Secuestran en Tijuana a los hijos de ex operador de los Arellano Félix
20 marzo, 2019
Cenar en casa de Bernardo
21 marzo, 2019

Joaquín Muñoz, aspirante a precandidato de Morena, tendrá ratos y retos duros

María Elena Yrízar Arias

Si bien las próximas elecciones de gobernador tendrán lugar hasta julio de 2021, el 17 de marzo pasado leímos el anuncio que hizo el historiador y antropólogo Joaquín Muñoz Mendoza, ex candidato a la presidencia municipal de San Luis Potosí, por Morena, en su página del Facebook, escrito con mayúsculas: HAGO PÚBLICA MI INTENCIÓN DE COMPETIR EN SU MOMENTO COMO PRECANDIDATO, PARA LA TITULARIDAD DE LA GUBERNATURA DEL ESTADO, POR MORENA-SLP.

En un principio me pareció que esta declaratoria era un poco prematura, así que me di a la tarea de buscar a Muñoz Mendoza, para charlar sobre este asunto, y le pregunté con todo respeto, ¿cómo va con su aspiración a ser precandidato a gobernador para la próxima elección? Le pregunto, porque posiblemente escriba algo al respecto, si usted está de acuerdo. Muy bien, muy bien, respondió. Le pedí que me explicara sobre el tema, a lo que precisó: La base militante de Morena-SLP ha comprendido muy bien el tiempo que corre en política, pero se ha tenido que colocar a contrapelo de sus dirigencias. Morena ya no es un movimiento social, ahora es un partido político y eso que parece una simple mutación de palabras, resulta que provoca una verdadera revolución conceptual. Son elementos completamente diferentes en relación a los objetivos que se persiguen. Esto genera un  desencuentro entre la base y las cúpulas de la organización, que generan un profundo desacuerdo en la medida en que las dirigencias quieren imponer antidemocráticamente su agenda. Por su lado, la base quiere retomar el partido y trabajar democráticamente en la toma de resoluciones. Ahí es donde se inserta la intención de llevar a cabo estos cambios y proyectarlos en la gubernatura.

A la anterior respuesta, agregué un comentario: Me parece importante el punto sobre la democracia interna del partido y el aspecto de imposición de agendas. Me supongo, entonces, que sería necesario hacer un ejercicio más democrático para la toma de decisiones, y pregunté: ¿Podría ser bueno para la dirigencia, abrir los temas de debate a discusión? Afirmando Muñoz: Sí, se deben calmar las cosas y trabajar por la unidad de los afiliados. El problema es que diferentes actores traen planteamientos individualistas que generan discordia. Pienso que esto debe cambiar para antes de octubre de este año. La imagen que estamos proyectando de cara a la sociedad no es muy buena que digamos por las acciones de nuestros diputados que no tienen dirección institucional y los ya funcionarios federales en contraposición a una dirigencia ciega, sorda y muda.

Previo a la siguiente pregunta, le hice este comentario al entrevistado: en todos los partidos políticos existen luchas de poder entre los que piensan que están mejor posesionados. La imagen que en este momento se proyecta por parte de los diputados locales de Morena es que no están siguiendo el planteamiento de AMLO, en el sentido de bajarse el sueldo, de austeridad republicana. Entonces el planteamiento podría ser que primero limpien la casa y luego dar una buena imagen al exterior. Pero, ¿quién puede hacer eso? o ¿cuál sería la estrategia? Contestándome: Cambiar la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal, tal y como el Consejo Estatal destituyó a su presidenta por obstaculizar por tres años la vida orgánica del partido, nombrar un interino y esperar a las elecciones internas de los dos órganos  del partido, conforme a los estatutos y de ahí, trabajar bajo el código ético decidido en la reunión estatal de Valles, el pasado 6 de octubre. El partido debe tener varias funciones: manejar su presupuesto; nombrar candidatos a puestos de representación popular; ser un contrapeso al gobierno en sus tres niveles y generar las propuestas para que esas instancias generen políticas públicas. En SLP somos oposición y debemos asumirlo. No podemos confundir a la gente que cree en nosotros, yendo a un besamanos con el gobernador.

Otra de las preguntas que le formulé: ¿cómo podrían dejar al superdelegado Gabino Morales fuera de las discusiones del partido? A lo cual me dijo: Teniendo liderazgo en el partido e imponiendo el criterio de la base militante a través de sus representantes: los miembros del Consejo Estatal. Por eso estatutariamente es el órgano político más importante del partido. Son un acuerdo de las bases en San Luis, los acuerdos son: Que Morena-SLP se declara de izquierda; Que el presupuesto se democratice y se gaste un 60 por ciento en proyectos directos para la sociedad, que el 20 por ciento sea para gasto de operación y el otro 20 por ciento sea para proyectos sustantivos a utilizar por las secretarías de la organización… todo aprobado por las bases y su Consejo Estatal; por último, que las candidaturas se cubran en un 90 por ciento para  militantes  de Morena-SLP y el otro 10 por ciento sea para candidatos ciudadanos, todos elegidos o avalados por las bases.

Sobre mi pregunta en relación a las calificaciones a los diputados locales de Morena, me respondió: Diputados, todos ellos, están muy mal a mi juicio. Las calificaciones a los diputados no deben generar enojo a estos, es el reflejo del enojo popular llevado a tablas de evaluación objetivas, en vez de enojarse, mejor que hagan bien su trabajo.

Por último, quiere decirme por favor ¿cómo le harán para frenar las acusaciones públicas, que les gusta mucho a algunos darlas a conocer a la prensa y no tratarlo en lo interno del partido? ¿Hay alguna estrategia para ello? Respuesta: Pues apelando a la disciplina de partido, pero me temo que no saben mucho de eso ni les interesa saber. Son corpúsculos pagados por Sergio Serrano, Leonel Serrato y Primo Dothé, es una tristeza de que en vez de argumentos se vayan por la descalificación y las denuncias falsas y sin sustento. Es la llamada máquina de lodo que echan a andar cíclicamente y no se dan cuenta de que eso es dispararse en un pie… te deja fuera de juego. (Fin de la charla)

El aspirante a precandidato de Morena a la gubernatura tiene, entonces, varios desafíos: ganarle tiempo al tiempo; desempeñar una tarea por demás titánica, que tendrá que sortear los desencuentros al interior del partido; luchar en contra de la imposición de agenda, para ello, habrá que hacer hincapié en la necesidad de generar acuerdos previos, debidamente consensados con los dirigentes y la base social del partido, para evitar los desencuentros; otro de sus retos será mejorar la imagen pública que tiene su partido en la capital, con los diputados locales, que no le están haciendo ningún favor ni al partido y mucho menos a AMLO.

Para lograr lo anterior, no deberá olvidar la necesidad de renovación de dirigencia estatal, tendrá que fajarse bien los pantalones e iniciar este trabajo lo más pronto posible y prepararse mentalmente para los ratos y retos duros que le avecinan. Sobre todo en los encontronazos que se darán con otros aspirantes a lograr la candidatura de Morena, que también tienen su corazoncito de individualistas y se tirarán con todo, provocando discordias y malos ratos.

[email protected]