No habrá tolerancia para nadie, sentencia procurador
23 Octubre, 2015
Límites
23 Octubre, 2015

Infamia fílmica

Ignacio Betancourt

L o de verdad preocupante no sólo es la impunidad con la que se manejan todo tipo de funcionarios y grandes empresarios, sino el insólito afán de disimular o maquillar las atrocidades, el empeño tenaz en ocultar las descomunales agresiones cuando lo más lógico sería dejar de realizar abusos (¿será?) y castigar a los infractores (sic). Con actitudes ciertamente delirantes, funcionarios y congresistas de todos los estratos siguen delinquiendo e intentando ocultar sus estropicios con declaraciones televisivas y expedición de leyes que simplemente resultan flagrantes amenazas a los más elementales derechos ciudadanos.

Una de las muestras más recientes de la desmesura desvergonzada la representa la película dizque documental llamada La noche de Iguala, un mamotreto cinematográfico dirigido por un nefasto director teatral llamado Raúl Quintanilla quien históricamente se ha caracterizado por ser irredento buscador de chambas pagadas por el erario; el otro perpetrador de la infamia fílmica es un encubierto servidor de los intereses gubernamentales llamado Jorge Fernández Menéndez, quien según se afirma en los créditos de La noche de Iguala, realizó la “investigación” para hacer la película con que funcionarios federales intentan difamar a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. Encima de víctimas materiales ahora intentan victimizarlos simbólicamente; el mal ejemplo cunde, si el principal corrupto del país es el presidente de la república todo tipo de funcionarios, funcionaretes y funcionarillos deberán continuar su ejemplo. ¿Hasta cuándo habrá que seguir soportándolos?

En conferencia de prensa realizada en pasados días la Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos de Guerrero denunció que detrás de la película “está la mano del gobierno federal a través de la Secretaría de Gobernación”, señala a la producción fílmica (¿qué prestanombres la produjo?) como “parte de una campaña que impulsa el Estado para contrarrestar las voces de diferentes organismos internacionales, como es el caso de los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) quienes demostraron los errores que cometió la Procuraduría General de la República en la investigación de los 43 desparecidos”. La película “ofende la inteligencia de los padres de familia y de la sociedad” e insisten en que “algunos medios de comunicación escritos, televisoras y ahora distribuidores de cine, así como legislaturas locales y federales, vociferan contra las víctimas, sus representantes legales y la CIDH de manera indiscriminada para convencer a los ciudadanos de una mentira”.

Los padres de los 43 llaman a boicotear La noche de Iguala, que no se vea la película y se le denuncie de todas las maneras posibles, igual habrá que señalar a Raúl Quintanilla y a Jorge Fernández Menéndez como los realizadores de la agresión cinematográfica, por lo tanto en donde se les encuentre debería denunciárseles como auténticos portavoces de los más ojetes, es importante que la ciudadanía sepa que a tales personajes les basta con llenarse los bolsillos para difundir gustosamente lo que la autoridad les contrata.

Pasando a otros asuntos (igual de nefastos) habría que tener presente que el ingreso familiar de la población mexicana es casi el mismo desde hace 24 años, y que según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) 44.3 % se hallaba en pobreza en el año 2008 y para 2014 alcanzó 46.2%; de ahí que las declaraciones oficiales respecto a que vivimos en el mejor país del mundo resulten cada vez más insultantes (México tiene el dudoso honor de ser el país de Latinoamérica con el más bajo salario del continente). Significativamente la Consulta Infantil y Juvenil realizada por el Instituto Nacional Electoral durante las pasadas elecciones arrojó los resultados siguientes: los participantes de entre 10 y 13 años declararon que 55.9% de ellos “no confían en el gobierno”; 49% no confían en sus vecinos y 28.5% desconfían de la policía. En medio de todo lo anterior, en México los inversionistas extranjeros han retirado en lo que va de este año más de 17 mil millones de dólares de su capital colocado en bonos del gobierno federal, lo cual significa “el mayor retiro de capital observado en por lo menos 20 años”. Frente a tales datos ni el entusiasmo de locutores y locutoras televisivas podría justificar la esquizofrénica demagogia del gabinete de Mr. Peña. Para que las mentiras funcionen requieren un mínimo de verosimilitud, por ello, ante la caótica realidad ninguna pantalla televisiva podría ser solución.

La presentación, el día de ayer, del libro Crónicas de Agua señora: la intimidad de un despojo no sólo resultó un evento muy concurrido sino que propició la posibilidad de repensar en la importancia de los testimonios escritos por los propios victimizados, sobre sus triunfos y sus derrotas, las vicisitudes y la cotidianeidad de los grupos vulnerados por el poder político y el económico. De entre lo significativo que ocurrió durante el evento se puede señalar el entusiasmo con que fue recibida la escritura de los propios afectados, y significativamente, la perspectiva que se planteó respecto a lo probable de que muchos de los actuales movimientos agredidos por la modernidad capitalista (la que sólo beneficia a unos pocos), sean testimoniados con mínima intermediación académica o ideológica en próximas publicaciones, por los propios personajes de lo narrado.

Del poeta norteamericano Thomas Stearns Eliot (1888-1965), nacionalizado inglés en 1927, van dos fragmentos del primero de sus Cuatro cuartetos: El tiempo presente y el tiempo pasado/ están tal vez presentes en el tiempo futuro/ y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado./ Si todo tiempo es eternamente presente/ todo tiempo es irredimible./ Lo que podría haber sido es una abstracción/ que permanece como perpetua posibilidad,/ sólo en un mundo de especulación./ Lo que podría haber sido y lo que ha sido/ apuntan a un fin único, que es siempre presente./ (…)Seco el estanque, seco cemento con bordes oscuros,/ y el estanque estaba lleno de agua de luz solar,/ y el loto se erguía calladamente, calladamente,/ la superficie brillaba con el corazón de la luz,/ y ellos estaban tras nosotros, reflejados en el estanque./ Entonces pasó una nube y el estanque quedó vacío./ Mira, dijo el pájaro, pues las hojas estaban llenas de niños,/ bulliciosamente escondidos, conteniendo la risa./ Mira, mira, mira, dijo el pájaro: el género humano/ no puede soportar mucha realidad./ El tiempo pasado y el tiempo futuro/ lo que podría haber sido y lo que ha sido/ apuntan a un fin único, que es siempre presente.