencia y reconstruir los métodos de lucha son ahora acciones muy necesarias para lograr cambios contundentes. En vez de seguir reproduciendo el discurso de victimización y seguir actuando y padeciendo como víctimas del poder autoritario.