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Intendente, la correcta limpieza mexicana

Luis Ricardo Guerrero Romero

E scribo en nombre de todos los que pasamos alguna vez por las escuelas públicas, los que con frecuencia veíamos en los rostros de quienes en lugar de borrar el pizarrón, borraban el caos sucio de las áreas educativas, en esas públicas escuelas fue donde por primera vez escuché el término intendente para designar a quienes se encargaban de limpiar.

A la fecha en escuelas particulares sigo escuchando esta designación para la gente de imagen y no me agrada, me suena a golpe, a dureza y acción. Será que soy un ridículo, será que la limpieza exige poderío, o sencillamente será que en nuestro país la limpieza reclama un grado de intendencia, mientras que en otras muchas realidades la intendencia es un grado superior que guía y ordena a nivel administrativo. En México nos gusta ordenar y administrar la limpieza, en otros países prefieren prescribir la seguridad y la tranquilidad, aquí nos ocupamos de lo que se ve por los pasillos y allá de lo que genera que los pasillos estén viables.

La expresión intendente se origina particularmente de la milicia, un intendente no es el que asea las áreas públicas, sino el administrador y voz de mando o guardia, sólo que en México nos gusta asignar sentidos equívocos a todo. Intendente se genera de la voz latina: intendo, tender hacia o bien, dirigir armas o personal; intendo más la partícula sufijal ente (persona que realiza o relativo a) produjo intendente. Pero bien hay que desarticular a fondo este sustantivo que también lo integra el prefijal in, dándonos la idea completa: persona que está dentro de la dirección, en este caso antiquísimo de la palabra, la dirección militar.

Como mencionamos la intendencia en nuestro país dista mucho de otras intendencias como la de América del Norte en donde su traslación es Mayor, ni qué decir en Italia donde intendente es sindaco (lo que aquí adoptamos como síndico), cuestión de costumbres, pues no imagino la expresión: –dile al síndico que te compre trapeadores–, o más bien sí la imagino siempre y cuando sea un síndico municipal. Aunque esta palabra de síndico es de origen helénico y conserva la idea de impartidor de justicia.

A propósito de los griegos, la voz τηρεω (tereo) ayudó a generar nuestra intendo, dicha palabra significa cuidar, custodiar o bien vigilar la prisión, o sea, es una palabra con apego a la guerra, la milicia. In-tereo ˃intendo ˃intendente. La palabra intendencia llanamente es tener cuidado o dirección de algo, desde tiempos antiguos este era un puesto de quienes administraban delegaciones o distritos. Sólo en México podría pasar un cambio de sentido tan radical. Tal aberración se observa hasta en el programa Los Simpson, reflejado con Gary (Superintendente Chalmers), quien vigila la escuela y regaña al profesor Skinner, sin embargo acá no le decimos así, sino: Inspector Archundia, y tenían que bautizarle Archundia, para que los mexicanitos agarren la onda. No obstante, hay sinonimia entre un inspector e intendente.

De todas formas en nuestras fuerzas armadas existe el grado de intendencia, como debe ser, pues esta palabra como ya se mencionó es de origen marcial. Y es al poder que comanda el ejecutivo, a quien adjudico tal desfase de lo directivo y administrativo a la escoba y el trapeador, pues mientras que en España o Colombia (por citar ejemplos distantes) el intendente es lo que debe ser, acá según el Estado Mayor: “Organiza y desarrolla actividades de lavandería, servicio de baños y de otras similares en campaña” y abastece de material en dormitorios y demás.

En México apostamos por la educación, por eso quien cuida la imagen no es sólo un conserje, no, ¡aquí Señor tenemos intendentes Señor!