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Jefes policiacos a prueba

éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo

Temor, otra vez presente
El caso Matlapa

Ricarlos I

E l fin de semana pasado, las redes sociales y las portadas de algunos diarios nacionales se llenaron con la noticia de más narcobloqueos en el vecino estado de Jalisco, y algunos menos notorios en Colima y entidades fronterizas. Las imágenes hicieron recordar los peores días de la Guerra contra el Narco del sexenio pasado, lo cual unido a los sucesos de la semana anterior, y la anterior, en Nuevo León, Sinaloa y Coahuila, hacen notar que en realidad, la violencia no ha terminado en el país, a pesar de los anuncios de autoridades federales y estatales.

Incluso ayer mismo, se reveló que a varios efectivos de la Fuerza Civil de Nuevo León (una corporación relativamente nueva que sustituyó en muchas tareas a los policías estatales, y que cuentan con un entrenamiento muy semejante al militar), los emboscaron en una ranchería limítrofe con Tamaulipas, con el resultado de un muerto y una agente desaparecida, aunque poco después se admitió oficialmente que son cuatro los efectivos de la Fuerza Civil que, se sospecha, siguen en manos de sus atacantes, una célula de los Zetas que los habría emboscado.

Aunque, según información de un agente operativo de la misma Fuerza Civil, sólo cuatro de los 12 efectivos involucrados en el incidente salieron de la emboscada, por lo que cuatro más siguen desaparecidos o, según algunas fuentes de esa misma corporación, fueron asesinados e incinerados en el mismo lugar.

Así las cosas en los estados vecinos de la entidad potosina, no es de sorprender el temor que en la sociedad civil, la clase empresarial y la política, se ha vuelto a hacer presente. Tanto los líderes de la Canaco como de Nuestro Centro llamaron a las autoridades estatales y federales a salvaguardar la integridad del estado, “blindando” las fronteras con los estados “peligrosos” que, si nos vamos a los números, serían los nueve vecinos.

Hasta ahora en las áreas urbanas no ha habido sucesos de la magnitud de las demás entidades federativas, pero no se puede decir que San Luis Potosí esté lejos de la violencia delincuencial de las bandas del crimen organizado. Desde hace meses han estado ocurriendo tiroteos nocturnos en diferentes negocios como casas de masajes y bares, y cabe recordar que apenas hace tres semanas, un ex líder y fundador del grupo delictivo de los Zeta, que estaba recluido en el Penal Federal de Puente Grande, recuperó su libertad luego de purgar una sentencia desde el 2007.

Unos días después de dicha liberación, ocurrían narcobloqueos en algunas ciudades de Coahuila y Nuevo León. Y hay que recordar que este “líder zeta”, Luis Reyes Enríquez, era el encargado al momento de su detención en 2007, de controlar las operaciones de esa organización criminal en varios estados, incluyendo San Luis Potosí.

Por su parte, la policía estatal ya anunció operativos especiales para vigilar de manera especial las fronteras con Guanajuato y Jalisco, en lo que será el “estreno” en una posible crisis de seguridad de la nueva secretaria de Seguridad Pública, María Concepción Tovar Monreal y Juan Herrera Uresti como director de la DGSPE, tras la salida de Joel Melgar y José Luis Urban Ocampo de dichas dependencias, este último acusado de “asesorar” al candidato del PAN soledense para golpear políticamente al gobierno local y al PRD de ese municipio.

Campana

En el mismo tenor de nota roja, la Procuraduría estatal ayer confirmó que el cráneo encontrado en un baldío de Matlapa corresponde al político panista asesinado en las semanas previas, aunque no ha dado más informes sobre el caso que, según los albiazules, es de índole político, pues aseguran que antes de ocurrir hubo amenazas del presidente municipal de aquella localidad, César Torres, contra el PAN municipal y otros políticos opositores. Hasta el momento, la PGJE ha evitado comentar sobre las líneas de investigación o el avance de las pesquisas, a pesar de que los panistas aseguran que el alcalde de aquella localidad tiene vínculos con bandas delictivas de Hidalgo.

Badajazos

Entre las quejas recientes de los empresarios y comerciantes potosinos, salió a relucir nuevamente el tema de la calle Álvaro Obregón, una remodelación que se pospuso el año pasado para no afectar a los vendedores y locatarios establecidos en la zona, ante la cercanía de las fechas decembrinas, una de las principales temporadas para los comerciantes. El problema es que dicha postergación se ha alargado a tal grado que, de iniciar en las fechas que se tienen contempladas, y con los retrasos que otras obras han mostrado en la capital, como el colector de la Alameda y la zona de transferencia del transporte público, estas eventuales obras en Obregón podrían acabar nuevamente coincidiendo con las fiestas de fin de año y el “Buen Fin”, que en algunas ocasiones son las únicas que permiten a los locatarios conservarse en números negros.

JSL
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