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Irrumpiendo en la política

capital

Este próximo sábado 5 de diciembre, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UASLP a las 12 pm se llevará a cabo el foro “Irrumpiendo en la política” que organiza la Organización de jóvenes México Ahora, de la cual formo con orgullo parte. Este evento es organizado por jóvenes y dirigido para todo el público con inquietud de discutir que nuevas formas de participación política pueden ser efectivas para incidir en nuestra sociedad. El formato del evento está pensado para que haya una discusión desde la sociedad civil, sobre las diversas formas de participación política. Estarán dos miembros de la organización “Wikipolítica”, dos jóvenes estudiantes que formaron parte del equipo que construyó las ideas innovadoras que le permitieron al también joven candidato Pedro Kumamoto, competir con éxito en Zapopan Jalisco y triunfar con un discurso independiente de los partidos políticos.

 Es sin duda importante que en SLP, empiecen a suceder cosas respecto a la reflexión política y sobre todo propuestas organizadas para incrementar la calidad de la deliberación pública. Sobre todo es relevante y trascendente si estos esfuerzos surgen desde la sociedad y desde la juventud potosina que se preocupa por el entorno público. En este sentido, el esfuerzo de Asociación de la cual formo parte, tiene por objeto promover entre los jóvenes potosinos el interés por lo público y los asuntos políticos, con un enfoque cívico y crítico. Esto desde una perspectiva plural y en el espacio de la sociedad civil. Es decir, respetando las posturas de los demás y con base en ese pluralismo de ideas, tender puentes de comunicación entre otros jóvenes y grupos sociales para concretar de poco a poco bases mínimas de acuerdo, objetivos y proyectos que garanticen una política mejor y un mejor espacio público.

Lo anterior es un esfuerzo de algunos compañeros por constituir un polo de encuentro que permita cuestionar de forma crítica y propositiva nuestro entorno social y político. Con esto en mente, es entonces prudente empezar a replantear cómo participar en política para incidir en cambios que mejoren nuestro entorno. Considerando esto, pienso en lo personal, que al menos en SLP y en México algo se está moviendo, sobre todo en las nuevas generaciones. En estas generaciones jóvenes contemporáneas si bien no todos se interesan por la política, varios de sus integrantes si lo hacen y al menos empiezan  a cuestionar porqué tenemos una clase política que es en lo general tan despilfarradora de recursos e ineficiente al momento de rendir resultados.

Las evidencias de esto pueden encontrarse sobre todo desde el plano cualitativo. A raíz de 2012, y algunos movimientos como 132, que a pesar de sus polémicas, evolución en el tiempo y su decaimiento general, demostraron que los jóvenes no solo en el DF sino en casi todos los Estados de la República, podían salir a las calles otra vez a cuestionar el cinismo de los políticos profesionales en campaña y demandarles al menos un poco de congruencia. Ese antecedente en general del resurgir de las voces jóvenes en política ha ido caminando hacia esfuerzos organizados más focalizados y concretos, donde hay jóvenes preparados y pensantes respecto a los asuntos políticos y sus problemas, y donde en consecuencia se buscan formas frescas y efectivas para tener voz en un sistema político que mucho tiempo ha estado esclerotizado por los partidos políticos como las únicas vías institucionales más importantes para participar en política y lograr ganar espacios en las instituciones de representación y decisión.

En México las cosas cambian de forma muy lenta en el plano político. Pero esa movilidad va de poco a poco abriendo otros espacios de participación como las candidaturas independientes. Las cuales si bien no están exentas de cuestionamientos y tienen argumentos en pro y en contra. Y en Estados como SLP aun fuertes resistencias y candados por parte del sistema de partidos local. Son ya una alternativa para construir polos ciudadanos que puedan al menos competir en política y alcanzar espacios de representación con avales o bonos de legitimidad importantes. Y si no se consiguen, al menos las estructuras de organización ciudadanas pueden presionar e incidir para que se traten ciertos temas en la agenda pública y política.

Estos son dilemas de las dinámicas que tienen la política y la sociedad. Y si bien en algunas ocasiones van de la mano y la política siempre responde de alguna forma a las tensiones que existen en la sociedad. Por otro lado la política y la sociedad no tienen los mismos ritmos o tiempos. Es decir, sus agendas a veces parecen divorciadas, y mientras la sociedad cambia más rápido que la política que es donde se deciden las reglas, suceden coyunturas importantes que presionan sobre la agenda pública y terminan aterrizando en el campo de la decisión política. En este sentido, se puede decir que México y la sociedad potosina son más plurales, que aquel país de 1946 a 1994, gobernado por Los Presidentes priistas con poderes meta-constitucionales. Esto es así porque el contexto cambia, y en razón de eso emergen nuevos actores que buscan incidir en la política, los ejemplos son variopintos: desde las oposiciones al PRI hegemónico que antes no tenían poder político y ahora lo tienen. Como desde la sociedad civil; las mujeres, la comunidad homosexual, los ciclistas e indígenas por citar solo algunos ejemplos. Y si bien los jóvenes parecían hasta hace tres años adormecidos o indiferentes en el plano político seguro somos ahora actores que re-emergen en tratar de incidir sobre las agendas y la toma de decisiones.

Lo anterior sirve para reflexionar que tales irrupciones en la política, asi como la construcción de alternativas efectivas de participación y organización política, sirven entonces para dinamizar el espacio público y también contribuyen en alguna medida en elevar la calidad de la deliberación. Y si bien es cierto que los intereses y poderes fácticos no quedan detrás de nuevas formas de participación, e incluso las aprovechan a veces demasiado bien (como la victoria de Alberto Fujimori en el Perú de los noventa con consecuencias autoritarias). El pensar en estos nuevos esquemas de participación coadyuva de manera muy necesaria para cuestionar lo que posibles personajes “outsiders” o “externos” (los cuales son personajes que no están vinculados en estricto a una carrera política profesional, y provienen de otro medio, como el empresarial, o incluso el artístico), propongan al momento de querer participar y si sus motivos e intenciones tienen suficiente calidad como para ser opciones viables y democráticas.

Ahora bien, estas nuevas formas de participación y de nuevos actores que arriban a espacios de representación, como el caso del joven jalisciense Pedro Kumamoto, son de alguna manera determinantes para que el sistema de partidos deje de ser tan monopólico como únicas vías de participación política, y tan rígido o esclerótico en cuanto a los temas que estos llevan a la agenda política y a la generación de políticas públicas. Y si bien tampoco se trata de satanizar a la fácil a los partidos, porque en todos se pueden encontrar propuestas y personas que busquen que sus decisiones tengan mayor utilidad y beneficio social, hay que reconocer que también existen muchos vicios. Sobre todo al momento de rendir cuentas y construir bonos de legitimidad con la ciudadanía y los votantes de los distritos.

Lo anterior ilustra solo algunos de los muchísimos puntos de debate y reflexión que se pueden dar en torno a las implicaciones de las diversas formas de participación política y la irrupción de nuevos actores. En tal sentido, el debate y discusiones como las que tendrán lugar el siguiente sábado, son muy necesarias para que el ciudadano y el joven se informe y conozca bien lo que implican tales formas de participar e incidir en la política. Y a partir de esa discusión pensar en construir propuestas concretas para impactar de una mejor forma en el espacio público. Y darse cuenta de que la participación es una alternativa real para buscar concretar cambios en nuestro sistema político y en nuestra comunidad.

SLP con las dos etapas de resistencia navista contra el autoritarismo local de la hegemonía priista: una a fines de los cincuenta y principios de los sesenta, y luego a inicios de los noventa; es de alguna forma pionero en las luchas cívicas que impactan en el sistema político y en concreto en el régimen y la democracia. Y si bien en ese momento se organizaron en torno al liderazgo y legitimidad carismática del Dr. Salvador Nava. Con esta etapa de avances en los esquemas institucionales y civiles de participación política, SLP tiene un gran potencial para volver a ser una ciudanía activa, donde muchos jóvenes seamos el reflejo de luchar por cambios importantes y necesarios en nuestro sistema político, y en concreto en exigir y construir mejores instituciones.

-NOTA FINAL –

En el año 2011 charle en el DF unos breves minutos con Lorenzo Meyer. El argumentaba que uno de las mayores ventajas de México como nación era su tremendo bono demográfico, o sea, que por ahora hay más jóvenes que personas en edad adulta y de vejez. Y sin embargo ese bono como país está siendo desperdiciado por la clase política y los gobiernos por decirlo menos. Lorenzo, muy sorprendido me comentaba que no parecía que de ese bono demográfico, los jóvenes tuvieran voz o algo que decir o manifestar, que parecían muy dormidos. Yo asentí en ese momento, pero le comente que sin embargo había un gran potencial en ese bono de jóvenes para lograr cambios contundentes, él compartió mi opinión. Llegó 2012, y los jóvenes despertaron, un periodista entrevisto a Lorenzo ese año, y el reconoció ese despertar que alguna vez creyó pagado.

Esta pequeña anécdota me parece conveniente de rescatar pues desde 2012 algo despierta. Y eso que despierta quiere cambios importantes en cómo se hace política y como se gobierna. En lo personal estoy convencido de que el joven mexicano esta redescubriendo su papel de lucha para organizarse y construir mejores propuestas de hacer política y gobernar en este país.

Pregunto a manera de provocación intelectual: ¿Si en España están pudiendo hacerlo diferente con “PODEMOS”, por qué en México, en SLP no PODRIAMOS, cambiar las cosas nosotros mismos?

 

 

 

Hector Alonso Vázquez
Hector Alonso Vázquez
Politólogo por la UCEM; Candidato a Maestro en Asuntos Politicos y Políticas Públicas, por el COLSAN.