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Ir al balneario, la solución para este frío

Luis Ricardo Guerrero Romero

T odo comenzó en aquella región en donde una noble loba alimentaba a dos párvulos hombrecitos, y que tiempo después forjarían una colosal ciudad.

El imperio romano tenía una sana debilidad por la higiene, por lo que dentro de su estructura arquitectónica-social, existían las termas, éstas eran un complejo de salas en donde se daban diferentes servicios y/o usos, pasando por aire caliente para trasudar, baño muy caliente  para la limpieza común y una ducha con agua fría para lograr una tersura en la piel.

Pero no acababa allí, lo posterior era el masaje y fricciones en el cuerpo, –¿se antoja?−.

Por muy familiar que parezca a los ahora llamados spa, créeme que no lo es, estas eran termas, prueba de ello es que aún se conservan en algunos lugares espacios con este mismo nombre, aunque paulatinamente las modas, la globalización,  a comida rápida y los paisas han dado el nombre de spa (dicen que viene de salutem per aquam, salud por medio del agua, y escribo dicen porque no lo creo probable) a los balnearios.

Tal como lo lees, balnearios; y en los idiomas italiano y portugués es traducido como: terme y estância termal, respectivamente. En nuestro español pasó como balneario, ¿cómo sucedió?

Las termas, como ya escribí más arriba, se integraban de salas y esta unión de salas como: la concamerata sudatio (cámara para sudar),  balneúmfrigidarium y demás, se les asignaba el nombre de balneuro, que sumado el sufijo ario (lugar donde hay) tenemos balneario. Recuerda que del latín balneum llega la palabra baño; no obstante un baño pequeño y no como el de las termas, además estos lugares contaban con bibliotecas y jardines −como los balnearios de hoy−.

Un tal Nerón muy famoso por el año 64 d.C, mandó construir enormes termas y otro renombrado de mote Augusto vio en éstas puertas de acceso a la ciudad. También son famosas las termas por su cabal batalla, la batalla de las termopilas, pero eso es otro lío que nada tiene que ver con la antojable estancia en un balneario.

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